La Academia Nacional de Letras incorpora a Fabián Severo: qué hace la institución y qué representa su ingreso

El escritor, cuya obra está escrita mayoritariamente en portuñol, se suma a la Academia como miembro correspondiente de Artigas. Quiénes integran la institución, cómo funciona y qué significa el reconocimiento a una de las voces literarias de la frontera.

Fabián Severo
El escritor artiguense Fabián Severo.
Foto: gentileza del entrevistado

Arriba del escritorio de Fabián Severo hay dos libros que suelen acompañarlo cuando escribe. Uno es Poesía completa de Circe Maia. El otro, el Diccionario del español del Uruguay. Los abre, los consulta y vuelve a ellos como parte de un ritual que repite desde hace años. Lo curioso es que, en estos días, uno de esos libros adquirió un significado especial: Severo está preparando el discurso con el que ingresará a la misma institución que publicó aquel diccionario.

El próximo 13 de noviembre, el escritor artiguense será incorporado formalmente a la Academia Nacional de Letras como académico correspondiente por su departamento. Pasará a integrar una institución que tiene entre sus principales cometidos estudiar, conservar y enriquecer la lengua española en Uruguay.

La noticia lo tomó por sorpresa. Tanto que, cuando la lingüista Magdalena Coll se comunicó con él para transmitirle la propuesta, tuvo que pedirle que le explicara qué significaba exactamente el nombramiento. “Quedé encantadísimo y conmovido de que hubieran pensado en mí, teniendo en cuenta lo que significa la Academia como institución. Es algo que nunca se me hubiera cruzado por la cabeza”, relata en charla con Domingo.

Su desconcierto inicial puede resultar familiar para muchos uruguayos. Aunque la Academia Nacional de Letras lleva más de ocho décadas funcionando, sus integrantes, sus mecanismos de elección y sus actividades suelen permanecer lejos del conocimiento cotidiano. ¿Quiénes son los académicos? ¿Cómo llegan a esos lugares? ¿Qué hacen en sus reuniones? ¿Y qué significa que un escritor cuya literatura está atravesada por una lengua de frontera pase a formar parte de ella?

Una institución detrás de las palabras

La Academia Nacional de Letras comenzó a funcionar en 1943, después de haber sido creada por un decreto ley durante el gobierno de Alfredo Baldomir. Sus primeros integrantes fueron designados por esa normativa y posteriormente eligieron a otros hasta completar los 19 académicos de número que conforman el plenario, órgano encargado de dirigir la institución.

Wilfredo Penco, quien ingresó en 1994, es actual vicepresidente y académico con mayor antigüedad, explica que la Academia tiene dos grandes cometidos: velar por la conservación y el enriquecimiento del español en Uruguay y contribuir al desarrollo y la difusión de la cultura nacional.

Para integrar el grupo de académicos de número no existe un concurso abierto ni una postulación convencional. El sistema se denomina cooptación: cuando se produce una vacante, los propios integrantes eligen a quien ocupará ese lugar. Los cargos son vitalicios, aunque también pueden generarse vacantes cuando un miembro pasa a la categoría de emérito.

Pero no todos los académicos pertenecen a ese núcleo de 19 integrantes. Existen otras categorías, entre ellas los académicos de honor, distinción que actualmente tienen la poeta Ida Vitale y la actriz Estela Medina. También están los académicos correspondientes, distribuidos en distintos departamentos del país y en el exterior, además de investigadores asociados.

Academia Nacional de Letras
La Academia Nacional de Letras fue fundada en 1943.
Foto: archivo

En el caso de los correspondientes del interior, explica Penco, se procura elegir figuras representativas de cada territorio, con proyección nacional y capacidad de contribuir a las actividades de la institución desde sus propias localidades.

Las reuniones del plenario se realizan dos veces por mes. Allí se discuten los asuntos incluidos en el orden del día, se toman decisiones y también se organizan debates sobre cuestiones vinculadas con la lengua y la cultura. Los académicos de número tienen voz y voto; los correspondientes pueden participar con voz, pero sin voto.

El trabajo también se distribuye en comisiones especializadas en gramática, lexicografía, lingüística general, literatura, publicaciones y actividades culturales. Y los temas que llegan a la mesa no necesariamente pertenecen al pasado: según Penco, una de las principales discusiones internas de este año ha girado alrededor de la inteligencia artificial y su incidencia en el campo cultural.

La institución forma parte, además, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, junto con la Real Academia Española y las academias de otros países hispanohablantes. Desde Uruguay participa en la elaboración de publicaciones como el Diccionario de la lengua española, Gramática, Ortografía y el Diccionario de americanismos.

Pero ¿son los académicos quienes deciden qué palabras pueden utilizar los uruguayos? “Nuestro trabajo consiste, fundamentalmente, en estudiar cómo evoluciona el idioma”, responde Penco. “La lengua es un instrumento de comunicación muy dinámico”.

Esa tarea incluye la posibilidad de proponer nuevas palabras para el diccionario académico, que luego son evaluadas en instancias panhispánicas. También comprende investigaciones propias. Entre ellas, Penco destaca especialmente el Diccionario del español del Uruguay, resultado de décadas de trabajo con investigadores de prácticamente todos los departamentos del país. Su publicación, recuerda, constituyó una inflexión en la historia de la institución. Las palabras y acepciones incorporadas fueron estudiadas por especialistas y respaldadas mediante fuentes escritas. La obra continúa en revisión y podría tener nuevas ediciones.

Es, precisamente, el diccionario que Fabián Severo mantiene sobre su escritorio.

Una mirada y sensibilidad que llega desde Artigas

La incorporación del escritor no surgió de una convocatoria abierta. Según Penco, varios académicos propusieron su nombre y hubo coincidencia desde el comienzo sobre la relevancia de su trayectoria.

“Consideramos que, en el departamento de Artigas, Fabián Severo era una figura emblemática, fundamentalmente por su literatura y por la difusión de esa literatura, no solamente en el ámbito nacional, sino también fuera de fronteras”, explica.

La elección se concretó mediante una votación secreta. Pero más allá del procedimiento institucional, hay una particularidad que vuelve especialmente significativo el nombramiento: Severo ha construido una obra literaria a partir de las maneras de hablar de la frontera uruguayo-brasileña, donde el español y el portugués conviven, se cruzan y adquieren características propias.

Wilfredo Penco
Wilfredo Penco, presidente de la Corte Electoral y vicepresidente de la Academia Nacional de Letras.
Foto: Francisco Flores/Archivo El Pais

No se trata de que la Academia descubra ahora esa realidad lingüística. Penco recuerda que las variedades de la frontera llevan años siendo objeto de investigación académica, tanto dentro de la institución como en la universidad. Entre los especialistas menciona a Adolfo Elizaincín, expresidente de la Academia y estudioso de las particularidades lingüísticas de esa región.

La novedad, sostiene, está en otro lugar. “Ahora, personificado en la figura del académico que incorporamos, tenemos la expresión del quehacer mismo de esa lengua en términos literarios. Es decir, ya no se trata solamente de una variedad lingüística como objeto de investigación, sino de la expresión misma de esa cultura y de esa manera de hablar”.

Severo todavía intenta dimensionar ese significado. Dice que empezó a comprenderlo a partir de las conversaciones con sus compañeros de trabajo y de los mensajes que recibe de escritores, músicos y habitantes de la frontera. “Empiezo a entender su importancia en cuanto al lugar de la frontera, del portuñol o de los portuñoles. Ese reconocimiento, ese cuidado”, reflexiona.

También insiste en que el gesto trasciende su nombre. Menciona a otros creadores, como Ernesto Díaz, Antonio de la Peña y Martín Sánchez, que podrían representar esa cultura.

“Que un escritor cuya obra está mayoritariamente en portuñol de la frontera, en español de la frontera o en un portuñol literario, forme parte de la Academia Nacional de Letras puede enriquecer la cuestión fronteriza, darle visibilidad y reconocimiento”, anota.

¿Quiénes integran la Academia Nacional de Letras?

La Academia Nacional de Letras cuenta con 19 académicos de número, que integran el plenario encargado de dirigir la institución. Entre ellos figuran los escritores Rafael Courtoisie y Hugo Burel, el historiador Gerardo Caetano, las lingüistas Magdalena Coll y Virginia Bertolotti, el investigador Adolfo Elizaincín y Wilfredo Penco. Entre los ingresos más recientes están la poeta Tatiana Oroño, el músico Mauricio Ubal y Marcelo Taibo Cao. Cada académico de número ocupa un sillón que lleva el nombre de una figura destacada de las letras y la cultura uruguaya.

Además, la institución tiene académicos correspondientes en distintos departamentos del país y en el exterior. Entre los representantes del interior se encuentran la poeta Circe Maia, por Tacuarembó; Silvia Guerra, por Maldonado; Leonardo Garet, por Salto; Óscar Padrón Favre, por Durazno; y ahora Fabián Severo, por Artigas. En el exterior figuran, entre otros, la escritora Cristina Peri Rossi, en España; Martha Canfield, en Italia; y el escritor y político brasileño José Sarney, en Brasil.

Circe Maia
Circe Maia.
Foto: Archivo

La Academia también distingue a miembros de honor, categoría que actualmente integran la poeta Ida Vitale y la actriz Estela Medina, y que anteriormente recibieron figuras como Mario Benedetti, Juana de Ibarbourou y Washington Benavides. Entre los académicos eméritos figuran Alma Hospitalé, Jorge Arbeleche, Beatriz Vegh, Juan Grompone y Ricardo Pallares.

Los sonidos de una tierra

Para Severo, la literatura nunca estuvo separada de las voces que escuchó durante su infancia. Creció en el barrio Domingo Balcaza, en Artigas, hijo de una costurera y de un soldado. Vivió veinte años en esa ciudad y otros tres en Rivera, experiencias que siguen atravesando su escritura y su manera de comprender la identidad.

No habla de una frontera uniforme ni de una única manera de expresarse. Prefiere referirse a los portuñoles, en plural, y a la diversidad de voces que conviven en el territorio. Esa perspectiva es la que espera llevar a la Academia. Todavía no tiene completamente definido qué podrá aportar, pero imagina que su experiencia como hablante, escritor y profesor de Lengua y Literatura en secundaria puede enriquecer algunas discusiones.

“Conmigo viene esa experiencia de hablante que intenta escribir o recrear en la escritura la lengua materna de su madre”, explica.

También viene una identidad difícil de encerrar en una sola categoría. Se define como un Fabián que no es completamente artiguense ni de Canelones, que no es uruguayo ni brasileño en términos absolutos. Un “Fabián camaleónico”, dice, tomando prestada una expresión de Ney Matogrosso. “Capaz que ese puede ser uno de mis aportes: una manera de mirar las letras, la literatura y el país”, reflexiona.

La incorporación llega, además, en un momento que el escritor identifica como especialmente fértil para las expresiones artísticas fronterizas. Observa la aparición de nuevos músicos y escritores, la organización de festivales y lecturas y una mayor disposición de los propios creadores a discutir y reivindicar su lengua.

Jodido Bushinshe
Andrés Rivero, Carlos Enrique “Yoni” de Mello y Mauro Andres, artistas fronterizos en la noche de cierre de la primera edición montevideana del festival Jodido Bushinshe; este 2026 en la Sala Zitarrosa.
Foto: Juan Pablo Flores Iborra/MEC

Recuerda que, cuando comenzó a recorrer escenarios junto con Ernesto Díaz, hace unos dieciséis años, ambos parecían excepciones. “Éramos como esos dos bichitos raros. Había gente que decía: ‘Eso no es portuñol’. Y nosotros andábamos, Ernesto con su guitarrita y yo con mis libros, recorriendo lugares y haciendo recitales”.

Hoy ve una escena mucho más amplia. Y aunque no pretende atribuirse sus transformaciones, le gusta pensar que pudo haber aportado algo a ese recorrido. “Me parece que el arte fronterizo le va a traer otro aire al arte nacional. A medida que se le dé visibilidad y empiece a ocupar espacios, le va a dar otro tono, otro ritmo”.

Volver al lugar donde todo empezó

La ceremonia de incorporación tendrá lugar en Artigas, una decisión que para Severo tiene un significado particular. Aunque regresa con frecuencia, asegura que ninguna presentación le provoca tantos nervios como las que realiza en su ciudad natal. “Allí me pasa algo que no me pasa en otros lados: si voy a hacer un recital, una lectura o un encuentro, es el lugar donde más nervioso me pongo”.

Le entusiasma que los académicos viajen hasta allí y espera que puedan acompañarlo vecinos, amigos y profesores. En el discurso que prepara quiere hablar precisamente de ellos: de las personas cuyas palabras han alimentado sus libros.

Cuando piensa en aquel niño del barrio Centenario, el que alguna vez quiso ser cantante de una orquesta de cumbia, todavía le cuesta creer lo que ocurrió desde que comenzó a escribir Noite nu Norte, su primer libro, hace aproximadamente veinte años. “Le parecería un cuento fantástico”, dice sobre lo que pensaría ese niño si pudiera conocer su presente.

La institución que durante décadas estudió las particularidades lingüísticas de la frontera incorporará ahora a un escritor que hizo literatura con ellas. Y ese escritor, que todavía consulta el diccionario académico antes de sentarse a escribir, llegará con una intención sencilla: seguir escuchando y construyendo puentes. “Las palabras son eso: un puente entre nosotros, un puente para encontrarnos”, cierra.

Fabian Severo
El escritor artiguense Fabián Severo.
Foto: gentileza

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