Un "Jodido Bushinshe" en Montevideo: dos días para descubrir la literatura, la música y las historias de la frontera

Nacido en Rivera hace 11 años para reivindicar el portuñol y la cultura de frontera, el encuentro llega por primera vez a la capital. Artistas, escritores e investigadores de Artigas, Rivera y Cerro Largo protagonizarán dos jornadas de debate, literatura y música con entrada libre. Acá, su história y los detalles del evento.

Frontera entre Uruguay y Brasil en Rivera. Foto: Andrea Lozza
Plaza Internacional en frontera de Uruguay y Brasil, en las ciudades limítrofes de Rivera y Santana do Livramento.
Foto: Andrea Lozza.

¿Cuántas formas hay de hablar en un país? ¿Y qué ocurre cuando una de ellas apenas encuentra lugar en la cultura que dice representarlo? ¿Qué se escucha cuando se presta atención a la frontera? ¿Una mezcla de lenguas o una manera propia de contar el mundo?

En 2014, un equipo de Centros MEC en Rivera presentó ante la Unesco un proyecto de literatura en portuñol para acceder a un fondo destinado a la salvaguarda de lenguas amenazadas. La respuesta llegó en francés: el portuñol no era una lengua en riesgo de desaparición. La solicitud fue rechazada, pero las preguntas siguieron abiertas.

De ellas nació Jodido Bushinshe. Su primera edición se realizó en Rivera en 2015 y, desde entonces, el encuentro ha reunido la creación artística alrededor de la cultura de frontera. Once años después llega por primera vez a Montevideo, con participantes de Artigas, Rivera y Cerro Largo. Durante dos jornadas, la literatura, la música y la reflexión académica ocuparán espacios de la capital para hablar de un territorio que suele aparecer como un límite, pero que para quienes lo habitan es también un lugar de intercambios cotidianos.

Enrique Da Rosa, coordinador de Espacios MEC Rivera y parte del origen del proyecto, recuerda que la respuesta de la Unesco los llevó a plantearse un objetivo mayor: promover el portuñol como patrimonio cultural inmaterial del Uruguay. Pronto entendieron que hablar de la lengua exigía hablar de la sociedad que la usa. Aparecieron entonces las migraciones, los vínculos con Brasil, las diferencias entre la frontera seca y la fluvial, y la distancia -geográfica, política y cultural- respecto de Montevideo.

Por eso, Jodido Bushinshe tuvo desde el comienzo dos movimientos: uno dedicado a las ponencias y al debate sobre el “ser fronterizo”, y otro a las expresiones artísticas locales. La mezcla de lenguas era una puerta de entrada a una forma de vivir y crear, no un asunto aislado de ella.
Da Rosa ha visto cambiar algunas cosas en Rivera. Dice que, junto con otros procesos locales y regionales, el encuentro ayudó a colocar el portuñol en el centro de la producción artística y a discutir su lugar en ámbitos como la educación. “Reconocerlo como rasgo identitario y no como estigma nos genera la firmeza necesaria para crear más”, sostiene en diálogo con Domingo. En los últimos años, observa, han aparecido más cantores, escritores, dramaturgos y realizadores que trabajan con esa lengua como materia de creación.

El reconocimiento, sin embargo, sigue siendo desigual. En 2019, la Comisión del Patrimonio Cultural incluyó la “Lengua de la Frontera Norte” en una publicación sobre el inventario de patrimonio cultural inmaterial, pero no hubo una declaración patrimonial. “Frente a todo lo que hicimos no fue una victoria; digamos que es un empate”, resume Da Rosa. Para él, todavía falta que las instituciones traten las expresiones culturales de esos territorios con el mismo peso que las del centro del país.

Karina Acosta, coordinadora nacional de Espacios MEC, señala que incluso en la propia frontera persiste la idea de que “hablar derecho” es hablar español o portugués. Esa mirada puede traducirse en discriminación y hacer que algunas personas se excluyan de ciertos espacios.

La llegada a Montevideo pone esa discusión en otro escenario. “Muchas veces, lo que sucede en los otros 18 departamentos queda escondido”, afirma Acosta. Parte de la prensa, los servicios y los espacios donde se producen las noticias están concentrados en la capital. Para ella, reunir allí a investigadores, escritores y músicos puede abrir conversaciones nuevas y permitir que el público fronterizo que vive en Montevideo se vea representado en un espacio cultural central. “Reconocer una lengua implica reconocer una forma de pensar, de mirar el mundo y de nombrarlo. Por eso es importante poner el tema sobre la mesa, discutirlo y valorar esas distintas formas de expresión. Jodido Bushinshe busca contribuir a ese proceso, junto con el trabajo que ya hacen artistas, maestras y hablantes de la frontera”, sintetiza.

Da Rosa, a su vez, lo define como “un acto de justicia” con los artistas que están lejos de la capital y con la propia noción de cultura nacional.
Esa mirada también atraviesa la escritura del artiguense Luis Enrique Durante. La frontera aparece en sus textos en las calles del norte, el río Cuareim, la Piedra Pintada, las plantas de sus abuelas, las voces de la gente y las desigualdades entre distintas partes del país. “Es una forma de ver el mundo”, dice.
Su próximo poemario, Limonero Sideral, reúne memorias familiares, paternidad, naturaleza, vecinos, migraciones, fútbol y guerras, entre otros asuntos. Durante, que será uno de los ponentes del evento, llegó a esos poemas después de trabajar durante años en crónicas de viajes y de descubrir, en un taller con Fabián Severo, otras posibilidades para su escritura.

Quique Durante
Luis Enrique Durante.
Foto: gentileza

El escritor coordina además Bombeia el norte, un espacio de lectura y escritura dedicado a autores de esa región. Algo semejante espera del cruce de voces que tendrá lugar en Montevideo. Entre los convocados hay personas a las que conoce y admira y otras con las que todavía no se ha encontrado. Poder escucharse y construir vínculos también forma parte del sentido del festival.

El músico artiguense Mario Rodríguez Lagreca coincide en el valor de ese encuentro entre artistas. Antes de compartir escenario, cuenta, ya comenzaron a surgir conversaciones sobre inquietudes comunes. “Ahora nos estamos mirando de frente y reconociéndonos”, dice.
Eso permite que creadores de lugares distintos sepan que no trabajan solos. El desafío, agrega, será sostener esos vínculos cuando terminen las dos jornadas y darles continuidad mediante políticas culturales.

Rodríguez Lagreca lleva 23 años componiendo y participando en encuentros musicales en Montevideo. Su presencia en Jodido Bushinshe, aclara, no significa que esas expresiones lleguen recién ahora a la ciudad: muchas ya existen en ella, aunque no siempre encuentren lugar en las programaciones o en los circuitos de difusión. Tampoco pretende que el festival presente una versión única de la frontera. Lo que habrá serán miradas distintas, nacidas de experiencias distintas.

Rodriguez Lagreca
Mario Rodriguez Lagreca.
Foto: gentileza

“Lo que se verá en Jodido Bushinshe no es la frontera, son distintas miradas nacidas de experiencias fronterizas, expresadas en canciones, poemas, prosa, teatro, audiovisuales, danza o cocina. Para mí, la frontera es una manera de amar, odiar, gustar, tocar, cantar, hablar y caminar; una manera distinta para cada persona. Ahí reside la importancia de hacer visible su diversidad”, afirma.

La cantautora melense Patricia Robaina recibe la convocatoria como una celebración de pertenencia compartida. “Del interior somos todas y todos”, dice. En las canciones y las letras ve la posibilidad de escuchar otras realidades, sonidos y lenguas. Pero para ella, llevarlas a la capital tiene un sentido que va más allá de darlas a conocer: “En estos tiempos hegemónicos, más que una ampliación es una resistencia”.

Patricia Robaina
Patricia Robaina.
Foto: gentileza

Luis Enrique Durante encontró otra forma de nombrar lo que puede provocar ese encuentro en la frase de una participante de Bombeia el norte: “Es un abrirse el país”.

Entre canciones, poemas y conversaciones, Jodido Bushinshe trae esa posibilidad a Montevideo. Tal vez alguien descubra que Uruguay también suena en lenguas que nunca escuchó hablar, y que sus paisajes continúan mucho más allá de los que conoce.

Dos jornadas, Cerro largo, Artigas y Rivera juntos

“Ocupar lugar y micrófono en la Nelly Goitiño o en la Zitarrosa es positivo para todas y todos. Pero también es un acto de justicia con el concepto mismo de cultura nacional. Ese concepto que, por lo general, se muestra mucho más como montevideano y urbano, merece tener un momento de visión periférica y en una variable territorial; hay mucho más Uruguay y cultura nacional del Río Negro al norte”, dice Enrique Da Rosa.
Esa idea se traducirá en una programación que pondrá a conversar a creadores e investigadores de Artigas, Rivera y Cerro Largo.
Durante dos jornadas, sus trabajos ocuparán espacios de debate, literatura y música.

El encuentro comenzará el miércoles 30, de 9.30 a 17.00, en el salón Cassinoni de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Investigadores y especialistas repasarán 11 años de discusiones sobre la sociedad fronteriza. Habrá ponencias desde la historia, la sociología, el urbanismo, la lingüística y la antropología, con la participación de Da Rosa, Karina Acosta, Eduardo Palermo, Mauricio de Souza, Adriana Epifanio, Pablo Albertoni y Ana Clara Polakof, entre otros.

Yoni de Mello
El cantautor riverense Yoni de Mello.
Foto: gentileza

El 1º de octubre, la palabra pasará a los escritores. De 14.30 a 17.00, la sala B del Auditorio Nelly Goitiño reunirá a autores de Artigas, Rivera y Cerro Largo con editoriales, distribuidores y público. Participarán Mary Rocha Pintos, David Benavídez Rodríguez, Santiago Fielitz González, Luis Enrique Durante, Isabel Gonçalves Torren, Camila Silva y Marcos Enrique Hernández Desplats. Después, de 17.30 a 21.00, la Sala Zitarrosa recibirá una feria con exposición y venta de libros.

La música cerrará la programación a partir de las 20.30, en la Sala Zitarrosa. Actuarán Ernesto Díaz, Laura Vera, Luana Olivera, Ernesto Amir, Patricia Robaina, Carlos Enrique “Yoni” de Mello, Mario Rodríguez Lagreca, Soledad Vaz, Rivero y Tu Pá. Conducirá la periodista Silvia Techera.

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