"No se puede aspirar a ser lo que no se puede ver”. Jacqueline Schwartz se topó con esta premisa cuando supo de la existencia de Inspiring Girls, una fundación que busca que las niñas puedan alcanzar sus sueños… pero para ello primero se tienen que inspirar en alguien. Eso lo logra a través de mujeres que se ofrecen a contar su historia. “Yo lo miraba y decía ‘¡qué increíble! ¿Cómo en Uruguay no tenemos esto?”, recuerda quien desde el año pasado preside la pata uruguaya de esta iniciativa.
¿Cómo lo consiguió? Como abogada y consultora en empresas familiares fue a dar una conferencia a Nueva York y dio la casualidad que se encontró con la directora de la Inspiring Girls de una de las provincias españolas. “La verdad que me encantaría traer la fundación al Uruguay”, le dijo. De inmediato le hizo el contacto y comenzó la historia uruguaya.
“El año pasado registramos la fundación y este año la ANEP nos nombró de Interés Educativo”, cuenta con orgullo y explica que “lo que se busca es llevar a mujeres referentes a centros educativos para que las niñas puedan soñar con lo que ven, porque en muchas carreras o profesiones la presencia de mujeres es limitada”.
Ya han comenzado con estas visitas, con la diferencia uruguaya de que estos encuentros abarcan además a los varones. “Creemos que también es muy positivo para ellos. Si bien tienen más referentes masculinos, también está bueno que vean a mujeres en puestos de liderazgo o en carreras en las que es menos frecuente que estén”, destaca Jacqueline.
La propia directora ha sido una de las tantas voluntarias que han participado de la experiencia, en su caso no solo como abogada sino como autora del libro Legado consentido, que aborda cómo pueden hacer las empresas familiares para trascender de una manera saludable.
“Fuimos al centro educativo Unidos por los Niños y especialmente para las niñas fue increíble ver a la autora de un libro, ver mi foto ahí. Terminó el encuentro y había niñas que hacían dibujitos poniendo ‘quiero ser abogada’ o niños que en ese momento se pusieron a escribir libros. El impacto es casi inmediato”, comenta a propósito de una modalidad que consiste en una charla de unos 15 minutos por expositora y un cierre abierto a preguntas que concluye con los niños dibujando sobre lo que acaban de escuchar.
Si bien la propuesta está dirigida a todos los centros educativos que se quieran sumar, sean públicos o privados, el foco está puesto principalmente en zonas de contextos vulnerables, donde es más difícil para las niñas ver referentes femeninos en determinadas actividades. “Es bueno que empiecen a conocer esas posibilidades y no restrinjan sus caminos porque no sabían que las tenían”, destaca Jacqueline.
Una charla que termina con abrazos y dibujitos
María Hernández, una economista especializada en inversiones que en los últimos casi 20 años ha liderado empresas de gestión patrimonial, fue una de las voluntarias en el centro educativo Unidos por los Niños.
“Uno piensa que esto es para las nenas, pero la verdad que en los varones tuvo mucho impacto”, cuenta al recordar cómo a su auditorio le llamó mucho la atención que existiera una profesión que ayuda a la gente a gestionar su dinero.
Por el lado de las niñas, lo que rescató es que su charla sirvió mucho para darles la seguridad que necesitan para intentar cumplir sus anhelos. “Una quería ser cantante, otra quería ser famosa, otra comunicadora y hasta una quería ir a la NASA”, recuerda. “Me sorprendió que se sintieran lo suficientemente empoderadas como para mencionar cosas diferentes”, destaca.
El speech que llevaba armado se fue modificando sobre la marcha y, al final, entrega de dibujos mediante, no la querían dejar ir. “Terminamos a los abrazos”, apunta en parte sorprendida teniendo en cuenta cuán difícil es hoy captar la atención de los jóvenes.
“Al final del día esto es un granito de arena que esperás que en algún momento en el día de mañana ayude a alguien a superarse”, resume.
Dos vías
La directora de Inspiring Girls Uruguay resalta que una de las cosas que le resultó más increíble de esta propuesta fue que el beneficio no solo es para quien recibe la charla, sino también para las mujeres que la dan. “Muchas veces van pensando que van a ayudar a una niña y terminan dándose cuenta de que su historia es muy valiosa. Es muy lindo ver cómo se puede ser inspiración para otro y dejar una huella”, señala.
Hasta el momento han participado mujeres vinculadas a las finanzas, a la educación, mujeres que trabajan en la industria frigorífica o que son científicas. A veces es más complicado encontrar voluntarias en profesiones dominadas por hombres, como la ingeniería, pero poco a poco se va logrando. Además, la mayoría de las contactadas acepta de inmediato.
“En Uruguay, lo que queremos hacer a partir del año que viene es un plan dual: primero ir a visitar niños a los centros educativos y después llevarlos a una empresa para que también vean el impacto en el mundo laboral”, anuncia Jacqueline, ya en campaña de buscar empresas que se acoplen a la idea.
Otro objetivo es que Inspiring Girls llegue al interior del país. “Hemos hablado de lo lindo que sería, por ejemplo, llevar a Salto una científica nacida en ese departamento, pero que ahora está en Montevideo, para que así los niños vean cómo hizo alguien que a los 18 años tuvo que dejar su lugar para irse a estudiar. Que sepan de esos desafíos”, explica.
Quizás en un futuro más lejano se pueda también dictar clases de finanzas a chicas de entre 14 y 16 años o celebrar acuerdos con aerolíneas para que conozcan a mujeres piloto, como ya ocurre en las Inspiring Girls de otros países.
Jacqueline aclara que aunque las mujeres son las protagonistas, se trata de una iniciativa que también involucra a los hombres. “Ellos colaboran, por ejemplo, permitiendo que las mujeres salgan en sus horarios de trabajo para ir a un colegio a dar la charla”, detalla teniendo presente que en nuestro país el 75% de las posiciones de liderazgo las ocupan hombres.
Advierte que los resultados de todo esto recién se podrán conocer en unos 30 o 40 años, pero que ya hay estudios que muestran el impacto positivo de la fundación.
Por lo pronto, Jacqueline ya está contenta con haber puesto el primer ladrillo. “Soy madre de tres niñas de 12, 9 y 5 años; qué mejor que poder ayudar a otras niñas a alcanzar sus sueños”, concluye.
Creada en Inglaterra y presente en todo el mundo
Inspiring Girls nace en Inglaterra en 2016 por iniciativa de Miriam González Durántez, abogada de renombre internacional.
Es una Fundación y Red Global cuyo objetivo es aumentar la autoestima y la ambición profesional de las niñas en edad escolar, así como sus expectativas laborales, ayudándolas a visibilizar la amplia variedad de profesiones y trabajos que existen sin que el hecho de ser mujer suponga ninguna limitación para ellas, siempre que se basen en el trabajo y el esfuerzo.
Hoy está activa en más de 40 países en todo el mundo.
En Uruguay existe desde 2025, con un equipo presidido por Jacqueline Schwartz e integrado por Ana Cristina Peña y Leticia Tobía Gianarelli (directoras), Viviana Uri (asesora estratégica en educación e impacto) y Nazarena Sovanni (coordinadora general).
Actualmente siguen buscando mujeres que quieran participar (es todo voluntario) y empresas que quieran apoyar, ya sea abriendo sus puertas como de otras maneras. Además, están abiertos a recibir donaciones. Los interesados pueden saber más en la web inspiring-girls.uy o en las redes sociales: @inspiringgirlsuy (Instagram).
Conocer historias
Para el 91% de las niñas es importante observar y escuchar a las mujeres que realizan diferentes tipos de trabajos. Para el 92%, escuchar hablar sobre los trabajos les hace sentir que tienen más opciones para el futuro. Al 93% le gustaría tener más mujeres a su alrededor que puedan ser modelos inspiradores a seguir.
El clic a los 7 años
A la edad de 6 años las niñas aspiran a las mismas carreras profesionales que los niños, pero a los 7 años sucumben a los estereotipos de género y desisten de la idea. Desde su creación, en 2016, Inspiring Girls lleva impactadas más de 250.000 niñas y más de 25.000 mujeres han compartido su historia en forma voluntaria.