El camino de Camila Morrone: la actriz de raíces argentinas que protagoniza el nuevo thriller psicológico de Netflix

Criada entre sets de filmación y pasarelas, Morrone construyó un recorrido propio que hoy la encuentra al frente de "Algo terrible está a punto de suceder".

Camila Morrone
La actriz Camila Morrone.
Foto: Difusión

En una sala de espera en Los Ángeles, actores repasan en voz baja lo que dirán frente a la cámara. En un rincón, una niña observa. Absorberá durante años escenas como esa, sin saber del todo que está aprendiendo. Estas imágenes —de castings, grabaciones y dinámicas de set— son las que Camila Morrone (28) recupera cuando piensa en su infancia.

“Crecí en Hollywood. Y no era que solo mis padres fueran actores, es que todos sus amigos también lo eran. Yo iba todos los días después del colegio a los castings con mi mamá y mi papá cuando nadie me podía cuidar. Me sentaba en la sala de espera y observaba a todos esos actores con sus currículums, su book, que era lo que se hacía en ese momento”, contó en una entrevista con Glamour México.

Para Morrone, hija de los actores argentinos Lucila Solá y Máximo Morrone, la actuación nunca fue una idea lejana. Durante una década, además, fue hijastra de Al Pacino, y vivió en un entorno donde el contacto con la industria y sus figuras era parte de la vida cotidiana.

“Tuve claro desde el principio que aquello me encantaba. Mi mamá me llamaba ‘el payaso’. Cuando la gente venía a casa, yo quería actuar para ellos, cantar, bailar, ser el centro de atención”.

Ese impulso inicial, que mezclaba observación y necesidad de escena, funcionó como punto de partida de una trayectoria que, sin embargo, no fue inmediata ni lineal.

Antes de consolidarse como actriz, trabajó varios años como modelo. A los 15 años ya viajaba sola para subirse a pasarelas en distintos países. Participó en campañas internacionales, desfiló y construyó una imagen asociada a una estética sobria, de líneas clásicas. La moda funcionó como puerta de entrada al mundo del espectáculo, pero también como un espacio que rápidamente le quedó chico. En distintas entrevistas ha señalado que su objetivo siempre fue actuar, y que ese primer tramo de su carrera fue, en todo caso, una plataforma.

“Tuve que madurar súper rápido. A los 15 ya estaba pagando impuestos y tenía un trabajo al que debía llegar a las 9 e irme a las 5, hacer feliz al jefe y entregar el producto. Todo esto me ha dado una ética del trabajo muy fuerte”, dijo en la mencionada entrevista.

Esa formación temprana también incluyó otro aprendizaje menos visible pero igual de estructural: saber lidiar con el rechazo.

“Estoy súper acostumbrada, y eso viene de muchos años de trabajo como modelo. Vas a 20 castings y no te llama nadie”, contó. Y matizó, con sinceridad: “La respuesta honesta es que a mí me duele cada vez que sucede. Aunque digas: ‘vendrá otra cosa’, siempre te afecta cuando te dicen que no”.

Construir de a poco

Sus primeros trabajos en cine —como Deseo de matar (2018), junto a Bruce Willis— no la posicionaron de inmediato, pero le permitieron ganar cancha en el oficio que eligió. El punto de inflexión llegó en 2019 con Mickey and the Bear (2019). Allí interpretó a una adolescente que vive en una comunidad rural, a cargo de un padre atravesado por el trauma de la guerra. La película fue celebrada en el circuito independiente y, sobre todo, permitió ver una dimensión distinta de Morrone. Una intérprete capaz de sostener un personaje desde la fragilidad y la contención, lejos del imaginario glamoroso que la rodeaba.

A partir de ese momento, su carrera comenzó a moverse con mayor precisión. Optó por trabajos que le permitieran construir una identidad actoral y esa búsqueda encontró un primer gran punto de llegada con Daisy Jones & The Six, la serie ambientada en la escena musical de los años 70. Allí interpretó a Camila Álvarez, un personaje que, con el correr de los episodios, se transforma en uno de los núcleos emocionales de la historia.

El impacto de la serie amplificó su visibilidad global y consolidó su legitimidad dentro de la industria. Fue, además, una experiencia intensa.

“Vi a mis compañeros atravesar un proceso muy exigente, me hizo entender lo que implica liderar una serie”, recordó más tarde, en referencia al desgaste físico y emocional del rodaje.

Camila Morrone
Camila Morrone es Rachel en "Algo terrible está a punto de suceder".
Foto: Netflix

Esa experiencia resulta clave para entender su presente, en donde dio un paso decisivo al protagonizar Algo terrible está a punto de suceder, la serie de Netflix que la ubica por primera vez como eje absoluto de un relato. El pasaje de un elenco coral a un protagónico implica mayor exposición. Pero también la responsabilidad narrativa de sostener el punto de vista, marcar el tono y cargar con el peso emocional de la historia.

En paralelo a su desarrollo profesional, su vida personal —especialmente su relación con Leonardo DiCaprio, con quien estuvo de novia de 2017 hasta 2022— la colocó durante años en un nivel de visibilidad que no siempre dialogaba con su carrera. Ese desfasaje entre lo mediático y lo artístico es algo que Morrone ha administrado con cautela, evitando quedar definida únicamente por ese aspecto y orientando su discurso público hacia el trabajo.

Hay, además, una dimensión identitaria que complejiza su figura. Aunque nació y creció en Estados Unidos, mantiene un vínculo activo con Argentina y en entrevistas recientes, ha hecho hincapié en ello. Por ejemplo, en la alfombra roja de la edición 75 de los Emmy Awards, al ser entrevistada por Axel Kuschevatzky. Durante la charla, el periodista y productor argentino deslizó, en tono de broma, que en su país la habían adoptado como una estrella propia que triunfa en el exterior. “Yo sé que técnicamente no sos argentina…”, comentó. La respuesta de Morrone fue inmediata. “¿Cómo que no? ¡Yo soy argentina! Mi mamá y mi papá nacieron y crecieron en la Argentina. Mis tíos, mis abuelos… no tengo a nadie en Estados Unidos, solo a ellos. Esto de no ser latina y no ser argentina, no más, ¿ok?”

Además, en entrevistas posteriores afirmó que quiere “ampliar la idea de lo que significa ser latina”. Algo que para ella implica correrse de los márgenes predefinidos por los acentos y los roles esperables.

Pareciera ser por eso que su recorrido no termina de encajar en la lógica del “antes y después”. No hay un quiebre nítido, sino una serie de movimientos más sutiles. Como si aquella niña que miraba en silencio en las salas de casting no hubiera dejado de hacer lo mismo desde entonces: observar primero, entender y, recién entonces, decidir cómo entrar en escena.

Su papel en el nuevo thriller psicológico

En Algo terrible está a punto de suceder, estrenada el 26 de marzo, interpreta a Rachel, una joven que, a pocos días de su boda, comienza a experimentar una sensación persistente y perturbadora. La historia se construye desde ese presentimiento, que se intensifica a medida que se acerca el evento. Para la actriz, el papel implicó permanecer casi constantemente en escena, sostener el ritmo emocional y guiar al espectador a través de una experiencia que oscila entre lo psicológico y lo ominoso.

Algo terrible esta a punto de suceder
Camila Morrone en "Algo terrible esta a punto de suceder", serie de terror psicológico de Netflix.
Foto: Difusión

Los primeros episodios arrancan cargados de suspenso y logran sostener la intriga. Pero, a medida que la trama se inclina hacia lo sobrenatural y busca dar respuesta a sus propias incógnitas, el relato tiende a dispersarse: se abre en múltiples direcciones, fuerza algunos giros y, por momentos, pierde parte de la coherencia que había construido. Sin embargo, el protagónico marca un punto de inflexión en la carrera de Morrone. No solo por el alcance global de la plataforma, sino porque la instala en un género distinto.

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