Una fecha redonda como 30 años se valora por su peso simbólico pero a veces también se mide por momentos. En el caso de Medio y Medio, por todas las canciones que ya sonaron, los encuentros improbables y la memoria de quienes alguna vez escucharon una voz volverse inolvidable a pocos metros de distancia. En 2026, el festival que nació y creció en Punta Ballena cumple tres décadas y ese recorrido —lejos de haber sido un plan maestro— revela la historia de un proyecto que se fue construyendo mientras sucedía.
A la orilla del bosque, a cien metros del mar y en un entorno donde el verano parece amplificar cada sonido, el local fundado por Leandro Quiroga y su familia llega a la marca de 30 años convertido en un punto de referencia de la cultura en Uruguay. “Todo se fue dando de un modo natural”, dice Quiroga en charla con Domingo. “Siempre vemos qué pasos podemos dar en el corto plazo con creatividad y riesgo. El aburrimiento es un gran motor para mí”, suma quien también es el director artístico del festival desde el origen.
El comienzo del local se basó en un cruce de familia, música y gastronomía. “Yo aporté la parte musical y, con el tiempo, también la de marcas. Mi madre se encargaba de la cocina y mi padre de la parte empresarial y de anfitrión”, rescata. Hoy, seis años después de que sus padres se jubilaran, Quiroga dirige el local buscando la fidelidad a aquel impulso original.
La curaduría del festival no se guía por modas, afirma su director artístico. “Es un lugar donde podés escuchar artistas superpopulares y de nicho, del rock al jazz, folclore, tango, pop, trap y rap. Todo eso es viable en Medio y Medio. Lo único no negociable es la calidad musical”. Esa diversidad se construye pensando en cómo vive la temporada quien llega: “La programación tiene que contar un relato completo. Si alguien ve solo 15 días, esa persona se tiene que llevar una experiencia rica y variada, no solo un género”, complementa.
El formato, poco común a nivel global, es otro de sus sellos. Son más de ocho semanas de duración, con aproximadamente 40 noches de conciertos y más de 60 artistas que abarcan géneros y escalas diversas, desde orquestas completas hasta conciertos íntimos.
Un punto importante en este camino es el diálogo con un lugar cargado de historia. Punta Ballena, con 80 años de urbanización y un diseño original de Antonio Bonet —prestigioso arquitecto catalán—, fue el territorio donde se asentó la familia de Quiroga. Su abuelo, paisajista, se enamoró de la naturaleza de este punto de la costa uruguaya y contribuyó a moldear el paisaje que hoy envuelve el festival.
Esa relación entre música, gastronomía y naturaleza es parte de lo que, para el empresario y productor, distingue a Medio y Medio. “No podría existir sin tener en cuenta la historia previa del lugar”, reflexiona, al recordar que figuras como Rafael Alberti y Margarita Xirgu vivieron en la zona mucho antes de que su familia imaginara un proyecto veraniego.
En 30 años pasaron por sus escenarios más de mil artistas, entre los cuales están figuras de peso como Luis Alberto Spinetta, Charly García, Skay Beilinson, Gustavo Cerati, León Gieco y Fito Páez, junto a referentes de la música uruguaya como Jaime Roos, Rubén Rada y Fernando Cabrera, además de nombres internacionales como Hermeto Pascoal, Lenine, Julieta Venegas y Bernard Fowler, entre tantos otros.
Entre los momentos bisagra, Quiroga destaca la construcción de nuevos espacios como el primer auditorio, el escenario Fattoruso, hasta el escenario Parque, donde hoy se concentra la mayor parte de la programación.
Pero también, dice, hay recuerdos vividos de encuentros memorables: la improvisada unión de Hermeto Pascoal con Zorrito Von Quintiero, duplas inesperadas como Charly García con Rubén Rada o el día en que Gustavo Cerati vino a ver a Jaime Roos. Estos encuentros son, dice, parte del ADN de Medio y Medio, que, a propósito de su crecimiento, no se limitó a Uruguay. A través de su formato “cápsula”, el festival viaja a otras ciudades con una versión de corta duración que conserva su curaduría, su gastronomía —llevan a la chef del restaurante— y su identidad. Así nació en Río de Janeiro, donde ya va por su tercera edición, y se proyecta una expansión hacia Madrid para 2027.
Este aniversario también vino acompañado por el documental Todos estos años de gente, dirigido por Federico Lemos, que tardó 10 años en filmarse. Además, se está armando un libro, que saldrá en octubre bajo la editorial Catapulta y promete sumar otra lectura de esta historia.
Preguntado sobre cómo imagina el futuro, Quiroga lo resume en una mezcla de proyección y presencia: no planificar sin vivir el ahora, mantener la creatividad, aceptar el riesgo y buscar la trascendencia sin perder de vista lo que hace único al festival. Así, el aniversario opera como un momento para mirar el camino recorrido y seguir adelante.
Queda verano y mucha música por delante
La recta final de enero concentra el espíritu del festival: cruces generacionales, estilos diversos y una cadencia que va del gesto colectivo a la escucha íntima. En ese tramo, Medio y Medio vuelve a mostrar su lógica curatorial como un recorrido más que como una suma de fechas. Hoy, domingo 25, el pulso va hacia el reggae con Los Cafres, en una noche que apela tanto a la memoria afectiva como a la celebración al aire libre. El martes 27, la programación se permite el guiño más festivo con Zorrito Von Quintiero & Los Gustock, que celebran “Cumple 60” en formato Noche Sorpresa. El jueves 29 y el viernes 30 llegan Kevin Johansen & Liniers, en dos funciones consecutivas donde la música convive con el humor, la narración y el dibujo en vivo. El cierre del mes, sábado 31, queda en manos de la española Silvia Pérez Cruz, con una noche que suele inclinar la balanza hacia lo íntimo, lo vocal y lo emotivo. En febrero la grilla alterna entre escena local, nombres de culto y grandes convocatorias. El jueves 5 se presenta Julieta Rada, con invitados, en una noche atravesada por la herencia rítmica y la canción contemporánea. Le siguen Juana Molina el viernes 6, con su universo sonoro personal y experimental, y Paulinho Moska el sábado 7, en formato banda full, ampliando el diálogo regional. La mitad del mes se afirma con un doblete de El Plan de la Mariposa el 12 y 13, ambas noches con apertura de Ángela González, antes de Zoe Gotusso el 14 —Hipnótica como banda invitada— y Chacho Ramos el 15. El 16 sube la apuesta regional con los brasileños de Os Paralamas do Sucesso, y la última parte del mes encadena tres noches de peso: La Delio Valdez el 19, Skay Beilinson el 20 y Cuarteto de Nos el 21. El cierre de febrero se reserva para un clásico de celebración: Los Auténticos Decadentes tocan el 27 y el 28 para despedir el mes en clave de fiesta, baile y comunión colectiva.
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