En cuatro volúmenes que reúnen plantas recolectadas en el Cerro de Montevideo en la década de 1830, se conserva una memoria excepcional de la naturaleza del país. Una exposición en el Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) reconstruye el recorrido de la colección y rescata la trayectoria de su autor, el naturalista francés Arsène Isabelle, cuyos aportes a la botánica permanecieron durante mucho tiempo en segundo plano.
Las plantas que hoy permiten asomarse a casi dos siglos de biodiversidad uruguaya estuvieron guardadas durante décadas fuera de la mirada del público. “Son los ejemplares más antiguos que conserva el museo de 1838 y 1839, entonces también son los registros de biodiversidad más antiguos que tiene el país”, explica a Domingo Meica Valdivia, curadora de la muestra e investigadora de la institución. El interés, señala, no se limita a la antigüedad de las plantas: estos materiales permiten estudiar cómo cambió la diversidad vegetal de un sitio concreto, el Cerro de Montevideo, desde el siglo XIX hasta nuestros días.
La exposición, coproducida con el Muséum National d’Histoire Naturelle de París, nació de una investigación iniciada en 2023 junto a Amandine Péquignot, especialista de la institución francesa. El punto de partida fue PlantUru, un proyecto de ciencia participativa que actualizó la información de más de 1.860 ejemplares recolectados en Uruguay y conservados en París. En ese trabajo apareció el nombre de Isabelle, responsable de reunir el herbario.
Nacido en Dieppe, Francia, en 1806, Isabelle fue escritor, comerciante, naturalista y diplomático. Recorrió la región durante la década de 1830, vivió en Montevideo con su familia y más tarde representó a Uruguay como cónsul en Le Havre. Aunque el naturalista Alcide d’Orbigny le dedicó varias especies, su trabajo botánico continúa siendo poco conocido.
Durante mucho tiempo se creyó que las plantas habían quedado en el museo desde su fundación, en 1837. Pero a partir de correspondencia conservada en Europa, se descubrió que los ejemplares habían pasado por Viena y que recién en 1907 fueron enviados nuevamente a Uruguay.
La muestra conmemora los 220 años del nacimiento de Isabelle y se enmarca en los 190 años de relaciones diplomáticas entre Uruguay y Francia. Puede visitarse en Miguelete 1825, de miércoles a sábados de 13 a 19 horas y los domingos de 11 a 17, con entrada libre.
El Cerro de Montevideo
Un herbario no es simplemente un conjunto de plantas secas. Cada ejemplar conserva información sobre una especie, el lugar donde fue recolectada y el momento en que alguien la incorporó a una colección científica. En el caso del trabajo de Arsène Isabelle, esas piezas permiten reconstruir tanto la vegetación del Cerro de Montevideo en el siglo XIX como la historia de los investigadores e instituciones que las estudiaron.
La exposición dedica parte de su recorrido a la materialidad de los cuatro volúmenes conservados en Montevideo: cómo se prepararon las plantas, de qué manera fueron organizadas y qué procesos permitieron que llegaran hasta el presente. A esa dimensión se suma la reconstrucción de su itinerario por distintas instituciones europeas, entre ellas el Museo de Historia Natural de VienExhiben , antes de su regreso a Uruguay a comienzos del siglo XX.
La documentación europea permitió establecer que el contacto con la institución montevideana se produjo en 1907, cuando los ejemplares fueron enviados nuevamente al país.
El valor de estos registros trasciende, además, la curiosidad histórica. Las colecciones antiguas ofrecen puntos de comparación para estudiar los cambios en la biodiversidad a lo largo del tiempo. En este caso, las plantas recolectadas hace casi dos siglos constituyen una referencia para comprender las transformaciones de la vegetación del Cerro, un entorno profundamente modificado por el crecimiento urbano.
Aunque la exposición presenta únicamente los ejemplares conservados en Uruguay, la investigación permitió identificar materiales vinculados con Isabelle en París y poner en relación ambas historias.