Una canción creada por la ciencia y la música calma a los bebés y arrasa con 470 millones de reproducciones

Nació hace una década tras una exhaustiva investigación sobre la psicología infantil. Combinando risas, sorpresas y ritmos estudiados, esta melodía se convirtió en el gran aliado de los padres.

Bebés mellizos.
Bebés mellizos.
Foto: Freepik.

El llanto inconsolable de un bebé en el auto o en medio de una salida familiar es un clásico dilema que desespera a más de un progenitor. Frente a este panorama, la combinación entre la ciencia del desarrollo infantil y la creatividad musical dio vida a una pieza de poco más de dos minutos y medio que se volvió un fenómeno global, superando holgadamente los 470 millones de escuchas en las plataformas digitales.

El proyecto surgió en 2016 por iniciativa de expertos en psicología de la música y desarrollo infantil, quienes buscaron traducir los patrones de conducta de los más chicos en una composición pensada para serenarlos. Para llevar la teoría a la práctica, los especialistas convocaron a la cantautora británica Imogen Heap —ganadora del Grammy y referente en el uso de tecnología musical—, quien por entonces atravesaba la crianza de su hija de 18 meses.

El punto de partida fue una consulta a más de 2.000 madres y padres para detectar qué estímulos sonoros generaban reacciones favorables en sus hijos. Respuestas habituales como las risas infantiles o las imitaciones de animales sirvieron como materia prima para el entramado melódico. A partir de allí, los investigadores trazaron pautas específicas: utilizar tonalidades mayores, patrones repetitivos y giros sonoros capaces de despertar curiosidad y asombro.

Los secretos detrás de la melodía

A estas pautas se sumó una técnica vocal emparentada con la forma en que los adultos suelen dirigirse a los lactantes. Según fundamentó el psicólogo Caspar Addyman, este tipo de entonación facilita que los pequeños identifiquen la voz y perciban que el mensaje va dirigido a ellos, apoyado además en consonantes simples y de fácil decodificación como la "p" o la "b".

Mujer sosteniendo en brazos a un bebé.
Mujer sosteniendo en brazos a un bebé.
Foto: Canva.

Con esos insumos, la compositora confeccionó cuatro maquetas que fueron puestas a prueba ante 26 bebés de entre seis y doce meses. Mediante la observación de sus gestos, movimientos y balbuceos, sumado a las impresiones de las familias presentes, se constató que cerca del 80 % mostró preferencia por uno de los motivos musicales, el cual se convirtió en la estructura definitiva del tema.

El toque de la crianza y el impacto real

Posteriormente se afinaron detalles como la velocidad del ritmo. Si bien en un inicio se especuló con un tempo acelerado acorde al ritmo cardíaco infantil, los ensayos evidenciaron que los pequeños se sentían más a gusto con un compás un poco más cansino. La propia experiencia materna de la artista aportó matices decisivos: la melodía base se inspiró en un tarareo de su pequeña hija, mientras que las letras incorporaron su fascinación por los medios de transporte como aviones y trenes, además de incluir sus propias risas en la apertura del tema.

Bebé recién nacido
Bebé recién nacido.
Foto: Freepik.

Aunque el objetivo de la autora era ofrecer una alternativa simple para sortear momentos críticos sin aturdir a los adultos, la difusión se expandió mediante el boca a boca entre las familias. Si bien los expertos aclaran que el efecto no es idéntico en todos los casos ni existe una garantía universal, el tema demuestra cómo los hallazgos en percepción musical pueden transformarse en una herramienta cotidiana efectiva.

Hoy, a diez años de su creación, la pista no solo sigue sumando reproducciones en plataformas de audio y extensas iteraciones en plataformas de video, sino que se mantiene como un testimonio de cómo la investigación académica y la sensibilidad artística pueden unirse para devolverle la calma a miles de hogares.

En base a El Tiempo/GDA

¿Encontraste un error?

Reportar
Temas relacionados
GDA
Te puede interesar