Garantizar el bienestar de un gato no necesariamente requiere grandes inversiones, sino prestar atención a algunos hábitos cotidianos.
Para el veterinario español Carlos Gutiérrez, la higiene de los recipientes, una adecuada hidratación, el cuidado de la salud bucal y una alimentación apropiada forman parte de las medidas preventivas que pueden contribuir a que los felinos tengan una vejez activa y saludable.
Uno de los aspectos a los que el especialista presta especial atención es el agua. Los gatos tienen una baja tendencia natural a beber líquidos, por lo que mantener una buena hidratación es especialmente importante para su salud urinaria y renal.
En ese sentido, Gutiérrez recomienda renovar el agua con frecuencia. “A nuestros compañeros felinos les encanta el agua limpia, fresca y sin olores extraños. Recomiendo cambiar el agua por completo al menos un par de veces al día y distribuir varios bebederos por la casa en zonas frescas”, señaló.
La higiene de los recipientes también ocupa un lugar central en sus recomendaciones. Aunque los gatos dedican buena parte del día a asearse, los platos donde comen y beben pueden acumular bacterias. La saliva puede generar una capa conocida como biofilm, que no siempre desaparece con un simple enjuague.
Por eso, el veterinario aconseja lavar los recipientes de comida y agua todos los días con agua y jabón y frotarlos bien para eliminar esa acumulación.
Cuidado de la boca
Otro de los puntos señalados por Gutiérrez es la salud bucal. La acumulación de placa bacteriana y sarro puede provocar problemas en la boca y, según el especialista, las inflamaciones pueden afectar otros órganos.
Por este motivo, considera fundamental prestar atención a la higiene odontológica a medida que el gato envejece. “Mantener su boca limpia a partir de los seis o siete años es vital para alargar su vida”, afirmó.
La alimentación, otro aspecto clave
La nutrición también forma parte de los cuidados preventivos recomendados por el veterinario. Gutiérrez aconseja elegir alimentos comerciales cuya principal fuente de proteína sea de origen animal y supere el 30% o 40% de concentración.
A su vez, desaconseja ofrecer comida casera o sobras de la alimentación humana. Entre los alimentos que menciona como altamente tóxicos para los gatos están el ajo, la cebolla y aquellos con exceso de sodio.
El especialista también destaca el papel de la comida húmeda, a la que atribuye beneficios vinculados con la hidratación, la mucosa intestinal y la función renal.
Así, según sus recomendaciones, pequeños hábitos incorporados a la rutina diaria —como mantener limpios los recipientes, renovar el agua, cuidar la boca y prestar atención a la alimentación— pueden formar parte de una estrategia de prevención para acompañar la salud de los gatos a lo largo de los años.
En base a La Nación/GDA