A los 111 años, Eunice Anício da Silveira ha atravesado más de un siglo de transformaciones históricas y también ha visto crecer a una familia de varias generaciones. Nació el 21 de octubre de 1915 en Joanésia, en el estado brasileño de Minas Gerais, y hoy su historia llama la atención tanto por su longevidad como por las costumbres que, según cuenta, han acompañado su vida.
De acuerdo con LongeviQuest, una organización internacional dedicada a documentar y verificar casos de personas que superan los 110 años, Eunice celebró su cumpleaños rodeada de familiares. La reunión tuvo lugar el 17 de octubre, unos días antes de la fecha de su aniversario. El día 21 compartió una comida con su hermana Maria Anício da Silveira, de 99 años.
La familia que construyó a lo largo de su vida es numerosa. Tuvo 15 hijos, de los cuales nueve siguen con vida, y cuenta con 50 nietos, 88 bisnietos y 52 tataranietos.
En 1932, cuando tenía 16 años, Eunice se casó con Oswaldo de Carvalho. La pareja permaneció unida durante 74 años y diez meses, hasta el fallecimiento de él, en 2007. Durante ese tiempo formaron una familia numerosa y mantuvieron un vínculo estrecho con las costumbres rurales de su entorno.
Esa relación con el campo también aparece en la manera en que Eunice describe su alimentación. Cuando sus familiares le preguntan qué considera importante para haber llegado a una edad tan avanzada, menciona el consumo de productos que obtiene de la tierra y una rutina de actividades que ha mantenido durante gran parte de su vida.
La brasileña asegura que nunca ha padecido enfermedades ni ha necesitado tomar medicamentos. Según su propio testimonio, entre las costumbres que asocia con su bienestar están acostarse temprano, levantarse a primera hora de la mañana, beber abundante leche y mantenerse ocupada con distintas tareas.
También destaca la importancia de consumir alimentos producidos en sus propias tierras. Su relato describe una vida organizada alrededor de horarios regulares, el descanso y las actividades cotidianas. Sin embargo, conviene distinguir entre la experiencia personal de Eunice y lo que puede afirmarse desde la ciencia. Que una persona atribuya su longevidad a determinados hábitos no significa que estos sean responsables de que haya alcanzado esa edad ni que puedan reproducir el mismo resultado en otras personas.
Qué factores influyen en la longevidad
Vivir más de un siglo es un fenómeno complejo, en el que intervienen múltiples factores. La genética, el ambiente, las condiciones de vida, los hábitos cotidianos y el acceso a la atención médica pueden influir en la salud y la esperanza de vida. Una alimentación equilibrada, el descanso adecuado y mantenerse activo son prácticas que contribuyen al bienestar, pero no existe una rutina capaz de garantizar que una persona supere los 100 años.
A quienes alcanzan o superan los 110 años se los denomina supercentenarios. Sus historias despiertan interés porque permiten conocer trayectorias vitales excepcionales, aunque no necesariamente ofrecen una receta aplicable a los demás. En el caso de Eunice, su testimonio deja ver una vida atravesada por el trabajo, la familia y las costumbres de su entorno. Sus hábitos forman parte de esa historia, pero su longevidad no puede explicarse únicamente a partir de ellos.