“Siento calor, pero no dolor”. Así describe Iván Rey Olmos, un deportista amateur de 27 años, lo que experimenta durante una sesión de terapia de fuego. Había comenzado a probar esta práctica de origen chino después de sufrir molestias musculares y contracturas recurrentes que no lograba aliviar con masajes tradicionales.
Según cuenta, conoció el método por recomendación de un conocido y comenzó a utilizarlo hace seis meses. Desde entonces, asegura que las sesiones le permitieron aliviar contracturas que tampoco había conseguido calmar con medicamentos.
La terapia de fuego forma parte de las prácticas de la Medicina Tradicional China. No está incluida en la medicina occidental y tampoco tiene la misma difusión que otros métodos terapéuticos alternativos. Quienes la practican sostienen que puede ayudar a reducir el estrés, liberar energía estancada, trabajar tensiones profundas y favorecer la relajación muscular.
Cómo se realiza una sesión
La técnica consiste en aplicar calor intenso durante períodos breves sobre determinadas zonas del cuerpo. De acuerdo con Julio Daniel Guerrero, instructor en terapias integrales del Centro Juma Fitness, el procedimiento combina los efectos atribuidos al masaje manual con los de la termoterapia profunda.
Dentro de la concepción de la Medicina Tradicional China, el objetivo es “calentar” los meridianos para favorecer el movimiento del qi, entendido como energía, y de la sangre.
El fuego no entra en contacto directo con la piel. El calor se aplica a través de varias capas de material, generalmente toallas o toallones colocados sobre el cuerpo.
Según describe el Centro de Estudios y Terapias Alternativas de Xanco, México, durante una sesión se colocan sobre el paciente distintos materiales y preparados, entre ellos aceites esenciales y hierbas. Luego se cubre el cuerpo y se coloca una toalla destinada a ser encendida sobre las demás capas. Se utiliza alcohol mediante un atomizador y el fuego permanece durante unos segundos.
El procedimiento se repite aproximadamente diez veces. Cada vez que se apaga el fuego se realizan presiones sobre la espalda, mientras que la mezcla de activos colocada debajo de las toallas busca potenciar sus efectos.
La práctica también puede encontrarse bajo nombres como “masaje imperial de fuego” o “terapia de toallas de fuego”.
Qué efectos le atribuyen sus practicantes
Guerrero señala entre los efectos posteriores a una sesión una relajación inmediata de la rigidez muscular, una leve coloración rojiza temporal de la piel y una sensación de calor y ligereza que puede mantenerse durante varias horas.
También menciona la activación del sistema nervioso vinculada con una relajación profunda y un sueño más profundo, que atribuye a la liberación de endorfinas.
El escrito “Terapias de Fuego y Beneficios Naturales”, publicado por el Centro de Estudios y Terapias Alternativas de Xanco, también atribuye a esta técnica una posible mejora de la respuesta del sistema inmune a través del trabajo sobre el canal Du Mai, uno de los meridianos extraordinarios de la medicina tradicional china.
La misma publicación plantea que parte de la experiencia de relajación podría estar relacionada con el propio efecto del fuego. Desde tiempos remotos, las llamas tuvieron un papel central para las personas, tanto como fuente de calor y protección como espacio de encuentro.
Además, el artículo menciona investigaciones según las cuales observar el parpadeo de las llamas puede desencadenar una respuesta de relajación asociada con una disminución de la presión arterial y del ritmo cardíaco y un aumento de la producción de serotonina.
¿Hay que tener dolor para realizarla?
No necesariamente. Guerrero sostiene que, aunque la práctica se utiliza para contracturas crónicas y dolores lumbares o musculares, también puede realizarse como una terapia preventiva y de bienestar.
La técnica, además, requiere que quien la aplique tenga preparación y experiencia. Guerrero considera necesario que el terapeuta conozca el manejo de terapias térmicas y las medidas de bioseguridad correspondientes.
También destaca la importancia de transmitir calma y prestar atención al paciente durante la sesión.
Quiénes deberían evitarla
El kinesiólogo especializado en Tratamiento del Dolor con Acupuntura y Cuppings, Chung Yuan Fann, advierte que no se recomienda utilizar terapias que involucren alcohol o fuego en determinadas situaciones.
Entre ellas menciona el embarazo, los problemas cardíacos o la presión arterial alta, las afecciones renales, los cuadros febriles o infecciosos, las lesiones en la piel, las várices expuestas y los problemas severos de circulación sanguínea.
Por tratarse de una técnica que implica la utilización de fuego, alcohol y calor intenso, la preparación de quien la realiza y las condiciones de seguridad durante el procedimiento son aspectos centrales de su aplicación.
En base a La Nación GDA/Victoria Vera Ziccardi