Tatuajes y alergias: los componentes de la tinta que podrían poner en riesgo tu salud

Del níquel al cobalto: qué sustancias disparan reacciones graves y por qué un "patch test" puede salvarte de una cirugía de extirpación.

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Espalda tatuada.
Foto: Unsplash.

Redacción El País
Hacerse un tatuaje no es un proceso meramente estético; es un evento que pone en alerta al sistema inmunológico. A pesar de su popularidad y normalización social —lejos ya de las connotaciones históricas de exclusión o peligro—, el acto de insertar tinta en la dermis representa una agresión que el organismo puede rechazar en ciertos casos, desencadenando desde infecciones hasta reacciones alérgicas severas.

La respuesta inmunológica: defensa vs. tinta

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Foto: Unsplash.

Cuando las agujas perforan la piel, el cuerpo activa inmediatamente sus mecanismos de defensa. La piel actúa como la primera barrera inmunológica, repleta de células defensivas (como los macrófagos) cuyo objetivo es detectar y destruir cualquier elemento extraño, iniciando así el proceso de curación.

Sin embargo, el gran interrogante científico es por qué, en la mayoría de los tatuajes, el sistema inmunológico falla en eliminar los pigmentos de la tinta, permitiendo que el dibujo permanezca. La viróloga Juliet Morrison explica que este proceso se considera una agresión que desata una compleja respuesta inmune.

Cuándo el cuerpo dice "no": reacciones adversas y alergias

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Tatuadora.
Foto: Unsplash.

No todas las personas reaccionan igual. Mientras que algunos no presentan complicaciones, otros pueden sufrir reacciones de hipersensibilidad, clasificadas médicamente como de tipo IV o linfocitos T dependientes. Según el Dr. Gustavo Andrés Marino, especialista en Alergología e Inmunología, estas reacciones suelen manifestarse de forma tardía (48 a 96 horas después) y pueden incluir el enrojecimiento, edema e induraciones en la zona del tatuaje, además de reacciones sistémicas graves como asma, urticaria o incluso anafilaxia, que puede comprometer la vida.

El origen de estos problemas suele estar en los componentes de las tintas. Elementos como cobalto, níquel, cromo, dióxido de titanio y colofonia son alérgenos comunes que pueden desatar reacciones adversas.

Evidencia científica: la tinta migra y el sistema se adapta

Investigaciones revelan que los pigmentos no permanecen estáticos. Un estudio en la revista Dermatology mostró que, en ratones, estos pigmentos migraban a los macrófagos del hígado un año después de la aplicación, demostrando que la tinta se dispersa por el organismo.

Paradójicamente, el cuerpo también puede adaptarse. El antropólogo Christopher Lynn observó que las personas con múltiples tatuajes presentaban niveles más altos de ciertas moléculas inmunitarias, sugiriendo una especie de "entrenamiento" o tolerancia del sistema inmunitario.

Prevención y cuidados esenciales

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Antebrazo tatuado.
Foto: Unsplash.

Para minimizar riesgos, especialmente en personas con antecedentes de alergia, se recomienda:

1. Consulta previa: Preguntar al tatuador por la composición de las tintas y consultar con un inmunólogo.

2. Realizar un patch test: Esta prueba determina la sensibilidad de la piel a los componentes antes del tatuaje definitivo. Omitir este paso puede llevar a tener que extirpar la piel afectada si surge una reacción alérgica.

3. Cuidados post-tatuaje: Sigue las pautas de cicatrización para prevenir infecciones:

  • Mantener limpia el área con agua y jabón.
  • Aplicar crema hidratante hipoalergénica.
  • Evitar el sol y la inmersión en agua (piletas, mar).
  • No tocar o arrancar las costras durante las 2 semanas aproximadas de curación.

 En base a La Nación - GDA

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