Seis hábitos que pueden ayudar a que su perro viva más de 15 años con salud y calidad de vida

El ejercicio regular, una alimentación adecuada, la socialización y los controles veterinarios figuran entre las prácticas que, según especialistas, favorecen un envejecimiento saludable en los perros.

Mujer con un perro
Mujer con un perro
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Para muchas personas, los perros son parte de la familia. Por eso, una de las preocupaciones más frecuentes entre quienes conviven con ellos es cómo contribuir a que tengan una vida más larga y, sobre todo, una buena calidad de vida durante esos años.

Si bien existen factores que escapan al control humano, como la genética o determinadas condiciones ambientales, investigadores especializados en envejecimiento canino identificaron una serie de hábitos cotidianos que podrían favorecer la salud y la longevidad de las mascotas.

Las conclusiones surgen del Dog Aging Project, una iniciativa científica dedicada a estudiar los factores vinculados al envejecimiento saludable de los perros y cuyos hallazgos fueron difundidos por National Geographic. Los especialistas sostienen que acciones relacionadas con la actividad física, la alimentación, la prevención sanitaria y la interacción social pueden marcar una diferencia significativa a largo plazo.

Movimiento y vínculos sociales: dos pilares del bienestar

La actividad física aparece como uno de los aspectos más relevantes. Según los investigadores, los perros que realizan ejercicio de forma habitual suelen presentar mejores indicadores de salud y un menor riesgo de obesidad, una condición asociada a múltiples enfermedades.

La investigadora Kate Creevy, integrante del proyecto y docente de Medicina Veterinaria, señaló que la evidencia científica muestra una relación clara entre el ejercicio regular y una mejor salud general. También advirtió que no alcanza con concentrar toda la actividad física durante los fines de semana, ya que los cambios bruscos pueden aumentar el riesgo de lesiones.

Los especialistas recomiendan incorporar caminatas diarias, juegos, natación, senderismo u otras actividades que permitan mantener al animal activo de manera constante.

La socialización también ocupa un lugar destacado. Los científicos observaron que la convivencia e interacción con personas, otros perros y diferentes animales se relaciona con un mejor estado físico y mental.

De acuerdo con Creevy, los perros son animales naturalmente sociales y necesitan estímulos que favorezcan esos vínculos durante toda su vida. En ese sentido, el juego, las salidas y las experiencias nuevas ayudan a mantener la mente activa y podrían retrasar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento.

Perro esperando a su dueño
Perro esperando a su dueño
Foto: Canva

Alimentación, prevención y cuidados que hacen la diferencia

Otro de los factores considerados fundamentales es la alimentación. El investigador Erik Olstad, profesor de Medicina Veterinaria, advirtió que muchas decisiones tomadas por los propietarios pueden tener consecuencias directas sobre la salud de los perros en el largo plazo.

Entre los errores más frecuentes mencionó las dietas caseras mal equilibradas, el exceso de restos de comida y determinadas prácticas alimentarias que pueden provocar desequilibrios nutricionales o aumentar el riesgo de enfermedades digestivas y metabólicas. La sobrealimentación continúa siendo, además, uno de los principales problemas detectados por los especialistas.

Por ese motivo, los investigadores recomiendan optar por alimentos que cumplan con estándares nutricionales reconocidos y ajustados a las necesidades de cada animal.

La esterilización o castración también aparece entre las medidas que podrían favorecer una mayor expectativa de vida. Diversos estudios analizados por el proyecto indican que los perros sometidos a estos procedimientos suelen vivir más años que aquellos que no lo fueron.

Los expertos explican que estas intervenciones pueden reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer y disminuir conductas que favorecen accidentes o enfrentamientos con otros animales. No obstante, destacan que la decisión debe tomarse junto al veterinario, ya que el momento adecuado depende de las características particulares de cada perro.

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Foto: Unsplash.

Las consultas veterinarias periódicas son otro componente esencial. Los controles de rutina permiten detectar enfermedades en etapas tempranas y comenzar tratamientos cuando aún son más efectivos. Además, las vacunas y las medidas preventivas frente a parásitos contribuyen a reducir el riesgo de problemas de salud futuros.

La recomendación general es realizar al menos una revisión anual durante la adultez y aumentar la frecuencia de los controles cuando el animal entra en la etapa de vejez.

Finalmente, los especialistas subrayan la importancia de la salud bucal. Las enfermedades dentales no solo afectan la boca, sino que también pueden generar procesos inflamatorios y complicaciones en otros órganos.

Por eso aconsejan incorporar el cepillado dental de manera regular y realizar controles veterinarios para prevenir infecciones y enfermedades periodontales.

Los investigadores coinciden en que el objetivo no es únicamente prolongar la vida de los perros, sino procurar que esos años transcurran con bienestar, movilidad y una buena calidad de vida. Según sostienen, la combinación de estos cuidados puede ayudar a que muchos animales alcancen edades avanzadas manteniéndose activos y saludables.

En base a El Tiempo/GDA

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