Los perros y gatos que fueron adoptados durante la pandemia están entrando en una nueva etapa de su vida. Con la llegada de la adultez aparecen también nuevos desafíos para quienes los cuidan, ya que el paso de los años exige prestar mayor atención a su salud y bienestar.
Aunque actualmente existen más recursos e información para el cuidado de las mascotas, no todos los tutores conocen las necesidades específicas que surgen a medida que los animales envejecen.
Una investigación internacional advirtió sobre la importancia de asumir un rol activo cuando perros y gatos alcanzan entre los seis y siete años de edad. A partir de ese momento, recomiendan aumentar la frecuencia de las consultas veterinarias, asegurar una alimentación equilibrada, controlar el peso corporal y observar posibles cambios en el comportamiento o en el nivel de actividad durante las rutinas diarias.
El riesgo de atribuir todo a la edad
Según los resultados del estudio, muchos tutores tienden a interpretar los cambios que experimentan sus mascotas como una consecuencia natural e inevitable del envejecimiento, sin considerar que también podrían ser señales de problemas de salud que requieren atención.
La investigación también mostró que la vejez de los animales genera inquietud emocional. Muchas personas asocian esta etapa con la proximidad de la pérdida de su mascota, lo que puede llevarlas a evitar el tema.
El relevamiento fue impulsado por la consultora Censuswide y contó con la participación de más de 19.000 propietarios de perros y gatos de distintos países, entre ellos Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Canadá, India, México, China, Corea del Sur, Tailandia, Francia, Alemania, Italia, Portugal, España, Brasil, Japón, Hong Kong y Taiwán.
Los datos, recogidos entre el 17 y el 24 de marzo de este año, reflejan que el fuerte vínculo afectivo con las mascotas no siempre se traduce en medidas preventivas. De hecho, el 38% de los encuestados considera que el envejecimiento es un proceso irreversible sobre el que poco puede hacerse.
Por otra parte, el 55% reconoció que evita hablar sobre la vejez de sus animales porque no se siente preparado para enfrentar su partida.
Otro dato que llamó la atención de los investigadores fue el nivel de involucramiento emocional de los tutores: el 74% afirmó comprar regalos de cumpleaños para sus mascotas y el 30% señaló que destina más dinero a esos obsequios que a los de sus propios hijos.
La importancia de actuar a tiempo
Pese al cariño que manifestaron sentir por sus animales, muchos participantes admitieron que no suelen actuar cuando detectan señales de alerta, ya que las atribuyen únicamente al paso del tiempo y no a posibles problemas de salud.
Una de las autoras del estudio, Tanya Schoeman, explicó que hoy se sabe que el proceso de envejecimiento comienza antes de lo que muchas personas imaginan, incluso en una etapa en la que perros y gatos todavía se muestran saludables y llenos de energía. Según señaló, ese período representa una oportunidad valiosa para adoptar medidas preventivas que favorezcan su bienestar a largo plazo.
La especialista remarcó además que las consultas veterinarias realizadas de forma oportuna no solo pueden contribuir a prolongar la vida de las mascotas, sino también a mejorar su calidad de vida durante el envejecimiento.
En ese sentido, sostuvo que iniciar conversaciones tempranas sobre el envejecimiento saludable, realizar controles periódicos y prestar atención a cambios sutiles en la conducta, la movilidad o los niveles de energía son acciones que pueden marcar una diferencia significativa en la salud futura de perros y gatos.
En base a El Tiempo/GDA