Salud femenina: tres señales silenciosas que las mujeres deben reconocer según su etapa de vida

Dolor de hombro, infecciones por VPH y factores cardiovasculares son alertas que requieren atención temprana. Especialistas destacan la importancia de la prevención según la edad y etapa de vida.

Ginecólogo con una reproducción del aparato reproductor femenino
Ginecólogo con una reproducción del aparato reproductor femenino
Foto: Freepik

En el marco del Mes de la Mujer, especialistas en salud resaltan la importancia de reconocer señales aparentemente aisladas que pueden indicar problemas médicos más complejos en las mujeres.

Dolor persistente en el hombro, infecciones por virus del papiloma humano (VPH) y factores de riesgo cardiovascular son alertas que, si se atienden a tiempo, permiten prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida.

De acuerdo con expertos de la Clínica del Country y Clínica La Colina, comprender la salud femenina requiere un enfoque integral que considere las particularidades biológicas, hormonales y metabólicas de las mujeres en las distintas etapas de la vida. Lo que a simple vista puede parecer un síntoma aislado —como molestias articulares, cambios hormonales o variaciones en la presión arterial— puede estar vinculado a procesos más amplios dentro del organismo.

Ginecóloga con paciente
Ginecóloga con paciente.
Foto: Freepik.

Estudios internacionales citados por especialistas indican que el dolor de hombro es la tercera causa más frecuente de consulta por afecciones musculoesqueléticas en mujeres en atención primaria.

El hombro: dolor frecuente que suele subestimarse

La doctora Daniela Gutiérrez Zúñiga, especialista en ortopedia y cirugía de hombro y codo, explica que el dolor en esta articulación es una de las causas más comunes de consulta por molestias musculoesqueléticas en adultos, con prevalencia ligeramente mayor en mujeres. Esto se debe a factores anatómicos, hormonales y metabólicos, y aumenta con la edad, especialmente después de los 50 años, debido a la degeneración del manguito rotador y cambios en el metabolismo del colágeno.

Las actividades laborales combinadas con responsabilidades domésticas implican movimientos repetitivos por encima del nivel del hombro, lo que eleva el riesgo de lesiones. Además, diferencias anatómicas y hormonales, como el efecto del estradiol y la relaxina sobre ligamentos y tendones, aumentan la susceptibilidad a tendinopatías y a condiciones como la capsulitis adhesiva, o “hombro congelado”, más frecuente entre los 40 y 60 años. Estas patologías afectan el sueño, la actividad física, el desempeño laboral y la calidad de vida.

VPH y prevención del cáncer de cuello uterino

El doctor Henry Rodríguez, jefe de Ginecología Oncológica de la Clínica del Country, advierte que la prevención del cáncer de cuello uterino debe comenzar desde la infancia. El virus del papiloma humano es altamente prevalente; aunque muchos casos se resuelven espontáneamente, algunos tipos de alto riesgo se asocian con cáncer de cuello uterino, así como con tumores en vulva, vagina, cavidad oral y región anal.

Prueba de HPV.
Persona realiza una prueba de HPV.
Foto: Archivo El País.

El corazón: amenaza silenciosa

La salud cardiovascular sigue siendo un desafío para las mujeres. El doctor Giovanni de la Cruz, jefe de Cardiología, señala que las enfermedades del corazón son una de las principales causas de mortalidad femenina. Más de 275 millones de mujeres en el mundo conviven con alguna enfermedad cardiovascular.

La cardiopatía isquémica es la principal causa de muerte dentro de este grupo, y la hipertensión arterial es el factor de riesgo más importante. En mujeres mayores de 60 años, la prevalencia alcanza 66,3 %, superior al 54,6 % en hombres de la misma edad. A diferencia de los hombres, las mujeres no siempre presentan síntomas clásicos de infarto, pudiendo mostrar falta de aire, náuseas, vómitos o dolor de espalda, lo que retrasa el diagnóstico.

El control de la glicemia, el perfil lipídico y la presión arterial, junto con hábitos de vida saludables —como actividad física, buena higiene del sueño y no fumar— son pilares fundamentales para reducir riesgos cardiovasculares.

En base a El Tiempo/GDA

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