The Conversation*
Esta mañana, un joven de unos 30 años se miró al espejo y notó, por primera vez, que el nacimiento de su cabello comenzaba un poco más atrás. No es un proceso que haya sucedido de la noche a la mañana, pero hoy se ha dado cuenta de que puede ser el inicio de una alopecia androgénica o calvicie común.
Cada vez son más jóvenes los que hombres que empiezan a notarla a partir de los 30 años, y su prevalencia aumenta. Ellas no están exentas: según un estudio hecho en España, alrededor del 40 % experimenta algún grado de pérdida de cabello a los 50 años.
Muchos ven la calvicie como un mero problema estético, pero detrás de ella pueden aparecer otros más profundos, como la falta de autoestima, la inseguridad… y también un mayor riesgo de cáncer de piel por la pérdida precoz de la barrera de protección que confiere el pelo frente al sol.
Opciones limitadas
Hasta ahora, las opciones eran limitadas. Las terapias farmacológicas, como el minoxidil o el finasteride, logran ralentizar la caída, pero son tratamientos de por vida y pueden tener efectos secundarios. Los trasplantes capilares suponen una solución eficaz, pero siempre y cuando se disponga de zona donante suficiente.
Por eso, durante décadas, se han investigado soluciones alternativas, eficientes y duraderas. ¿Y si, en unos años, pudiéramos revertir la calvicie?
Un equipo de investigadores del Hospital Clínico San Carlos de Madrid que he liderado puede estar cerca de responder a esta pregunta. Y es que hemos demostrado en pruebas que un tratamiento con células madre puede reactivar los folículos “dormidos” por la alopecia, logrando de un 90% a un 100 % de efectividad.
Acabar con la calvicie en los próximos años
Los hallazgos son prometedores, pero trasladar estos resultados al ámbito clínico requerirá tiempo. Los investigadores calculan que, en el mejor de los casos, pasarán al menos cinco años antes de que la terapia esté disponible.
Mientras tanto, la ciencia ha dado un paso que hace solo una década parecía imposible. Si la calvicie ha sido históricamente un destino aceptado a regañadientes, hoy empieza a vislumbrarse como un problema con solución.
Quizá, dentro de unos años, aquel joven que se mira al espejo no tenga que resignarse a ver cómo avanzan sus entradas, porque la regeneración capilar ya no pertenecerá al terreno de la ciencia ficción, sino al de la medicina regenerativa.
*Eduardo López Bran
Profesor de dermatología. Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid., Universidad Complutense de Madrid
-
Perimenopausia: qué es, cuándo empieza y por qué muchas mujeres confunden sus síntomas con estrés
Hígado graso: el té que conviene evitar si hay riesgo de enfermedad hepática, según reportes médicos
Del mito a la ciencia: lo que ocurre realmente en el cuerpo cuando comienzan a aparecer las primeras canas