¿Puede un gol afectar el corazón? Los riesgos cardiovasculares que pueden provocar las emociones del fútbol

Especialistas advierten que la tensión y la euforia que generan los partidos de fútbol pueden aumentar el riesgo de infartos, arritmias y otras emergencias cardíacas, especialmente en personas vulnerables.

Agustín Canobbio y Maximiliano Araujo festejan el gol durante el partido Uruguay contra Arabia Saudita en el Mundial 2026.
Agustín Canobbio y Maximiliano Araujo festejan el gol durante el partido Uruguay contra Arabia Saudita en el Mundial 2026.
Foto: EFE

El Mundial de Fútbol 2026 volvió a poner sobre la mesa un aspecto poco visible para millones de hinchas: el impacto que las emociones intensas pueden tener sobre la salud cardiovascular.

Especialistas del Hospital San Vicente Fundación Medellín advirtieron que la expectativa, la tensión y la euforia que despiertan los grandes partidos pueden desencadenar respuestas fisiológicas capaces de afectar el funcionamiento del corazón. La relación entre las emociones fuertes y los problemas cardíacos, sostienen, ha sido ampliamente documentada por la ciencia en las últimas décadas.

Los expertos señalan que los encuentros deportivos de alta carga emocional pueden incrementar el riesgo de infartos, arritmias y otras emergencias cardiovasculares, sobre todo en personas que ya tienen antecedentes de enfermedad cardíaca o factores de riesgo asociados.

Qué ocurre en el organismo durante un partido

Aunque expresiones como "morirse de la emoción" suelen utilizarse de forma coloquial, la evidencia científica muestra que episodios de estrés y euforia extrema pueden generar efectos reales en el organismo.

El cardiólogo clínico Jairo Gandara Ricardo explicó que, cuando una persona vive un partido con gran intensidad emocional, el cuerpo pone en marcha mecanismos similares a los que se activan frente a una amenaza real. Se liberan hormonas del estrés, aumenta la frecuencia cardíaca, se eleva la presión arterial y se producen cambios que pueden alterar el funcionamiento normal del corazón.

Según el especialista, diferentes investigaciones realizadas durante importantes campeonatos internacionales han identificado aumentos en las emergencias cardiovasculares vinculadas a estos contextos deportivos. Entre los hallazgos citados figura un incremento significativo de infartos y arritmias durante un torneo internacional disputado en 2006.

Asimismo, otro campeonato de gran convocatoria permitió detectar un aumento del 3,7 % en las hospitalizaciones por infarto durante la competencia. La mayor mortalidad intrahospitalaria se registró el día de la final y el número de pacientes internados por esta causa superó al observado en períodos equivalentes de años anteriores y posteriores al certamen.

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Foto: Commons.

El síndrome del corazón roto y otros riesgos

Para los especialistas, las personas con enfermedades cardíacas preexistentes conforman el grupo más vulnerable, ya que tanto la angustia como la euforia pueden convertirse en detonantes de eventos cardiovasculares complejos.

Uno de los ejemplos más conocidos es el denominado síndrome del corazón roto, o cardiomiopatía de Takotsubo. Se trata de una disminución temporal de la capacidad de bombeo del corazón que suele aparecer después de episodios de estrés emocional o físico intenso.

Aunque generalmente es reversible, esta afección puede provocar síntomas muy similares a los de un infarto agudo de miocardio, entre ellos dolor en el pecho, dificultad para respirar y alteraciones detectables en los estudios cardíacos.

Los expertos destacan que esta condición no solo puede desencadenarse por emociones negativas. La evidencia científica también muestra que la alegría extrema puede generar respuestas fisiológicas comparables. La celebración de un gol decisivo, una clasificación inesperada o una victoria conseguida en los últimos minutos pueden producir reacciones tan intensas como las provocadas por la preocupación o la angustia.

Dolor en el pecho
Dolor en el pecho.
Foto: Freepik.

Hábitos que aumentan el riesgo

Los médicos advierten, además, que el riesgo cardiovascular durante los partidos no depende exclusivamente de las emociones. Existen conductas frecuentes asociadas al seguimiento de los eventos deportivos que pueden incrementar aún más la carga sobre el sistema cardiovascular.

Entre ellas mencionan el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, el abuso de bebidas energizantes o de cafeína, la falta de sueño y el abandono de tratamientos médicos previamente indicados.

Según el doctor Gandara, estas conductas potencian los efectos del estrés y la euforia sobre el corazón y elevan el riesgo de complicaciones, especialmente en personas con hipertensión arterial, antecedentes cardíacos o trastornos de ansiedad.

Los especialistas también recomiendan prestar atención a las señales de alarma. Dolor opresivo en el pecho, falta de aire, palpitaciones intensas, sudoración excesiva, mareos o pérdida de conocimiento requieren valoración médica inmediata y no deberían atribuirse únicamente a los nervios o a la emoción del partido.

El mensaje, concluyen, es claro: disfrutar del fútbol y cuidar la salud cardiovascular son objetivos perfectamente compatibles. La clave está en vivir cada encuentro con entusiasmo, pero sin descuidar los hábitos saludables ni ignorar las señales que pueda enviar el organismo.

En base a El Tiempo/GDA

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