Por qué los días muy húmedos generan fatiga y malestar: cómo cuidar la salud en estos días de lluvia

Cansancio, alergias e irritación en la piel: los efectos ocultos de la humedad ambiental y cómo afecta a las articulaciones, la piel y la respiración.

Peatones con paraguas y camperas un día de lluvia en Montevideo.
Peatones con paraguas y camperas un día de lluvia en Montevideo.
Foto: Darwin Borrelli/El País.

Los altos niveles de humedad que vienen registrándose en Uruguay en los últimos días no solo hacen que el frío se sienta con más intensidad o que la ropa tarde más en secarse. También pueden tener un impacto sobre aspectos de la salud, desde la respiración y la piel hasta las articulaciones y el bienestar general.

Aunque la humedad, por sí sola, no provoca enfermedades, sí puede favorecer condiciones que agravan síntomas preexistentes o aumentan el riesgo de determinados problemas, especialmente en personas con asma, alergias, enfermedades respiratorias crónicas, artritis o afecciones dermatológicas.

Más alérgenos y mayor sensación de falta de aire

Uno de los sistemas más afectados es el respiratorio. Los ambientes húmedos favorecen la proliferación de moho, hongos y ácaros del polvo, tres de los principales desencadenantes de alergias y crisis asmáticas.

En personas sensibles, esto puede traducirse en congestión nasal, estornudos, tos persistente, silbidos al respirar o sensación de opresión en el pecho. Además, cuando el aire está muy cargado de humedad, el organismo percibe una mayor dificultad para disipar el calor, lo que puede hacer que algunas personas experimenten sensación de falta de aire incluso sin realizar grandes esfuerzos.

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Resfrío.
Foto: Freepik.

La piel y las articulaciones también lo sienten

Aunque suele asociarse el invierno con la sequedad de la piel, la humedad excesiva también puede generar problemas. Cuando la piel permanece húmeda durante mucho tiempo —por ejemplo, por sudor o ropa que tarda en secarse— aumenta el riesgo de irritaciones, dermatitis e infecciones por hongos, especialmente en pliegues como axilas, ingles o entre los dedos de los pies.

Muchas personas aseguran que "sienten venir la lluvia" por el dolor en las rodillas, las manos o la espalda. Aunque la evidencia científica todavía no es concluyente, estudios sugieren que los cambios de presión atmosférica y humedad podrían influir en la percepción del dolor en personas con artrosis, artritis u otras enfermedades reumáticas.

No significa que la humedad dañe las articulaciones, pero sí que puede aumentar la sensibilidad y hacer que algunas molestias se perciban con mayor intensidad.

Digestión y bienestar general

El aparato digestivo no escapa a los efectos indirectos del clima. Durante los períodos muy húmedos, muchas personas refieren sentirse más pesadas, con digestiones lentas o menor apetito.

Si bien la humedad no altera directamente el funcionamiento del intestino, el mal descanso, la menor actividad física y la sensación de cansancio que suelen acompañar estos días pueden influir en la digestión y en la percepción del bienestar.

Los días muy húmedos pueden generar una sensación de fatiga mayor a la habitual. Cuando el ambiente está saturado de humedad, el cuerpo tiene más dificultades para regular su temperatura mediante la evaporación del sudor. Como consecuencia, algunas personas experimentan pesadez, somnolencia, menor concentración e incluso irritabilidad.

Cansada bostezando
Mujer cansada en el trabajo.
Foto: Freepik.

Cómo reducir el impacto de la humedad

Aunque no es posible modificar el clima, sí existen medidas sencillas que ayudan a minimizar sus efectos:

  • Ventilar la casa todos los días, aunque haga frío.
  • Evitar la acumulación de humedad en baños, cocinas y dormitorios.
  • Secar bien la piel después del baño, especialmente entre los pliegues.
  • Mantener una buena hidratación, incluso si no se siente sed.
  • Realizar actividad física de forma regular para favorecer la circulación y el bienestar general.
  • Limpiar periódicamente superficies donde pueda acumularse moho y controlar la presencia de hongos.
  • Consultar al médico si aumentan las crisis asmáticas, las alergias o aparecen síntomas respiratorios persistentes.

Mantener los ambientes ventilados, cuidar la piel y prestar atención a los síntomas permite atravesar esta época del año con mayor bienestar, especialmente en quienes ya conviven con enfermedades respiratorias, dermatológicas o articulares.

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