El zucchini suele ocupar un lugar discreto en la cocina diaria, pero su perfil nutricional lo vuelve bastante más interesante de lo que su fama sugiere. Rico en agua, con buen aporte de fibra y bajo contenido de carbohidratos, este vegetal también contiene vitamina C, caroteno y minerales como calcio, fósforo y potasio. Se destaca además por su versatilidad: puede aparecer en salteados, cremas, tortillas y otras preparaciones típicas de la dieta mediterránea.
Parte de su atractivo está en que combina ligereza con valor nutricional. La nutricionista Tatiana Zanin, del portal Tua Saúde, señala que se trata de un alimento con pocas calorías y un alto contenido de agua, una característica que lo convierte en una opción frecuente para quienes buscan mantener o reducir el peso corporal. A eso se suma la presencia de mucílagos, compuestos que ayudan a suavizar el aparato digestivo y favorecen el tránsito intestinal.
En ese punto, la fibra ocupa un lugar central. Según Healthline, el zucchini contribuye a la digestión de distintas maneras: su fibra insoluble aumenta el volumen de las heces y facilita el tránsito intestinal, lo que puede ayudar a reducir el riesgo de estreñimiento, especialmente si se acompaña de una adecuada ingesta de líquidos. La fibra soluble, por su parte, alimenta a las bacterias beneficiosas del intestino. Como resultado, estas producen ácidos grasos de cadena corta, sustancias que nutren las células intestinales y que podrían colaborar en la reducción de la inflamación y de síntomas asociados con trastornos como el síndrome del intestino irritable, la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.
Otro de los puntos a favor del zucchini es su bajo aporte energético. La Fundación Española de la Nutrición lo describe como una de las hortalizas menos calóricas, lo que refuerza su lugar en esquemas de alimentación orientados al control del peso. A la vez, algunas fuentes le atribuyen un papel en la regulación de la glucosa, ya que ayudaría a estabilizar el azúcar en sangre y a evitar picos después de las comidas.
Su aporte no termina ahí. El zucchini también contiene antioxidantes como la luteína y la zeaxantina, dos compuestos que, según Healthline, pueden acumularse en la retina y contribuir a la salud ocular. Algunas investigaciones los vinculan con una mejora de la visión y con una reducción del riesgo de enfermedades oculares asociadas al envejecimiento, entre ellas la degeneración macular, una de las principales causas de pérdida irreversible de la visión en adultos mayores.
Se trata de una verdura de perfil silencioso pero bastante completo: liviana, hidratante, fácil de incorporar a distintas comidas y con potenciales beneficios digestivos, metabólicos y visuales. Aun así, como ocurre con cualquier alimento, no está exenta de excepciones: algunas personas pueden presentar alergia al zucchini, por lo que ante dudas o antecedentes conviene consultar con un especialista.
Con base en El Tiempo/GDA