Las canas suelen relacionarse con el envejecimiento, convirtiéndose en una de las señales más visibles del paso de los años. Sin embargo, los especialistas en salud capilar advierten que su aparición no depende exclusivamente de la edad, ya que diversos factores vinculados al estilo de vida también pueden acelerar o retrasar este proceso.
Expertos en cuidado del cabello sostienen que ciertos hábitos diarios influyen directamente en la pérdida de pigmentación capilar. Aunque la genética sigue siendo uno de los principales factores determinantes, la evidencia científica indica que elementos como la alimentación saludable, el descanso adecuado y el manejo del estrés desempeñan un papel clave en la aparición de las canas.
De acuerdo con los especialistas de Mayo Clinic, las canas surgen cuando los melanocitos, las células responsables de producir melanina, reducen progresivamente su actividad o desaparecen. Como resultado, el cabello pierde su color natural y adopta tonalidades grises o blancas.
En esta línea, la farmacéutica y divulgadora especializada en salud capilar Helena Rodero señaló que factores como el estrés crónico, una alimentación desequilibrada y la falta de sueño pueden favorecer la aparición prematura de las canas.
Durante una entrevista en el canal de YouTube del cardiólogo José Abellán, la experta explicó que estos factores pueden adelantar la pérdida de pigmentación en personas con predisposición genética, aumentando las probabilidades de desarrollar canas prematuras.
Rodero también destacó la importancia de los factores modificables que afectan la salud del cabello. Entre ellos se encuentran el tabaquismo, el sedentarismo, las elevadas cargas de estrés emocional y los hábitos alimentarios poco saludables. Según la especialista, adoptar rutinas más equilibradas podría incluso favorecer la recuperación de algunas hebras que han perdido pigmentación antes de tiempo.
Una visión similar comparte Endika Montiel, experto en longevidad, nutrición y entrenamiento físico. Montiel sostiene que la alimentación influye directamente en múltiples procesos del organismo, incluido el estado del cabello. De hecho, asegura haber observado una disminución en la cantidad de canas tras mejorar su dieta y reducir el consumo excesivo de carbohidratos refinados.
Los investigadores también han identificado diversos hábitos que podrían ayudar a preservar el color natural del cabello durante más tiempo. Entre las principales recomendaciones destacan mantener una dieta rica en antioxidantes, vitaminas y minerales, especialmente vitamina B12, hierro, zinc, cobre, vitamina D, omega-3, vitamina C y vitamina E, nutrientes esenciales para la salud capilar.
Asimismo, los expertos aconsejan controlar los niveles de estrés, evitar el consumo de cigarrillo y proteger el cabello frente a factores externos como la contaminación ambiental, la exposición excesiva al sol y el uso frecuente de herramientas de calor. Aunque las canas forman parte de un proceso natural asociado al envejecimiento, estas medidas pueden contribuir a retrasar su aparición y favorecer una mejor salud capilar a largo plazo.