Por qué cada vez más jóvenes eligen la cirugía láser para dejar de usar anteojos o lentes de contacto

El cambio de hábitos, la búsqueda de comodidad en el deporte y los avances tecnológicos impulsan la demanda del procedimiento en menores de 30 años.

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Hasta hace pocos años, la cirugía refractiva se asociaba casi exclusivamente con personas de entre 30 y 40 años. Sin embargo, esa tendencia comenzó a cambiar y hoy son cada vez más los pacientes menores de 30 años que optan por este procedimiento para corregir problemas de la visión.

De acuerdo con especialistas en oftalmología, el número de jóvenes que se someten a una cirugía refractiva aumentó de manera sostenida en los últimos años, en un contexto marcado por el crecimiento global de los trastornos de refracción.

“Actualmente realizamos un promedio sostenido de más de 50 cirugías refractivas al mes y lo que vemos es que alrededor de la mitad de esos pacientes tienen menos de 30 años, cuando antes la edad en la que llegaban al quirófano era entre los 30 y los 40 años”, señala Franco Rocco, médico oftalmólogo argentino especialista en cirugía refractiva y cataratas de Charles Centro Oftalmológico.

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Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para 2050 la mitad de la población mundial podría padecer miopía, uno de los defectos de la visión cuya prevalencia más ha aumentado en las últimas décadas. En ese escenario, la cirugía refractiva con láser, que permite corregir miopía, astigmatismo e hipermetropía, se consolidó como una alternativa para reducir o incluso eliminar la dependencia de anteojos y lentes de contacto.

Hasta hace algunos años, los oftalmólogos recomendaban esperar a una edad más avanzada antes de realizar este procedimiento, lo que hacía que la mayoría de los pacientes se operara entre los 30 y los 40 años. “Históricamente recomendábamos esperar a una etapa más adulta para asegurarnos de que el crecimiento natural del ojo hubiera finalizado y que la graduación permaneciera estable. Hoy este procedimiento dejó de verse como una opción para más adelante y recibimos consultas de pacientes de 23 o 24 años que, por motivos personales o profesionales, no quieren seguir esperando si ya son buenos candidatos para la cirugía”, explica Rocco.

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El especialista atribuye este cambio a diversos factores, entre ellos las transformaciones en el estilo de vida, el mayor acceso a la información y los avances tecnológicos, que hicieron de la cirugía refractiva un procedimiento más preciso, seguro y eficaz. “Buscan resolver el problema antes porque quieren hacer deporte cómodamente, trabajar o simplemente desarrollar sus actividades cotidianas sin depender de los anteojos”, agrega.

No obstante, el médico aclara que la cirugía refractiva no es una opción indicada para todas las personas. “Primero es importante hacer la consulta con un oftalmólogo y los estudios correspondientes, y determinar en base a este análisis si la persona es candidata o no al procedimiento”, afirma. Según Rocco, los mejores candidatos suelen tener entre 21 y 45 años, presentar estabilidad refractiva y utilizar habitualmente anteojos o lentes de contacto.

Antes de la intervención se realizan estudios que evalúan el grosor de la córnea y el estado del resto de las estructuras oculares. Estas pruebas permiten detectar enfermedades como el ojo seco o el queratocono, que pueden contraindicar la cirugía. “Con esto determinamos si reúne o no las condiciones necesarias y cuál es la técnica más adecuada para cada paciente”, detalla el especialista.

Rocco destaca que los avances tecnológicos no solo ampliaron el número de personas que pueden acceder al procedimiento, sino que también mejoraron la capacidad para identificar aquellos casos en los que la cirugía no resulta conveniente. “En algunos casos, la opción más segura y responsable es no operar, como por ejemplo en pacientes que usan una mínima graduación de descanso. Por el contrario, en aquellos con graduaciones muy altas donde el láser ya no es una opción, recurrimos a otras técnicas como el lente intraocular”, explica.

La cirugía refractiva es un procedimiento ambulatorio que suele durar entre cinco y quince minutos, dependiendo de la técnica utilizada, y se caracteriza por una recuperación rápida. “Muchos vuelven a trabajar al día siguiente. Lo que más destacan es el cambio que les genera en su vida cotidiana, como manejar con seguridad o practicar deportes con más libertad”, señala Rocco.

Finalmente, el especialista insiste en que la decisión de someterse a una cirugía refractiva siempre debe basarse en una evaluación médica integral. “No todos los ojos son iguales y tampoco todas las técnicas sirven para todos los pacientes. Lo más importante es consultar con un oftalmólogo y definir cuál es la mejor alternativa para cada caso”, concluye.

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