¿Perdido o desorientado? Cinco señales clave para identificar si una persona mayor necesita ayuda en la calle

¿Sabrías qué hacer si encontrás a alguien confundido? Guía paso a paso para intervenir con paciencia, seguridad y sin generar miedo.

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Foto: Commons.

El deterioro cognitivo implica una pérdida progresiva de funciones clave como la memoria, la atención, la orientación espacial y la planificación, habilidades fundamentales para la autonomía personal. Según la psicóloga Isabel Bermejo Gómez, estas capacidades resultan esenciales para la vida diaria, y su alteración —especialmente en enfermedades como el Alzheimer— incrementa notablemente el riesgo de desorientación fuera del hogar.

A este escenario se suman factores sociales como la soledad y la falta de una red de apoyo familiar o profesional, que aumentan la vulnerabilidad de las personas mayores, favoreciendo situaciones que pueden derivar en denuncias de desaparición.

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Imagen: Pxhere.

Señales para detectar desorientación en personas mayores

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Es importante ir equipado con lo necesario para la caminata.
Foto: Pxhere.

La detección temprana de una persona desorientada es clave para prevenir una posible desaparición. Existen signos claros a tener en cuenta:

  • Comportamiento errático: caminar sin rumbo, repetir trayectos o permanecer inmóvil con signos de confusión.
  • Apariencia física inadecuada: ropa no acorde al clima o mal colocada.
  • Dificultades de comunicación: confusión al decir su nombre o dirección, repetición de frases o mirada perdida.
  • Alteraciones emocionales: ansiedad, miedo, agitación o irritabilidad sin causa aparente.
  • Conductas inusuales: intentar ingresar a viviendas o vehículos ajenos, o interactuar con desconocidos de forma desorientada.

Cómo actuar ante un caso de desorientación

La prevención de desapariciones depende en gran medida de la formación de la ciudadanía. Una posible guía de actuación rápida propone pasos concretos para intervenir de forma segura:

  • Abordaje calmado: acercarse con tranquilidad, respetando el espacio personal.
  • Identificación y ayuda: presentarse, preguntar datos básicos y transmitir seguridad.
  • Comunicación clara: explicar cada acción, como contactar a familiares o a los servicios de emergencia.
  • Escucha activa y empatía: mantener la calma mientras se obtiene información relevante.
  • Activación de emergencias: si no hay apoyo cercano, contactar de inmediato con las autoridades.

Esta estrategia apunta a que cualquier persona pueda actuar correctamente ante un caso de desorientación, reduciendo el riesgo de que la situación evolucione hacia una desaparición de alto riesgo y mejorando la seguridad de las personas vulnerables.

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