Ni humo ni vapor: alertan por el avance de las bolsas de nicotina y sus riesgos para la salud

El toxicólogo Carlos Damin advirtió sobre el alto poder adictivo del tabaco sin humo, su rápida absorción y el impacto en cerebro y corazón, con especial preocupación por el consumo entre jóvenes.

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Foto: Freepik.

Ante el crecimiento del consumo de bolsas de nicotina como modalidad de tabaco sin humo, el toxicólogo Carlos Damin analizó los riesgos sanitarios de estos productos, su fuerte capacidad adictiva y los aspectos no regulados de su comercialización.

En una entrevista en LN+, explicó cómo se consumen, su equivalencia con los cigarrillos tradicionales y por qué representan un problema desalud pública, especialmente entre adolescentes y jóvenes.

Damin señaló que la nicotina se encuentra entre las sustancias con mayor poder adictivo. “Después de la heroína y la cocaína, la nicotina es la sustancia más adictiva que tenemos”, afirmó. En ese contexto, cuestionó la idea de que las bolsas de nicotina constituyan una alternativa de menor daño.

Según explicó, “estas bolsitas son un producto que las tabacaleras ofrecen con una trampa”, al presentarlas bajo un discurso de reducción de daños que, en la práctica, no se cumple y apunta también a captar nuevos usuarios jóvenes.

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Al detallar los efectos inmediatos, indicó que la rápida disolución de la nicotina en la saliva acelera el desarrollo de la dependencia. “La adicción es instantánea, provocando raptos de euforia y ansiedad”, explicó. También precisó su equivalencia con el tabaco tradicional: cada bolsita contiene una carga de nicotina similar a entre ocho y diez cigarrillos, lo que permite consumir en poco tiempo el equivalente a un paquete completo.

Aunque no generan combustión y por eso afectan menos a los pulmones, Damin advirtió que estas bolsas impactan directamente en el cerebro, el corazón y la relación neuronal. Además, suelen presentarse en envases pequeños y discretos, similares a estuches de caramelos o pastillas, y se consumen colocando el contenido entre la encía y el labio, sin dejar olor, lo que facilita su uso cotidiano sin señales visibles.

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Foto: Unsplash.

El especialista comparó estos productos con otros métodos de reemplazo de nicotina, como chicles o parches, que se utilizan como medicación y requieren control médico. En contraste, fue categórico al evaluar las bolsas de nicotina: “Este producto es cero positivo. En muchos casos convierte a las personas en adictas a la nicotina y resulta una tentación para muchos chicos, una estrategia que solo a la industria tabacalera se le puede ocurrir”.

En base a La Nación/GDA

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