Nathaly Marcus, referente internacional en epigenética y longevidad, llegará por primera vez a Montevideo (ya había estado en Punta del Este) con Mentes Expertas y dará la conferencia “El código de la longevidad”. Con más de 25 años de experiencia clínica y en divulgación, es contundente al decir: «La longevidad no se trata solo de sumar años o acumular herramientas. Se trata de vivirlos con más presencia, gratitud y relaciones nutritivas, cada quien desde su propia realidad». Lo que sigue es un extracto de su charla con El País.
—Plantea que el envejecimiento humano es modificable. ¿Qué aspectos de nuestra edad biológica podemos cambiar y cuáles son los hábitos que tienen mayor impacto?
—Cuando digo que el envejecimiento es modificable, me refiero a que podemos influir en cómo llegamos a cada etapa de la vida. Podemos trabajar para conservar fuerza, movilidad, salud metabólica y cardiovascular, buen descanso, capacidad cognitiva y autonomía. También podemos mejorar algunos factores de riesgo y marcadores de salud, aunque ningún análisis por sí solo resume toda nuestra edad biológica.
Los hábitos que más impacto tienen suelen ser los más sencillos y constantes: movernos con regularidad, combinar ejercicio aeróbico con fuerza, dormir bien, comer de forma variada y suficiente, no fumar, moderar el alcohol y atender a tiempo la presión, la glucosa y el colesterol. También incluiría el manejo del estrés y las relaciones que nos nutren. No se trata de perseguir la juventud, sino de construir salud y capacidad para vivir mejor.
—Se habla cada vez más de microbiota, inflamación y salud intestinal. ¿Cuánto de lo que atribuimos al intestino está respaldado por evidencia y cuánto todavía estamos aprendiendo?
—Al intestino se le llama “el segundo cerebro” porque cuenta con un sistema nervioso propio y mantiene una comunicación constante con el cerebro. Hoy sabemos que el eje intestino-cerebro y la microbiota participan en procesos relacionados con la digestión, la respuesta inmunitaria y señales que pueden influir en la salud cerebral y emocional. La microbiota es una pieza importante de ese sistema, junto a otros factores. También me gusta hablar de la inflamación como un posible “asesino silencioso”, porque cuando se vuelve crónica puede participar en muchas enfermedades. En algunas personas, alteraciones intestinales pueden contribuir a la inflamación del organismo. La inflamación tiene múltiples causas y no siempre comienza en el intestino. Seguimos aprendiendo muchísimo. Todavía no existe una composición única de microbiota que podamos llamar “perfecta” para todas las personas, y las pruebas comerciales no siempre permiten traducir un resultado en un tratamiento útil. Me interesa cuidar el ecosistema intestinal con hábitos sostenibles: variedad de alimentos, fibra según tolerancia, movimiento y atención clínica cuando hay síntomas.
—Muchas mujeres llegan a la perimenopausia y la menopausia sintiendo que su cuerpo cambia de manera inevitable. ¿Qué puede hacerse para atravesar mejor esas etapas?
—Podemos prepararnos mucho antes: cuidar la fuerza muscular y la salud ósea, mantenernos activas, procurar una alimentación suficiente y variada, proteger el sueño y revisar nuestros factores de riesgo. También ayuda conocer el propio cuerpo y pedir apoyo profesional cuando cambian el ciclo, el ánimo o el sueño, o aparecen sofocos y otros síntomas. Quisiera que pudiéramos mirar la menopausia como una etapa de salud, sabiduría y mayor conexión con una misma. Puede invitarnos a pausar, reflexionar y construir una relación más respetuosa con nuestro cuerpo: escucharlo, aceptar sus cambios y cuidarlo desde el amor. No tenemos que exigirle que siga siendo el de antes para sentirnos bien. Un error frecuente es pensar que hay que aguantar todo porque “es normal”; otro es automedicarse hormonas o suplementos sin valorar la historia personal. La menopausia no es una enfermedad, pero sus síntomas merecen atención.
—¿Qué compartirá en su charla el próximo 29 de octubre?
—“El Código Maestro de la Longevidad”: una mirada práctica e integral sobre cómo construir salud durante toda la vida. Hablaremos de microbiota y polifenoles, de la importancia del músculo y la fuerza, del movimiento y de hábitos cotidianos que podemos sostener.