Los secretos de una experta de Harvard para proteger la piel del daño solar y la sequedad sin gastar de más

Ni diez pasos ni productos caros: el método de tres hábitos básicos para cuidar la piel y el hábito diario para evitar las manchas y retrasar las arrugas en el rostro.

Cuidado de la piel del rostro
Mujer aplica tratamiento a la piel de su rostro.
Foto: Freepik.

Mantener una piel saludable no necesariamente implica seguir rutinas extensas ni utilizar una gran cantidad de productos. Según una dermatóloga de la Universidad de Harvard, lo más importante es ser constante con tres cuidados básicos que ayudan tanto a prevenir el envejecimiento prematuro como a conservar la barrera natural de la piel.

La especialista Abigail Waldman, dermatóloga del Hospital Brigham and Women's, explica que una rutina sencilla de limpieza, hidratación y protección solar suele ser suficiente para tratar los signos del envejecimiento y reducir el daño acumulado por la exposición al sol.

Con el paso del tiempo, la piel comienza a reflejar la exposición solar acumulada durante décadas. De acuerdo con Waldman, esa historia de exposición suele manifestarse mediante sequedad, aparición de manchas, pérdida de elasticidad y arrugas. Por ese motivo, más que incorporar numerosos cosméticos, la especialista recomienda priorizar hábitos diarios que ayuden a preservar la salud de la piel.

La limpieza del rostro es el punto de partida de la rutina. La recomendación general es realizarla dos veces al día —por la mañana y antes de acostarse—, aunque las personas con piel seca pueden limitarla a una sola vez, preferentemente por la noche.

La dermatóloga aconseja utilizar limpiadores suaves para piel sensible y evitar los jabones tradicionales, así como los productos espumosos o con partículas exfoliantes, ya que pueden alterar la barrera protectora de la piel e incrementar la resequedad.

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Mujer cuida su piel frente al espejo.
Foto: Magnific.

¿Durante cuánto tiempo conviene lavar el rostro? Waldman propone una referencia sencilla: masajear el limpiador durante unos 20 segundos, aproximadamente el tiempo que lleva cantar dos veces la canción "Feliz cumpleaños". Después, basta con enjuagar con agua tibia. En personas que no tienen piel grasa, incluso el agua sola puede ser suficiente en algunas ocasiones.

El segundo paso consiste en aplicar una crema hidratante cuando la piel todavía conserva algo de humedad tras el lavado. Este momento favorece que el agua quede retenida en la superficie cutánea y mejora la hidratación. Entre los ingredientes que la especialista destaca se encuentran: ácido hialurónico, niacinamida, escualeno, ácido glicólico. Además, señala que la vitamina C y el ácido azelaico pueden ser útiles para atenuar manchas provocadas por el sol.

Para la dermatóloga de Harvard, ninguna rutina está completa sin protección solar diaria. Recomienda utilizar protectores con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30 sobre rostro, cuello y orejas, incluso cuando no haya una exposición prolongada al sol. Si la persona permanece al aire libre durante varias horas, el protector debe reaplicarse cada dos horas.

Según la especialista, el uso constante del protector solar no solo disminuye el riesgo de cáncer de piel, sino que también ayuda a prevenir la aparición de manchas y retrasa los signos visibles del envejecimiento cutáneo. A la hora de elegir uno, su consejo es optar por un producto cuya textura y aroma resulten agradables, ya que eso facilita mantener el hábito todos los días.

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Hombre cuida su piel frente al espejo.
Foto: Magnific.

Más allá de esta rutina básica, Waldman explica que algunos productos con retinoides —derivados de la vitamina A— pueden complementar el cuidado de la piel. Estos compuestos estimulan la producción de colágeno y contribuyen a mejorar la textura, la elasticidad y el aspecto de las arrugas finas. La recomendación es introducirlos de forma gradual, utilizándolos únicamente por la noche y comenzando con aplicaciones espaciadas para reducir el riesgo de irritación.

La dermatóloga también menciona la nicotinamida oral, una forma de vitamina B3 que ha mostrado efectos protectores frente al daño producido por la radiación ultravioleta. Sin embargo, subraya que tanto este tipo de suplementos como los tratamientos con retinoides deberían iniciarse únicamente tras consultar con un profesional de la salud, especialmente en personas con enfermedades de la piel o que utilizan otros tratamientos dermatológicos.

Con base en La Nación/GDA

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