Ácido láurico y vitamina E: qué le hace el aceite de coco a tu piel según el tipo de cutis que tengas

Cómo usar aceite de coco en la piel según su tipo y los riesgos de tapar los poros en la cara; su utilización para piel seca, eczema o acné, propiedades, contraindicaciones y consejo médico.

Aceite de coco
Aceite de coco.
Foto: Freepik.

El aceite de coco ganó popularidad como ingrediente para el cuidado de la piel gracias a sus propiedades hidratantes y antioxidantes. Sin embargo, no todas las personas obtienen los mismos beneficios. De hecho, en algunos tipos de piel puede favorecer la obstrucción de los poros y empeorar el acné.

Los especialistas coinciden en que su uso resulta más apropiado en pieles secas, mientras que quienes tienen piel grasa o mixta deberían utilizarlo con precaución o consultar previamente con un dermatólogo.

Este aceite se obtiene de la pulpa del coco y contiene grasas naturales, vitamina E, antioxidantes y pequeñas cantidades de proteínas. Según especialistas de Medicover Hospitals, estos componentes ayudan a disminuir la pérdida de agua de la piel, fortalecen su barrera protectora y contribuyen a mantenerla hidratada.

Además, investigaciones del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo destacan su contenido de ácido láurico, un compuesto con propiedades antimicrobianas que podría ayudar a limitar el crecimiento de algunas bacterias y hongos.

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Cuidado de la piel con crema.
Foto: Commons.

Uno de los usos más frecuentes del aceite de coco es como humectante. Aplicado después de la limpieza, puede favorecer la hidratación de zonas especialmente resecas, como el rostro, los codos, las rodillas o los talones. Al formar una película sobre la piel, ayuda a conservar la humedad durante más tiempo y refuerza la barrera cutánea.

En personas con eczema o psoriasis, el aceite de coco puede contribuir a disminuir la sensación de picazón y la irritación. En estos casos suele recomendarse aplicar una capa fina únicamente sobre las áreas afectadas, aunque siempre es conveniente consultar previamente con el dermatólogo tratante.

Gracias a su contenido de vitamina E y otros antioxidantes, este aceite también se utiliza como complemento dentro de algunas rutinas de cuidado facial. Estos compuestos ayudan a combatir el daño provocado por los radicales libres y pueden contribuir a mantener una piel con aspecto más luminoso.

El ácido láurico posee actividad antibacteriana, motivo por el cual algunas personas lo utilizan para intentar controlar brotes leves de acné. Sin embargo, los especialistas advierten que el aceite de coco también tiene un elevado potencial comedogénico, es decir, puede obstruir los poros en determinadas personas. Por eso, quienes presentan piel grasa, tendencia al acné o acné severo deberían consultar con un profesional antes de utilizarlo.

Otra de sus aplicaciones habituales es sobre picaduras o pequeñas irritaciones de la piel. Sus propiedades antioxidantes y antimicrobianas podrían favorecer el alivio de las molestias y ayudar a proteger la zona frente al crecimiento de microorganismos.

Aunque se trata de un producto natural, eso no significa que sea adecuado para todos los tipos de piel. Antes de sumarlo a una rutina de cuidado facial o corporal, lo recomendable es realizar una prueba en una pequeña zona de la piel y, si existen enfermedades dermatológicas o tendencia al acné, consultar con un especialista.

Con base en El universal/GDA

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