Buenas noticias para las mujeres. Un equipo de investigadores estadounidenses, liderado por la ginecóloga Megan Wasson, se encuentra trabajando para desarrollar una vacuna destinada a prevenir la endometriosis, una de las afecciones ginecológicas más frecuentes y que afecta mucho la calidad de vida de quienes la padecen.
“Nosotros sabemos que la endometriosis provoca respuestas inflamatorias muy importantes en el organismo y a eso apuntamos con esta vacuna”, señaló la especialista de Clínica Mayo en un encuentro con periodistas latinoamericanos del que participó el diario El País.
Wasson aclaró que se encuentran en etapas muy tempranas del ensayo, con la mira puesta en probarlo en humanos. “Todavía estamos en estado preclínico y el mayor reto es tener realmente el apoyo financiero y los fondos para llevar adelante la investigación”, destacó.
Por el momento, lo que se ha hecho es crear un biobanco que permite analizar las células de endometriosis y analizar cómo inciden en el sistema inmunitario.
“La meta es poder darle esta vacuna a las mujeres antes de que se presente la enfermedad, o sea, antes de que se instalen los síntomas, y evitar así estas patologías tan comunes”, manifestó.
Añadió que la idea es que se comience a inocular en niñas en edad prepuberal, antes de la menarca (primera menstruación).
“No sabemos todavía si se aplicaría a todas las niñas o solo a aquellas que tengan el mayor riesgo, eso está por determinarse, pero estamos trabajando para mejorar los síntomas antes de que comiencen”, acotó.
La previsión es que podría estar pronta para dentro de entre cinco y siete años.
Wasson advirtió que solo serviría para la endometriosis, no así para los miomas uterinos, que es otra de las afecciones ginecológicas que aparecen con más frecuencia y que también fue abordada en este encuentro.
Ambas afecciones presentan diferencias importantes, pero también tienen aspectos en común. Las dos pueden provocar complicaciones graves, afectar la fertilidad y causar síntomas relacionados con el ciclo menstrual. Además, ambas son objeto de innovaciones médicas destinadas a ofrecer a las mujeres mejores opciones terapéuticas.
Alto porcentaje
La endometriosis afecta aproximadamente a un 10% de todas las mujeres en edad reproductiva, por lo tanto, “no es una entidad rara con la que tienen que lidiar las mujeres”, destacó Wasson.
En esta enfermedad, un tejido similar al revestimiento interno del útero crece fuera de él.
Los síntomas más frecuentes son dolor pélvico y calambres, incluso durante la menstruación; menstruaciones abundantes o sangrado entre períodos, y dolor durante las relaciones sexuales, las deposiciones o la micción. A veces, las mujeres con endometriosis no presentan síntomas y solo descubren que la padecen cuando tienen dificultades para quedar embarazadas o se someten a una cirugía por otro motivo.
“Para las mujeres que tienen síntomas, puede llevar hasta 10 años llegar al diagnóstico. En ese tiempo las pacientes van a ver tres o cuatro ginecólogos diferentes antes de que se las diagnostique”, indicó la especialista. “Estamos tratando de acortar ese plazo en forma importante”, añadió.
También celebró que ya no se considere normal cuando una chica tiene un ciclo menstrual doloroso, cosa que en el pasado no llamaba la atención.
“Cada vez hay más conciencia entre los pacientes, los prestadores de salud y los médicos. Lo que pasaba habitualmente era que una chica iba al médico porque en las menstruaciones tenía calambres o muchísimo sangrado y el profesional le decía que era normal, entonces ya no lo volvía a decir. Ahora se averigua un poco más, se hacen más preguntas, de manera que vemos a las pacientes más temprano y no dejamos pasar esos síntomas”, explicó.
Lo más común es que los síntomas aparezcan al llegar a la edad reproductiva, pero también se pueden ver en chicas más jóvenes o en mujeres después de la menopausia.
Wasson también informó que es un mito que la endometriosis no es visible con imagenología. “Las imágenes han mejorado y ahora se puede decir con gran confianza y saber exactamente qué es lo que está pasando en la pelvis de la mujer sin tener que operarla”, explicó.
Consultada sobre si la endometriosis puede evolucionar a un cáncer de ovario, la especialista contestó que, en un lugar donde hay mucha inflamación, las células pueden transicionar de no cancerosas totalmente benignas a precancerosas o incluso cancerosas.
“De manera que los individuos que tienen endometriosis de inserción profunda, que incluso puede atacar el intestino, son los que tienen un riesgo mayor de cáncer de ovario o cáncer dentro de la endometriosis en sí por una transformación maligna”, detalló.
En cuanto a los miomas, explicó que crecen en el útero y casi siempre no son cancerosos. Se puede tener uno o varios. Además, puede ser demasiado pequeño para verse a simple vista o crecer hasta alcanzar el tamaño de un pomelo o incluso más, llegando a ocupar la pelvis o la zona abdominal, haciendo que la mujer parezca embarazada.
“El 80% de las mujeres puede tener fibromas de algún tipo, lo que no quiere decir que el 80% tenga síntomas o problemas de fertilidad por ellos”, comentó Wasson.
Cirujana mínimamente invasiva
Megan Wasson es cirujana ginecológica mínimamente invasiva con formación de posgrado y cuenta además con la designación de práctica especializada en cirugía ginecológica mínimamente invasiva (MIGS) del Consejo Estadounidense de Obstetricia y Ginecología.
Realizó su posgrado en MIGS en Clínica Mayo en Phoenix, Arizona. Es profesora de Obstetricia y Ginecología en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Clínica Mayo.
Tratamiento
La endometriosis no tiene cura. “Podemos manejar los síntomas, podemos controlar la enfermedad en la medida de lo posible, pero desgraciadamente siempre va a quedar un residual. Por eso nos concentramos en la atención centrada en los pacientes y en las metas que se plantean para ellos", señaló Wasson.
¿Cómo se trata entonces? Se suele recurrir a medicación o cirugía. La cirugía conservadora extirpa el tejido de endometriosis con el objetivo de preservar el útero y los ovarios, además de proteger la fertilidad.
Esta cirugía puede ser mínimamente invasiva, utilizando un laparoscopio y una pequeña incisión.
En el caso de los miomas, en el pasado se creía que la histerectomía –extirpación del útero– era la única opción. Ahora se sabe que hay otras posibilidades de tratamiento que incluyen medicamentos que reducen su tamaño, además de procedimientos que no requieren cirugía.
Wasson indicó que no hay nada que se sepa hoy que pueda prevenir 100% estas enfermedades.
“Sabemos que hay cosas que pueden ayudar a reducir el proceso inflamatorio y que disminuyan los síntomas. Por ejemplo, vitaminas como la C y la E, que ayudan a aliviar los síntomas de la endometriosis; suplementos que se han estudiado; acupuntura o fisioterapia. Se recomienda evitar las dietas con muchos conservantes”, apuntó.
Al referirse a si ha habido un aumento de cuadros de endometriosis o de fibromas, Wasson reconoció que ha crecido el número de procedimientos que se hacen para tratarlos, pero que no necesariamente eso indique un aumento de la prevalencia.
“Pensamos que es más o menos la misma cantidad de gente que tiene estas afecciones que la que las tenía en el pasado, lo que sí está pasando es que hay más conciencia sobre el tema y se actúa más en consecuencia”, concluyó la especialista.
En abril se reglamentó ley de esta enfermedad
En abril de este año, el Ministerio de Salud Pública (MSP) anunció la reglamentación de la ley 20.374, que reconoce oficialmente a la endometriosis como un problema de salud pública.
La normativa, aprobada el 27 de marzo, obliga a todos los prestadores del Sistema Nacional Integrado de Salud a garantizar el acceso al diagnóstico temprano y a tratamientos integrales.
El MSP cuenta con un plazo de 180 días, a partir de la vigencia del decreto, para “adoptar las medidas necesarias para su implementación, incluyendo la elaboración de guías y protocolos, la puesta en marcha de las campañas de concientización y el inicio de la capacitación del personal de salud”.
Además, “promoverá y apoyará investigaciones científicas y clínicas sobre la endometriosis, sus causas, diagnóstico y tratamientos”, así como también “podrá requerir” datos del impacto de la enfermedad a las instituciones de salud.