La imagen de un gato intentando expulsar una bola de pelo suele parecer una situación habitual para muchos dueños. Sin embargo, detrás de esos movimientos repetitivos y de las arcadas secas puede esconderse un problema de salud que requiere atención veterinaria. Detectar esa señal a tiempo puede marcar una diferencia en el pronóstico del animal.
La advertencia fue difundida por Juanjo, veterinario y divulgador especializado en salud felina, quien explicó en una de sus publicaciones que algunos sonidos y movimientos que suelen considerarse normales pueden ser, en realidad, la manifestación de una enfermedad. Según señaló, muchos responsables de gatos escuchan ese ruido y creen que no tiene importancia.
Los especialistas recuerdan que los felinos tienden a ocultar el dolor y el malestar. Por eso, cuando presentan síntomas evidentes, es importante prestarles atención y no esperar a que desaparezcan por sí solos.
Cuando no se trata de una bola de pelo
La tos seca y repetitiva es una de las señales que más se confunden con un intento de expulsar pelo acumulado. No obstante, según explicó Juanjo, en algunos casos puede corresponder a una crisis de bronquitis asmática.
El veterinario indicó que, ante estos síntomas, el animal necesita una revisión y estudios que permitan determinar cuál es el tratamiento más adecuado para cada situación.
El asma felina es una enfermedad respiratoria crónica que provoca inflamación de las vías aéreas y dificulta el paso del aire. Entre los posibles desencadenantes se encuentran el humo del tabaco, los ácaros del polvo, el polen, algunos perfumes, determinados productos de limpieza y ciertos tipos de arena sanitaria.
Además de la tos persistente, los veterinarios advierten sobre otros síntomas que justifican una consulta inmediata: jadeos, respiración acelerada, dificultades para respirar, fatiga y la adopción de posturas extrañas para intentar captar más aire. Durante una crisis, algunos gatos estiran el cuello y se encorvan cerca del suelo mientras realizan un gran esfuerzo para respirar.
Arcadas secas que no deben pasarse por alto
Los expertos también llaman la atención sobre las arcadas improductivas o vómitos secos. Cuando el animal intenta expulsar algo repetidamente sin lograrlo, puede existir una obstrucción causada por una acumulación de pelo en el tracto digestivo.
Este cuadro puede derivar en deshidratación, pérdida del apetito y complicaciones intestinales graves. La situación se vuelve más preocupante si aparecen otros síntomas, como decaimiento, letargo, estreñimiento, diarrea o dolor abdominal.
Aunque expulsar pelo de forma ocasional forma parte del comportamiento normal de los gatos, los especialistas señalan que los vómitos frecuentes no deben considerarse habituales y pueden ser indicio de alteraciones digestivas o problemas de motilidad.
La importancia de actuar a tiempo
Juanjo advirtió que, cuando estas señales pasan desapercibidas, se pierde un tiempo valioso. Un diagnóstico temprano permite controlar mejor la enfermedad y reducir el riesgo de futuras crisis.
El tratamiento varía según cada caso. En los gatos con asma suelen utilizarse medicamentos para disminuir la inflamación y facilitar la respiración. Al mismo tiempo, se recomienda reducir los factores que puedan desencadenar los episodios.
En el caso de las bolas de pelo, el cepillado frecuente, una alimentación adecuada y el uso de productos destinados a favorecer el tránsito intestinal ayudan a prevenir complicaciones.
Sin embargo, ante cualquier dificultad respiratoria, pérdida del apetito o arcadas persistentes, la recomendación más segura es buscar atención veterinaria sin demora.
En base a El Tiempo/GDA
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