La perimenopausia, etapa de transición previa a la menopausia, sigue siendo un periodo poco comprendido tanto en la investigación médica como en la conversación pública.
Un estudio internacional reciente evidenció que existe una diferencia significativa entre los síntomas que muchas personas esperan experimentar y los que realmente predominan durante esta fase.
La investigación fue realizada por especialistas de Mayo Clinic y analizó las respuestas de 17.494 personas de 158 países. Sus resultados fueron publicados en la revista científica Menopause, órgano oficial de The Menopause Society.
Según el estudio, cuando se consulta a las personas qué síntomas asocian con la perimenopausia, los más mencionados suelen ser los sofocos (71 %), los problemas de sueño (68 %) y el aumento de peso (65 %). Sin embargo, entre quienes afirmaron estar atravesando esta etapa, los síntomas más frecuentes resultaron ser el agotamiento (95 %) y la fatiga (93 %), muy por encima de los sofocos.
Los investigadores distinguen entre ambos conceptos. El agotamiento se describe como una disminución general del rendimiento acompañada de problemas de memoria, dificultades de concentración y olvidos frecuentes. La fatiga, en cambio, se relaciona con un cansancio físico persistente.
La perimenopausia abarca el periodo previo a la última menstruación y el año posterior a su finalización. Puede comenzar incluso en la treintena y prolongarse durante varios años. A pesar de su duración y de su impacto en la calidad de vida, ha recibido menos atención científica que la menopausia en sí.
La autora principal del estudio, Mary Hedges, médica de medicina interna comunitaria de Mayo Clinic en Florida, señaló que los resultados evidencian cuánto falta todavía por comprender sobre esta etapa y cómo puede afectar la vida cotidiana.
Los autores también destacan que los cambios hormonales propios de la transición pueden alterar los ritmos naturales del cuerpo, afectar el sueño y contribuir a cambios en el estado de ánimo. Factores como la alimentación, procesos inflamatorios o las responsabilidades de cuidado también pueden influir en la intensidad de los síntomas.
Además, los investigadores advierten que la fatiga y el agotamiento pueden impactar en diferentes ámbitos de la vida, desde las relaciones personales hasta el desempeño laboral.
En ese sentido, el estudio plantea la necesidad de revisar cómo se aborda la salud durante la mediana edad y de prestar mayor atención a las experiencias reales de quienes atraviesan la perimenopausia.
En base a El Tiempo/GDA
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