¿Ir al fonoaudiólogo para tratar el bruxismo? El inesperado vínculo entre apretar los dientes y respirar mal

Por qué la tensión mandibular afecta a todo el cuerpo y de qué forma la respiración nos ayuda a dejar de bruxar y tener un estilo de vida saludable, según especialistas.

Doctor paciente boca
Doctor estudia la boca de una paciente.
Foto: Magnific.

Quienes rechinan los dientes saben que el bruxismo afecta mucho más que la dentadura: sienten tensión mandibular, dolores cervicales y de cabeza, e incluso impacta en su descanso nocturno. Curiosamente, el fenómeno quedó registrado en la Biblia como símbolo de sufrimiento y condenación. Hoy, se sabe que no tiene que ver con castigos divinos o locura, pero sus consecuencias siguen siendo especialmente molestas.

El bruxismo es una afección en la que una persona rechina, aprieta o cruje los dientes, y puede ocurrir de día y/o mientras duerme. Muchas veces, se opta por utilizar un protector bucal que evita dañar los dientes, pero lo cierto es que la alteración es muscular y funcional, no solo dental. Por eso, hay otro profesional que entra en escena: el fonoaudiólogo.

La doctora en Fonoaudiología Natalia Osorio explicó que una de sus áreas de trabajo es la motricidad orofacial, donde evalúa y rehabilita el sistema estomatognático, compuesto por huesos, músculos, articulaciones y nervios del cráneo y la cara. Estas estructuras dan lugar a funciones vitales como masticar, deglutir, respirar y hablar, las cuales se ven afectadas cuando la persona bruxa.

“La mandíbula no funciona de forma aislada; se relaciona con la lengua, los labios, la articulación temporomandibular, la musculatura cervical, etcétera. Y cuando una persona aprieta los dientes, sobrecarga esa musculatura”, señaló.

Dolor de cabeza, mareos
Hombre se levanta de la cama con dolor de cabeza.
Foto: Freepik.

Hola respiración, chau bruxismo

Para Osorio, la clave del bruxismo está en la respiración. “Cuando una persona respira mal, mantiene la boca abierta, y eso hace que la lengua no pueda posicionarse contra el paladar. Entonces, se genera un desbalance muscular; se sobrecarga el músculo masetero y el temporal, que presionan y llevan a apretar los dientes”, explicó.

Además, para compensar, se disminuye la fuerza de otros músculos faciales, lo que hace que la persona respire cada vez peor. “Es un círculo vicioso en el que el masetero y el temporal están aumentados y el resto de la cara está debilitada”, sostuvo la experta.

El fonoaudiólogo —previa evaluación— ayuda al paciente a organizar esa musculatura y posicionar la lengua correctamente en reposo. ¿Cómo? Principalmente, enseñándole a respirar correctamente. En ese acto tan vital como automático está la clave del éxito. Y el impacto es profundo: “Implica conectar con uno mismo y descubrir que, quizás, el bruxismo tape algo más, como estrés o enojo”.

Meditación, calma
Mujer medita y respira en calma por la mañana.
Foto: Magnific.

Tratar el bruxismo de forma integral

El tratamiento del bruxismo es más eficaz cuando se realiza de forma interdisciplinaria. La licenciada en Fonoaudiología Macarena Rodríguez Laens señaló que hay mucho en juego: manejo del estrés, desequilibrios en la mordida y, a veces, apnea del sueño. Por eso, además del fonoaudiólogo, participan psicólogos, odontólogos, ortodoncistas y especialistas en sueño.

“La salud suele estar sectorizada, pero es fundamental no perder de vista que el paciente es un todo y que hay que verlo de forma integral”, aseguró.

Según la especialista, además de evaluar funciones como la respiración y la masticación, es importante indagar en hábitos como la unicofagia —morderse o comerse las uñas—, la queilofagia —morderse los labios— y el consumo de sustancias como café, mate, alcohol o drogas recreativas. En este sentido, el bruxismo se convierte en una razón para mejorar el estilo de vida y adoptar hábitos saludables.

En línea con lo anterior, Osorio expresó que hay que “ver la patología como oportunidad para el cambio”.

Menos bruxismo y más calidad de vida

Osorio ha visto cómo cambia la vida de sus pacientes cuando respiran correctamente. Recuerda especialmente a una señora de 70 años que llegó a su consultorio con desorden temporomandibular y bruxismo: “Hace años que no iba a la playa, no viajaba y, si salía, lo hacía con bastón, porque se mareaba. A los 10 días de empezar el tratamiento, dejó el bastón. Y al tiempo se fue de viaje con sus hijas”.

“La respiración tiene algo maravilloso: es automática, pero uno puede modificarla y luego vuelve a hacerse automática”, señaló, y agregó que a la tercera sesión el paciente puede notar la diferencia significativamente.

El impacto se ve incluso durante la noche. Rodríguez Laens explicó que, muchas veces, el bruxismo vinculado a la apnea del sueño ocurre como respuesta a la falta de aire: “Es como una alerta que dice: despertate, no llega suficiente oxígeno”. Al mejorar la respiración —y, si es necesario, usar dispositivos que mantienen la vía aérea abierta al dormir—, el resto se soluciona.

Osorio finalizó: “Cefalea, vértigo, acúfenos… Todo se alivia rápidamente. Solo necesitamos respirar bien”.

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