Inclusión real en Punta de Rieles: un proyecto barrial que cambia la vida de personas con y sin discapacidad

Un espacio creado por vecinos que buscan mejorar la calidad de vida de la gente; hay jóvenes con autismo que son docentes y se realizan actividades deportivas y artísticas.

Fútbol en la Asociación Civil Malaginc.
Fútbol en la Asociación Civil Malaginc.
Cortesía: Malaginc.

¿Qué tienen en común un partido de fútbol, una clase de teatro y una tarde de pintura o sublimación? Que, cuando se hacen de forma inclusiva, pueden cambiar la vida de niños, jóvenes y adultos en situación de discapacidad. En Punta de Rieles —un barrio de contexto crítico ubicado en el noreste de Montevideo—, la Asociación Civil Malaginc busca hacer realidad esa inclusión a través de actividades sociales, artísticas y deportivas.

Todo surgió ahí mismo, en el barrio. Álvaro Osorio se dio cuenta de que no había ningún lugar en la zona para que las personas con discapacidad hicieran deporte —su cuñado, Carlitos, tiene síndrome de Down—, y se propuso crearlo. “Yo, mis hijos, mis sobrinos, todos jugamos en el Club Social y Deportivo Málaga; conocía a la directiva y les planteé la propuesta”, contó. Así nació la escuelita inclusiva Málaga, en 2022.

No tenía experiencia como entrenador, pero eso era lo de menos. “Quería que las personas que eran excluidas de otros clubes, ya sea por una discapacidad o por no tener las condiciones para jugar, contaran con un espacio para socializar y correr detrás de una pelota”, expresó.

Pronto, Claudio Martínez, actual director de la Asociación, se unió al proyecto. Conoció a Álvaro por contactos en común y enseguida quiso colaborar: “Cuando era niño me encantaba el fútbol y no tenía un espacio donde jugar. Si puedo ayudar a que otros sí lo tengan, buenísimo”.

El año pasado sumaron talleres culturales y expresivos: pintura, teatro, sublimación, macramé y crochet (estos dos últimos pensados especialmente para personas mayores). Ni Álvaro ni Claudio habían imaginado el impacto que generarían en tan poco tiempo. El entrenador de la escuelita inclusiva destacó: “Nos llegan mensajes de personas que dicen que encontraron un nuevo sentido a su vida”.

Talleres en la Asociación Civil Malaginc
Talleres inclusivos en la Asociación Civil Malaginc.
Foto: Cortesía Malaginc.

Esfuerzo, compromiso y acompañamiento

Las actividades son para todos: niñas y niños, mujeres y hombres, personas con y sin discapacidad. La escuelita inclusiva tiene un costo mensual de $ 50 y los talleres un costo mensual de $ 250, aunque no dejan a nadie afuera por no poder pagar. “Es una zona muy carenciada, algunas veces la gente no tiene ni para un boleto, y la idea es que nadie deje de hacer lo que le gusta por un tema de plata”, sostuvo Álvaro. Lo recaudado se destina a los costos que tienen como asociación y a los viáticos de los docentes que dictan los talleres.

Hay dos grupos de fútbol mixto para menores de 15 años, los lunes y sábados, y un grupo para mayores, los jueves. Macramé y crochet son los lunes, pintura los miércoles, y teatro y sublimación los viernes. Además, los docentes de pintura y sublimación son Nahuel Rodríguez e Ismael de León, ambos jóvenes de 25 años con trastorno del espectro autista, expertos en sus respectivas áreas.

Para Nahuel, Malaginc es un lugar donde puede ayudar a otros a expresar sus emociones a través del arte. Le gusta aprender de las vivencias de sus alumnos, compartir sus conocimientos y hablar sobre el autismo desde su experiencia personal. Ismael, por su parte, aprendió a valorar la docencia y agradece profundamente el apoyo de Álvaro y Claudio para solventar la máquina y los materiales de sublimación.

Una de las participantes de los talleres es Jimena. Tiene 39 años, es usuaria de silla de ruedas y asiste a teatro y sublimación. Su mamá, Mariela —que la acompaña en los talleres—, contó que Malaginc les dio una razón para salir adelante: “A veces estamos sumergidas en el ‘no se puede’ o ‘no hay lugar para la silla’, pero acá nos desenchufamos de los problemas diarios”.

Taller de sublimación en la Asociación Civil Malaginc
Taller de sublimación en la Asociación Civil Malaginc.
Foto: Cortesía Malaginc.

Inclusión real: “Hechos, no palabras”

Una de las principales motivaciones de Álvaro es ver el esfuerzo y el compromiso de los talleristas y de los chicos y chicas que juegan al fútbol o hacen otras actividades en la asociación. “Por ejemplo, las personas usuarias de sillas de ruedas. Para ellas no existe el frío o la lluvia; a veces, el traslado del Mides hace que lleguen más temprano y esperan con unas ganas bárbaras. No faltan, no ponen excusas”, resaltó.

También lo mueve saber que no solo les enseña fútbol, sino que, además, los acompaña y escucha: “Los chiquilines y sus padres vienen con muchos problemas, y siempre tratamos de ayudarlos. No solo nos preocupa que le peguen a una pelota”. Claudio estuvo de acuerdo: “También somos un poco acompañantes, psicólogos, asistentes sociales… Y los docentes que tenemos son los mejores porque dan su tiempo y su conocimiento, que vale”.

Las motivaciones son muchas, pero los recursos pocos. Según Álvaro, desde hace años vienen golpeando puertas y los apoyos no llegan. “En las campañas políticas todos hablan de inclusión, pero después no pasa nada. Porque, por ejemplo, incluir no es solamente poner una rampita si las veredas están en el estado que están”, remarcó. La burocracia es un obstáculo más: “Nomás para conseguir útiles para los niños piden miles de trámites, y esas cosas a uno lo van desgastando”.

En la misma línea, Claudio añadió: “Cuando se trata de inclusión, mucha gente habla y habla, pero no hace. Por eso, nuestro eslogan es ‘hechos y no palabras’. Logramos que haya un espacio inclusivo en Punta de Rieles y queremos que surjan más en otras zonas de Montevideo y del interior”.

Deportes en Asociación Civil Malaginc.
Deportes en Asociación Civil Malaginc.
Foto: Cortesía Malaginc.

Sueños que requieren apoyos

Actualmente, la Asociación Civil Malaginc realiza sus actividades en el Club Social y Deportivo Málaga, el Teatro de Punta de Rieles, el gimnasio Juana De América y la Policlínica Punta de Rieles. Sin embargo, sueñan con tener un espacio propio donde puedan seguir desarrollando más propuestas.

También sueñan con participar de la Copa Rioplatense y Torneo Internacional de Fútbol Inclusivo, que este año tendrá lugar el 19, 20 y 21 de setiembre, en Salto. Aún no se han podido anotar porque no tienen cómo solventar los gastos de traslado, estadía y comida. “Hay tres o cuatro escuelitas locales con las que jugamos amistosos, pero, cuando llega algo internacional como esto, lo miramos de lejos debido a lo económico”, señaló Álvaro Osorio, entrenador de la escuelita inclusiva Málaga.

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