Hábitos simples y una vida más larga: las claves de longevidad según Dan Buettner

El investigador estudió comunidades con alta esperanza de vida y detectó patrones comunes: alimentación natural, movimiento cotidiano y vínculos sociales fuertes, en entornos con menor influencia de hábitos modernos.

Supermercados en Montevideo
Gente de compras en la sección de frutas y verduras en supermercado de Montevideo.
Foto: Estefanía Leal

En un contexto marcado por soluciones rápidas para mejorar la salud, distintas investigaciones apuntan a una idea más sencilla: los hábitos cotidianos, sostenidos en el tiempo, tienen un impacto directo en la calidad y duración de la vida.

En esa línea se inscribe el trabajo del periodista e investigador Dan Buettner, quien durante más de dos décadas ha estudiado las llamadas “zonas azules”, regiones del mundo donde es frecuente encontrar personas centenarias.

Entre esos territorios se encuentran Cerdeña, Okinawa, Icaria, Loma Linda y la península de Nicoya. Aunque se trata de contextos culturales diversos, estas comunidades comparten patrones de vida similares.

Según explicó Buettner en un video reciente, el foco no está únicamente en lo que consumen sus habitantes, sino también en aquello que han evitado incorporar. Se trata de entornos donde la modernización ha llegado de forma gradual y donde la vida diaria favorece el movimiento natural.

Una vida sana y si es posible con ejercicio físico es recomendable siempre que se pueda.

En estas regiones, los alimentos ultraprocesados tienen una presencia limitada. La alimentación se basa en productos frescos, locales y poco transformados. A su vez, el uso del automóvil no predomina, lo que facilita que actividades como caminar formen parte de la rutina diaria, sin necesidad de ejercicio estructurado.

Otro de los factores centrales es la vida social. Las relaciones personales ocupan un lugar clave y no están completamente mediadas por la tecnología. El contacto directo, las conversaciones y el tiempo compartido se integran en la vida cotidiana, con efectos tanto en la salud física como en la mental.

Para Buettner, la longevidad no depende de sumar prácticas complejas, sino de reducir la exposición a factores asociados a la vida moderna. Disminuir el consumo de ultraprocesados, evitar el sedentarismo, mantener vínculos sociales y favorecer el descanso son aspectos que, en conjunto, influyen en el proceso de envejecimiento.

Mujer cocina con verduras
Mujer cocina con verduras.
Foto: Freepik.

El enfoque propone priorizar una alimentación equilibrada, moverse de forma constante, dormir lo suficiente, gestionar el estrés y fortalecer las relaciones personales como pilares de una vida más larga.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar