La función renal es clave para el equilibrio del organismo. Además de eliminar toxinas y líquidos, los riñones intervienen en procesos como el control de la presión arterial y la regulación de minerales esenciales para huesos, músculos y sistema nervioso. A pesar de su importancia, existen múltiples dudas sobre cómo cuidarlos, especialmente en relación con el uso de suplementos deportivos y la forma correcta de detectar posibles enfermedades.
En ese contexto, el nefrólogo Borja Quiroga abordó algunos de los mitos más extendidos sobre la salud renal, con foco en productos como la creatina y las proteínas, así como en los métodos de diagnóstico.
El consumo de creatina suele generar desconfianza, pero según el especialista la evidencia disponible no respalda la idea de que sea perjudicial para los riñones. Por el contrario, afirma que se trata de un suplemento seguro tanto en personas sanas como en aquellas con enfermedad renal o incluso en tratamiento sustitutivo. De todas formas, siempre se recomienda consultar al médico tratante.
Algo similar ocurre con las proteínas: en individuos sin patologías previas, su ingesta no ha demostrado efectos negativos sobre la función renal. En estos casos, el riesgo no está en el suplemento en sí, sino en condiciones preexistentes o en otros factores que sí pueden comprometer al órgano.
Una enfermedad que avanza sin aviso
A diferencia de otras afecciones, los trastornos renales suelen desarrollarse sin síntomas evidentes. La ausencia de dolor es, de hecho, una de sus características más engañosas, ya que muchas personas desconocen que tienen un problema hasta etapas avanzadas.
Entre los factores que pueden afectar la salud de los riñones, los especialistas destacan el impacto de la obesidad, que a través de señales hormonales puede dañar el tejido renal de forma progresiva. También recuerdan que el dolor solo aparece en situaciones puntuales, como la presencia de cálculos.
La detección temprana, aunque no siempre evita tratamientos más complejos como la diálisis, sí permite frenar o ralentizar la evolución de la enfermedad.
No alcanza con un análisis de sangre
Uno de los errores más frecuentes es asumir que un valor normal de creatinina garantiza un correcto funcionamiento renal. Sin embargo, esta medición por sí sola no ofrece un panorama completo. El especialista advierte que también es fundamental analizar la orina para identificar posibles pérdidas de proteínas o células, indicadores que pueden revelar alteraciones no visibles en los estudios sanguíneos.
Desde esta perspectiva, el cuidado renal requiere una mirada integral: mantener un peso adecuado, supervisar el consumo de suplementos y realizar controles que incluyan tanto análisis de sangre como de orina son medidas clave para preservar la salud de estos órganos.
Con base en El Tiempo/GDA
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