Enfermedades transmitidas por animales: los riesgos en la ciudad y pautas de prevención

Especialistas detallan el concepto de Una Sola Salud y los recaudos necesarios ante la presencia de roedores o fluidos reproductivos.

Perro mascota
Perro lame a su dueña.
Foto: Freepik.

El cuidado de la salud de los perros y gatos va mucho más allá de prevenir enfermedades en las mascotas. La convivencia cada vez más estrecha entre los animales de compañía y las personas también hace necesario prestar atención a las zoonosis, es decir, las enfermedades que se transmiten de los animales a los seres humanos.

Esta relación entre la salud humana, animal y ambiental constituye la base del concepto de Una Sola Salud (One Health), un enfoque impulsado internacionalmente desde hace décadas y que adquirió mayor relevancia en los últimos años. Su premisa es que el bienestar de las personas está estrechamente vinculado con la salud de los animales y con las condiciones de los ecosistemas en los que ambos conviven.

Entre las principales enfermedades zoonóticas se encuentran la rabia, algunas infecciones parasitarias y las provocadas por bacterias como Leptospira y Brucella. Estas últimas pueden afectar tanto a los animales como a las personas y requieren medidas específicas de prevención y control.

La leptospirosis es una infección causada por bacterias del género Leptospira, microorganismos microscópicos con forma alargada y espiralada. Pueden infectar a distintas especies, entre ellas perros, roedores, animales de producción y seres humanos.

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Imagen: Commons.

La transmisión ocurre cuando un animal infectado elimina las bacterias a través de la orina y contamina el agua, el suelo húmedo o distintas superficies. En los perros, la infección puede provocar daño renal y hepático, además de alteraciones en la sangre y complicaciones pulmonares.

En las personas, los primeros síntomas pueden confundirse con los de otras enfermedades, ya que incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y malestar general. En los cuadros graves, la leptospirosis puede comprometer los riñones, el hígado, los pulmones y el sistema nervioso.

Otra infección que merece atención es la brucelosis, causada por bacterias del género Brucella. Afecta principalmente a especies como bovinos, ovinos, porcinos y caprinos, aunque también puede presentarse en perros.

En los animales, la infección se relaciona especialmente con el aparato reproductor. Puede ocasionar infertilidad, abortos, nacimiento de cachorros débiles e inflamación de los testículos. Además, algunos perros infectados pueden permanecer sin síntomas evidentes durante períodos prolongados, lo que dificulta la detección de la enfermedad.

En los seres humanos, la brucelosis puede provocar fiebre, sudoración, cansancio intenso, dolores musculares y articulares, dolor de cabeza y malestar general. Como estas manifestaciones pueden coincidir con las de otras enfermedades, el diagnóstico requiere una evaluación médica adecuada.

¿Cómo se transmiten la leptospirosis y la brucelosis?

Las vías de transmisión son diferentes, por lo que también varían las medidas de prevención.

  • Leptospirosis: el riesgo del agua y el suelo contaminados Las personas pueden contraer leptospirosis al entrar en contacto con agua, barro, suelo húmedo u otras superficies contaminadas con orina de animales infectados. Las bacterias pueden ingresar al organismo a través de pequeñas lesiones en la piel o de las mucosas. En el caso de los perros, los roedores desempeñan un papel importante en la propagación de la bacteria. Pueden contaminar charcos y otras fuentes de agua con su orina, y los perros quedan expuestos cuando beben agua estancada o entran en contacto con ambientes contaminados durante los paseos. Por eso, la prevención no debe limitarse a las zonas rurales: también es importante en los entornos urbanos, donde puede haber roedores y fuentes de contaminación.
  • Brucelosis: el contacto con secreciones reproductivas La brucelosis canina presenta características diferentes. Las bacterias del género Brucella pueden localizarse en los tejidos reproductivos y estar presentes en fluidos corporales de animales infectados. Las personas pueden exponerse al entrar en contacto con sangre, semen, secreciones vaginales y otros fluidos relacionados con el parto. Por ese motivo, es fundamental extremar las precauciones al manipular placentas, fetos abortados o secreciones reproductivas de animales que podrían estar infectados. La ausencia de síntomas visibles no descarta la infección. Por eso, los controles veterinarios y las pruebas diagnósticas tienen un papel importante, especialmente antes de reproducir perros.

Las enfermedades zoonóticas también representan un riesgo en las ciudades

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Foto: Commons.

Existe la creencia de que la leptospirosis y la brucelosis en perros son problemas exclusivos de las zonas rurales, las fincas o los lugares donde conviven numerosas especies animales. Sin embargo, el riesgo también puede estar presente en las ciudades.

La presencia de roedores en espacios urbanos y el consumo de dietas para perros con carne cruda son factores que merecen atención. En particular, los alimentos crudos de origen bovino, ovino o caprino pueden representar una vía de exposición a determinados agentes infecciosos si están contaminados.

En este contexto, el Colegio Norteamericano de Medicina Interna Veterinaria advirtió sobre la importancia de proteger a los perros de razas pequeñas, los que viven en ciudades y los cachorros y perros geriátricos. La prevención debe adaptarse a las características de cada animal y a su exposición a posibles fuentes de infección.

La situación de la leptospirosis y la brucelosis

Uno de los problemas señalados es la falta de estudios oficiales suficientes para conocer la situación epidemiológica de estas enfermedades en los animales domésticos. La ausencia de información completa dificulta dimensionar su alcance y establecer estrategias de prevención ajustadas a la realidad.

En cuanto a los seres humanos, los informes epidemiológicos confirman casos anuales de leptospirosis y brucelosis, algunos de ellos con complicaciones graves o fallecimientos. Estos datos refuerzan la importancia de mejorar la vigilancia epidemiológica, promover el diagnóstico oportuno y fortalecer las medidas de prevención de enfermedades zoonóticas tanto en animales como en personas.

Cómo prevenir la leptospirosis y la brucelosis en perros

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Foto: Commons.

La prevención de estas infecciones requiere combinar la vacunación, los controles veterinarios y las medidas de higiene. También es importante que los tutores de mascotas conozcan los posibles signos de enfermedad y sepan cómo actuar ante una exposición sospechosa.

Estas son algunas recomendaciones fundamentales:

  • Mantener al día la vacunación contra la leptospirosis.
  • Evitar que los perros beban agua estancada de charcos o fuentes de dudosa calidad sanitaria.
  • Manipular la orina con precaución, utilizando guantes y lavándose las manos con agua y jabón ante síntomas compatibles.
  • No manipular secreciones reproductivas sin protección, especialmente ante abortos espontáneos.
  • Realizar pruebas diagnósticas antes de reproducir perros para detectar la presencia de Brucella.
  • Consultar al médico ante una posible exposición estrecha con animales sospechosos.

La prevención de las zoonosis es una responsabilidad compartida entre los tutores de mascotas, los profesionales veterinarios y las autoridades sanitarias. Identificar los riesgos, realizar controles periódicos y actuar ante los primeros signos de alarma permite proteger tanto a los animales como a las personas que conviven con ellos.

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