Entre los tantos secretos que rodean al asado, hay uno que empezó a ganar lugar entre los parrilleros: tirar cáscaras de papa sobre las brasas. Aunque para muchos terminan directamente en la basura, otros las aprovechan como un recurso simple para controlar las llamas que aparecen cuando la grasa cae sobre el carbón.
El truco casero apunta a mantener una cocción más estable sin necesidad de apagar el fuego ni bajar demasiado la temperatura de la parrilla. Según quienes lo usan, además ayuda a evitar que la carne se queme por fuera mientras sigue cruda por dentro.
Por qué las cáscaras ayudan a controlar el fuego
Las cáscaras de papa contienen humedad y almidón, dos componentes que reaccionan de forma particular al entrar en contacto con las brasas calientes. En lugar de prenderse fuego enseguida, se consumen lentamente y generan un efecto que ayuda a bajar pequeñas llamaradas sin cortar el calor.
Muchos asadores sostienen que este método produce un humo más suave que otros elementos improvisados que suelen utilizarse para apagar el fuego. A su vez, favorece una combustión más pareja durante toda la cocción.
El momento ideal para usarlas es cuando las brasas ya están bien formadas y la carne comenzó a cocinarse. Es ahí cuando la grasa de algunos cortes y achuras suele provocar chispazos o llamas repentinas.
Las cáscaras se colocan directamente sobre las brasas, justo en las zonas donde aparecen las llamaradas. De esa manera, se reduce la intensidad del fuego sin tener que mover la carne ni perder temperatura.
En cambio, no se recomienda tirarlas durante el encendido del fuego, ya que en esa etapa las llamas son más fuertes y el efecto dura mucho menos.
Un recurso simple para evitar que el asado se queme
Uno de los problemas más comunes al hacer asado es que las llamaradas terminan quemando la superficie de la carne o alterando el sabor. Las cáscaras funcionan como una especie de barrera natural: al quemarse despacio sobre el carbón, amortiguan el fuego sin apagarlo del todo.
Además, desprenden un humo tenue que no invade tanto el sabor de los alimentos, algo que sí puede ocurrir con otros materiales usados de forma improvisada.
No es el único recurso que algunos parrilleros aplican sobre las brasas. También hay quienes utilizan sal gruesa para bajar pequeñas llamaradas o suman ramas aromáticas, como romero o laurel, para aportar aroma durante la cocción.
En algunos casos, incluso se agregan cáscaras secas de cítricos, como naranja o limón, para generar un humo diferente mientras se cocina la carne.
De todos modos, especialistas advierten que conviene evitar residuos con químicos, plásticos o papeles impresos, ya que al quemarse pueden liberar sustancias tóxicas y modificar el sabor del asado.
En base a El Tiempo/GDA