El vínculo entre las personas y sus mascotas no se construye solo con rutinas y cuidados básicos. La forma en que se les habla también juega un papel clave. Investigaciones científicas recientes coinciden en un punto: el tono de voz —más que las palabras— tiene un impacto directo en cómo perros y gatos perciben a sus cuidadores y responden a ellos.
En concreto, las entonaciones agudas, cálidas y melodiosas —similares a las que se usan con los bebés— favorecen la conexión emocional y facilitan la interacción cotidiana. Este tipo de comunicación no es casual: responde a un proceso de convivencia y adaptación entre especies que se fue consolidando con el tiempo.
La “voz especial” que capta su atención
Diversos estudios en etología y neurociencia muestran que tanto perros como gatos reaccionan de forma más positiva a este tipo de entonación. En el caso de los perros, incluso se habla de una suerte de “habla perruna”: una manera de dirigirse a ellos que resulta especialmente atractiva y efectiva.
Una investigación publicada en la revista Animal Cognition señala que los canes muestran una clara preferencia por este tono más agudo y expresivo, ya que capta su atención de inmediato y los predispone a interactuar. No se trata solo de entender órdenes, sino de generar un clima emocional favorable.
Desde el punto de vista neurológico, otro estudio difundido en NeuroImage encontró que el centro de recompensa del cerebro de los perros se activa con mayor intensidad cuando escuchan la voz de su cuidador habitual frente a la de una persona desconocida. Este efecto se produce incluso sin contacto visual, lo que sugiere que la voz tiene un valor emocional propio, asociado a experiencias positivas como el juego o el afecto.
Gatos: más sensibles de lo que parecen
Aunque durante años se los consideró más independientes, los gatos también responden de forma clara a la voz humana. Un estudio de la Universidad de París Nanterre, liderado por la etóloga Charlotte de Mouzon, demostró que los felinos pueden distinguir cuándo una persona les habla directamente a ellos.
En particular, reaccionan a un tono suave y emocional utilizado por su cuidador, algo que no ocurre cuando ese mismo humano se dirige a otros adultos. Es decir, no solo reconocen la voz, sino también la intención comunicativa.
Además, esta sensibilidad parece estar ligada al vínculo: frente a voces desconocidas, los gatos no muestran una respuesta diferencial, más allá de la entonación. Esto refuerza la idea de que desarrollan relaciones afectivas profundas basadas en la convivencia diaria.
Una conexión que también es biológica
La comunicación vocal entre humanos y mascotas no se limita a lo conductual. También tiene una base biológica. Estudios publicados en la revista Science indican que hablarles, especialmente acompañado de contacto visual, puede aumentar los niveles de oxitocina tanto en la persona como en el animal.
Esta hormona, conocida por su rol en los vínculos afectivos, contribuye a generar una sensación de confianza y seguridad. Así se establece un circuito positivo: cuanto más segura se siente la mascota, mejor responde, y cuanto mejor responde, más se refuerza el vínculo.
En ese sentido, las mascotas no solo “escuchan” lo que se les dice, sino también cómo se les dice. Captan el estado emocional del humano, interpretan matices en la voz y reaccionan en consecuencia.
Entender este aspecto de la comunicación permite mejorar la convivencia diaria. No hace falta decir mucho: a veces, el tono adecuado alcanza para decirlo todo.
En base a El Tiempo/GDA
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