El motivo por el que los huevos se venden sin frío en el supermercado pero exigen heladera en casa

Cómo conservar los huevos de forma segura en el hogar, la razón de no lavarlos antes de guardarlos y por qué no deben ir en la puerta según los expertos.

Huevos
Canasta de huevos.
Foto: Freepik.

Es una escena habitual en muchos supermercados: los huevos están a la venta en estanterías, a temperatura ambiente, mientras que en casa muchas personas los guardan inmediatamente en la heladera. ¿Entonces cuál es la forma correcta de conservarlos? La respuesta depende, entre otras cosas, de cómo fueron almacenados antes de llegar al consumidor.

La Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria explica que los huevos no suelen refrigerarse durante su comercialización porque una posterior salida de la cadena de frío puede generar condensación sobre la cáscara. Esa humedad puede favorecer la proliferación de microorganismos en la superficie.

Una vez comprados, los huevos pueden conservarse en la heladera para ayuda a mantener una temperatura estable y reducir las condiciones favorables para el crecimiento de bacterias. Pero no necesariamente conviene colocarlos en el compartimento de la puerta. Esa zona está más expuesta a las variaciones de temperatura cada vez que se abre el refrigerador. Guardarlos en una parte interior permite mantener condiciones más constantes.

La Federación Nacional de Avicultores (Fenavi) recomienda refrigerarlos lo antes posible. Además de contribuir a conservar la frescura del alimento, una temperatura adecuada ayuda a mantener las características de la clara y la yema durante más tiempo.

Aun así, refrigerar los huevos no significa que puedan conservarse indefinidamente. Lo recomendable es respetar la fecha de vencimiento indicada en el envase.

Huevo niña cocina
Niña cocina con huevos.
Foto: Freepik.

Antes incluso de pensar dónde guardarlos, hay que prestar atención al estado en el que se encuentran. No conviene comprar huevos que tengan la cáscara rota o presenten signos anormales, como un olor desagradable. La cáscara funciona como una barrera de protección, por lo que cualquier daño puede facilitar la entrada de microorganismos.

Las altas temperaturas también pueden acelerar el deterioro. Fenavi señala que en las zonas cálidas es especialmente importante mantener los huevos refrigerados, ya que el calor puede favorecer cambios en su contenido y reducir su conservación.

La conservación es solo una parte de la seguridad alimentaria. El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) recomienda lavarse las manos antes de manipular los huevos y evitar utilizar la cáscara durante la preparación de los alimentos, ya que puede contener bacterias.

Huevos duros.jpg
Huevos duros.
Foto: Pxhere.

También es importante cocinar adecuadamente el huevo. Una cocción suficiente reduce el riesgo asociado a microorganismos que pueden provocar infecciones. Y aunque resulte tentador comprar varios cartones cuando están en oferta, adquirir cantidades que puedan consumirse en un período razonable permite evitar que permanezcan almacenados durante demasiado tiempo.

Más que preguntarse si los huevos “deben” estar siempre fríos, la clave está en mantener una conservación estable y segura desde que se compran hasta que se consumen. Guardarlos en el interior de la heladera, revisar su estado, respetar la fecha de vencimiento, cuidar la higiene y cocinarlos correctamente son medidas sencillas que ayudan a reducir los riesgos asociados a este alimento cotidiano.

Con base en El Tiempo/GDA

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