Quienes trabajan o estudian desde una computadora y conviven con un gato conocen bien una escena habitual: el felino se instala sobre el teclado justo cuando más concentración se necesita. Aunque el calor del dispositivo influye, los veterinarios aseguran que el principal motivo está relacionado con la necesidad de interactuar con sus dueños.
Según explican los especialistas, muchos gatos descubren rápidamente que acostarse sobre la computadora es una forma muy eficaz de captar la atención de las personas. Cuando sus dueños intentan moverlos, acariciarlos o hablarles, sin darse cuenta refuerzan esa conducta, por lo que el animal aprende a repetirla.
Además de buscar interacción, el calor que desprenden las computadoras portátiles resulta especialmente atractivo para los felinos. Estas superficies les ofrecen un lugar cómodo y cálido donde descansar, ayudándolos a conservar su temperatura corporal con un menor gasto de energía.
Los expertos también señalan que los gatos son grandes observadores de las rutinas humanas. Con el tiempo identifican que la computadora concentra buena parte de la atención de sus dueños, por lo que caminar o acostarse sobre el teclado se convierte en una estrategia para volver a ser el centro de interés.
Qué recomiendan los veterinarios
Los veterinarios coinciden en que no conviene retar ni castigar al gato por este comportamiento, ya que suele ser una expresión de su vínculo con la persona. Debido a la sensibilidad propia de los felinos, una sanción puede resultar contraproducente y afectar la relación con su dueño.
Para evitar que el gato se instale sobre el teclado, los especialistas recomiendan colocar una cama para gatos, una manta o un almohadón cerca del escritorio. Así, el animal podrá permanecer junto a la persona sin interferir con el uso de la computadora.
Otra recomendación es dedicar algunos minutos al juego antes de comenzar la jornada de trabajo o estudio y ofrecer juguetes interactivos que ayuden a combatir el aburrimiento. Además, cuando el gato elija el espacio preparado para descansar, conviene reforzar esa conducta con caricias o una pequeña recompensa. De este modo, aumentan las probabilidades de que vuelva a preferir ese lugar en lugar del teclado de la computadora