Las rutinas de cuidado de la piel —conocidas popularmente como skincare— ocupan un lugar central en las redes sociales. Ingredientes como la mucina de caracol o dispositivos de terapia con luz roja se promocionan como soluciones casi milagrosas para hidratar la piel o reducir líneas de expresión. Sin embargo, especialistas advierten que muchas de estas prácticas no solo carecen de respaldo científico sólido, sino que pueden resultar perjudiciales.
Dermatólogos vinculados a universidades como Universidad de Yale, Universidad Baylor y Universidad Emory alertaron que algunas rutinas virales pueden provocar irritación, daño cutáneo e incluso aumentar el riesgo de enfermedades graves si se aplican sin supervisión médica.
“Las redes sociales influyen enormemente en lo que las personas se aplican en la piel. Muchos actúan como si fueran su propio médico, intentan diagnosticar su tipo de piel y experimentan con distintos productos”, señaló la dermatóloga Kathleen Suozzi, profesora de la Facultad de Medicina de Yale.
La especialista explicó que numerosos productos se vuelven virales por promesas exageradas y que, lejos de mejorar la piel, terminan generando más problemas. La piel del rostro, recordó, es más fina y sensible que la del resto del cuerpo, por lo que requiere cuidados específicos. Además, no todas las pieles reaccionan igual: lo que funciona para una piel grasa puede resultar agresivo para una piel seca o sensible.
De acuerdo con los expertos, una rutina básica y efectiva debería limitarse a tres pasos esenciales: un limpiador suave, una crema hidratante adecuada al tipo de piel y un protector solar con un factor de protección mínimo de 30. El uso excesivo de productos o la combinación innecesaria de activos puede resultar contraproducente, ya que muchos cosméticos comparten ingredientes similares y generan sobrecarga cutánea.
En la misma línea, el dermatólogo Alejandro Fernández Casado advirtió que no todas las rutinas de belleza son beneficiosas. Cuando se utilizan demasiados productos o se combinan de forma incorrecta, se altera el equilibrio natural de la piel, lo que puede generar inflamación, sequedad e incluso sensibilización crónica, explicó.
A esto se suman advertencias de organismos reguladores. La Administración de Alimentos y Medicamentos informó recientemente el retiro de algunos productos del mercado por posible contaminación con benceno, una sustancia potencialmente cancerígena. Si bien más del 90 % de los artículos analizados presentaban niveles muy bajos o indetectables, la advertencia refuerza la necesidad de precaución.
Por su parte, el dermatólogo Luis Fernando González alertó sobre el uso de ingredientes caseros en el cuidado facial. Aplicar limón, tomate o ácidos sin control médico puede provocar quemaduras, manchas, dermatitis y daño en la barrera protectora de la piel, además de favorecer reacciones alérgicas o infecciones.
Ante signos de alarma como enrojecimiento persistente, descamación, supuración o aparición de granos fuera de lo habitual, los especialistas recomiendan suspender los productos y consultar con un dermatólogo. En materia de cuidado de la piel, coinciden, la información confiable y la simplicidad siguen siendo las mejores aliadas.
Con base en El Tiempo/GDA
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