El neurólogo argentino Conrado Estol llega a Uruguay para dar una charla mañana jueves, a las 19:00 en el Carrasco Lawn sobre un tema que es cada vez más relevante para nuestra calidad de vida: el envejecimiento saludable.
Titulada Vivir más es solo el comienzo, la disertación de este neurólogo ahondará en lo que se sabe actualmente: que vivimos más años que generaciones pasadas.
Un ejemplo tan solo: de acuerdo a la División de Población de las Naciones Unidas, en 1950 cada persona nacida en Uruguay tenía una esperanza de vida al nacer de unos 65,6 años. Casi 75 años después, en 2024, la esperanza de vida al nacer para uruguayos y uruguayas era, en promedio, 78,3 años. Nada mal ¿no?
Visto así, desprovisto de contexto, la diferencia a favor en términos de cantidad de años vividos, es solo positiva. Pero como hemos descubierto, medir la vida solo en años vividos y no tener en cuenta cómo se viven esos últimos años, es cada vez más cuestionado.
El propio Estol dice que aún quedan bolsones de la comunidad médica que siguen en una actitud reactiva: solo interviene cuando el problema -la enfermedad- se hizo presente en el cuerpo del paciente.
Frente a esta actitud, Estol impulsa a pensar en una medicina predictiva, y para eso es fundamental, también, un cambio de actitud y comportamiento en todos nosotros.
“Hace poco se supo que en Japón hay aproximadamente 100.000 personas que ya han cumplido 100 años”, comenta Estol. Vivir un siglo, algo impensado hasta hace apenas medio siglo atrás, está cada vez más dentro de las posibilidades para muchas personas, en particular para quienes viven en los países más prósperos.
Entonces, llegar a los 100 años puede parecer por sí solo un avance de la medicina y el cuidado. “Pero ¿si la última parte de esos 100 años fueran convivir con el mal de Alzheimer?”, pregunta retóricamente Estol. Desde esa perspectiva, sumarle más años a la vida no parece tan positivo. Palabras más palabras menos, él lo sintetiza con que estamos pasando de “expectativa de vida” a “expectativa de salud”.
Salud, en este caso, refiere a mantener la lucidez cognitiva, pero no solo. También el estado físico es crucial para una vejez con una buena calidad de vida. “Actualmente, se habla de los superagers, o sea aquellas personas que cumplen muchos años y aun así mantienen buena calidad de vida. Para eso es importante mantener la lucidez cerebral, pero de poco sirve estar lúcido y haber evitado el deterioro cognitivo, si el cuerpo está tan frágil por la sarcopenia que la persona no se puede parar de una silla sola”, comenta.
Por eso, sostiene que la medicina debe incorporar el enfoque de prevención y no solo reaccionar cuando la patología ya se hizo presente en el cuerpo del paciente.
Pero también es importante, del lado receptor de los cuidados médicos, tener conciencia de que esos cuidados pueden postergarse mediante la incorporación de ciertos hábitos. Y descartar otros. Estol vuelve a la dicotomía cerebro - cuerpo: “Si tengo un cerebro perfecto y tardo diez minutos en cruzar una calle, o no puedo levantar un nieto, entonces tengo que prevenir eso antes de llegar a los 70 u 80 años. Tengo que empezar a los 40, 50 o incluso 60 a ejercitarme”.
De lo contrario, continúa Estol, podemos llegar a la misma situación que ya tienen otros países: gente con expectativa de vida que supera los 85 años, pero que están años en residenciales geriátricos. “No queremos eso. Ahora sabemos cosas que antes no se enseñaban en la facultad de medicina, que tienen que ver con la importancia de la nutrición y el ejercicio, junto a otras cosas que ya sabíamos, como no fumar, consumir lo menos que se pueda de alcohol, controlar el estrés y, también es importante, poder tener una buena calidad de sueño, porque el descanso es fundamental. Todo eso acompañado de controles regulares de la presión arterial, el colesterol, diabetes y el peso corporal”.
Hay señales positivas, dice Estol, sobre la comprensión de esto por parte de cada vez más gente. “En algunos estudios realizados en Estados Unidos, se ha constatado que tanto integrantes de la generación millennial como la de los centennials invierten mucho en salud, porque han entendido que pueden llegar a vivir hasta los cien años, y saben que si no hacen esto sobre lo que hablamos, pueden llegar a esa edad en mal estado de salud”.
Las entradas para la charla de Estol se venden a través de Redtickets y tienen dos precios. Para socios del Carrasco Lawn, estos cuestan $650 mientras que para el público general el precio es $1.800.