El cáncer que no se manifiesta con un bulto en la mama y que puede confundirse con una inflamación

El cáncer de mama inflamatorio es muy difícil de detectar, representa entre un 1% y un 5% de los diagnósticos, y es responsable del 10% de las muertes. El tratamiento incluye terapia, cirugía y radioterapia.

Cáncer de mama

En el marco de Octubre Rosa, el mes dedicado a la sensibilización sobre el cáncer de mama, se suele insistir en la importancia de consultar al médico ante la aparición de un bulto en un seno. Pero ¿qué pasa si esa señal de alarma no aparece? ¿Significa que está todo bien? La respuesta es no: existe el cáncer de mama inflamatorio (CIM), que no se manifiesta a través de un bulto.

“El cáncer de mama inflamatorio suele ir acompañado de síntomas que imitan una inflamación de la mama, como un cambio en el color de la piel que le da una apariencia rosada, rojiza, morada o con moretones, además de un calor inusual y piel similar a la cáscara de una naranja, más gruesa”, explicó la doctora Tina Hieken, cirujana oncóloga en el Centro Oncológico Integral de Clínica Mayo, en un encuentro con periodistas latinoamericanos del que participó El País. Este cáncer representa entre el 1% y el 5% de los diagnósticos de cáncer de mama, pero es responsable del 10% de las muertes por esta enfermedad.

“Surge como algo que parece una infección, sin que haya antecedentes de infección, y puede ser muy difícil de detectar”, señaló Hieken. El diagnóstico es clínico y los síntomas pueden desarrollarse en pocos meses.

La mujer debe prestar atención si, por ejemplo, una mama comienza a experimentar cambios que no ocurren en la otra. Sobre todo si se trata de mujeres que no están amamantando porque se suele confundir con una mastitis. A diferencia de otros cánceres de mama, este se disemina a través de los vasos linfáticos de la piel.

Los factores de riesgo son similares a los de otros cánceres mamarios: antecedentes familiares, tabaquismo, consumo de alcohol y exceso de peso, especialmente durante la menopausia. “El mayor factor de riesgo es ser mujer”, indicó Hieken, pero no descartó que pueda aparecer también en los hombres, aunque ella aún no lo ha visto. Otro factor es la edad avanzada. Si bien aclaró que puede presentarse a cualquier edad, es menos frecuente en mujeres jóvenes. “En la mayoría de los casos, la edad promedio es superior a los 65 años”, apuntó.

Diagnóstico

El cáncer de mama inflamatorio se diagnostica mediante una evaluación física en el consultorio. “La idea es asegurarse de que no se trata de un cáncer de mama al que alguien no le prestó atención durante años”, explicó.

El siguiente paso es obtener imágenes de la mama y del resto del cuerpo para comprobar que la enfermedad no se haya extendido fuera de la mama y los vasos linfáticos.

¿La mamografía es un buen método de detección? "En este tipo de cáncer puede mostrar la piel inflamada y engrosada y, en ocasiones, una masa debajo de la mama o diferencias notorias entre ambas", detalló la oncóloga.

Consultada sobre si la densidad de las mamas puede ser un obstáculo para la detección, respondió que pueden pasar dos cosas. La primera es que una mayor densidad del tejido mamario aumente el riesgo de enmascaramiento porque es más difícil encontrar un problema dado que “se ve algo blanco con un fondo blanco”. La segunda es que hay algo en el tejido mamario a nivel molecular que es distinto en las mujeres con mamas fibrosas. “Por ejemplo, hay mujeres que tienen solamente grasa y ahí el riesgo se eleva cuatro veces”, advirtió.

Para combatir estos problemas, se puede apelar a métodos de detección complementarios, como la ecografía, imágenes moleculares, resonancia de la mama o bien mamografía con realce por contraste. La inteligencia artificial también ha permitido avances en el análisis de mamografías. “Es una herramienta que se puede usar para mejorar la práctica clínica, pero todavía no para un descubrimiento independiente”, consideró.

Cáncer de mama
Doctora sostiene cinta rosa en representación del cáncer de mama.
Foto: Freepik.

Tratamiento

El cáncer de mama inflamatorio se trata primero con terapia sistémica. Suele administrarse por vía intravenosa y puede consistir en quimioterapia, terapia dirigida o inmunoterapia.

“El tipo de tratamiento es regido por lo que llamamos el subtipo aproximado biológico del cáncer. Esto se basa en si las células tumorales expresan el receptor de estrógeno o sobreexpresan una proteína que se llama HER2, que se ve en un tercio de los cánceres de mama. Cuando vemos estas cosas, el tratamiento se prescribe idealmente después de una conversación multidisciplinaria, pero bajo el cuidado de un oncólogo médico”, detalló Hieken.

Después de varios meses de terapia sistémica, el siguiente paso es la cirugía, que puede incluir la extirpación de la mama y de los ganglios linfáticos cercanos. Tras la recuperación, suele realizarse radioterapia en el tórax, la axila y el hombro.

“Es lo que llamamos la trimodalidad para tratamiento de intención curativa de cáncer de mama inflamatorio: terapia de todo el cuerpo, cirugía y radioterapia”, resumió sobre un procedimiento que es fundamental para el control de la enfermedad en un cáncer que tiene un alto riesgo de diseminarse a otras partes del organismo o reaparecer en la mama y en la zona circundante.

En los últimos años se han registrado avances importantes. Uno de los más destacados corresponde al subtipo que sobreexpresa la proteína HER2, para el que se utilizan dos fármacos dirigidos contra esa proteína junto con la quimioterapia previa a la cirugía. “En las mujeres que tienen una buena respuesta a este tratamiento, se ha visto que al momento de la cirugía la enfermedad casi ha desaparecido o desaparece por completo. Y no solamente parece que les va bien a corto plazo, sino que tienen una respuesta prolongada”, destacó.

Aunque no se trata de inmunoterapia, estos medicamentos activan el sistema inmunitario y generan una memoria duradera contra las células cancerosas, que puede proteger a la paciente durante un período prolongado.

En cuanto al subtipo menos común, el cáncer de mama triple negativo, la inmunoterapia y la quimioterapia se han adoptado rápidamente en los últimos años, pero aún no hay datos que permitan afirmar que van a producir una respuesta duradera.

Hieken señaló que existen nuevos tratamientos que mejoran la sobrevida de las mujeres cuya enfermedad no desaparece por completo con la cirugía, aunque todavía hay pocos datos sobre estos fármacos, relativamente recientes.

La combinación de terapia sistémica, cirugía y radioterapia, junto con los avances en las imágenes que permiten determinar si la enfermedad se ha diseminado y la incorporación de nuevos fármacos, está contribuyendo a mejorar la sobrevida.

Las posibilidades de curación dependen del subtipo biológico del cáncer, pero los datos disponibles todavía son incipientes.

“Es muy importante que sigamos haciendo investigación, que sigamos aprendiendo. En el transcurso de mi carrera ha sido maravilloso ver todo lo que se ha ido avanzando y cómo se ha cambiado el pronóstico para algunos tipos de cáncer de mama”, destacó la especialista. “Necesitamos seguir prestándole mucha atención a la prevención y también al diagnóstico temprano, enfocándonos en los avances en el tratamiento”, concluyó.

Dra. Tina Hieken

Experta en cánceres mamarios

La doctora Tina Hieken es una destacada oncóloga estadounidense especializada en tratamientos quirúrgicos complejos, incluyendo tumores malignos como el cáncer de mama HER2 positivo, cáncer inflamatorio y lumpectomías. Además, ha liderado la implementación de protocolos de tratamiento acelerado (irradiación parcial acelerada de la mama), reduciendo significativamente los tiempos de recuperación postoperatoria.

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Doctora Tina Hieken, cirujana oncológica de Clínica Mayo.

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