Cuándo una persona mayor debería dejar de conducir: las señales de alerta que aconsejan no ignorar

Especialistas advierten que ciertos cambios físicos y cognitivos pueden comprometer la seguridad al volante. Qué señales observar y cómo abordar una conversación sensible.

Transito por Ruta 1
Conductor con las manos en el volante
Foto: Estefanía Leal/Archivo El País

Determinar cuándo una persona mayor debería dejar de conducir suele ser una de las conversaciones más complejas dentro de una familia. Especialistas en rehabilitación de conductores, atención médica y cuidado de adultos mayores coinciden en que la decisión no debe basarse únicamente en la edad, sino en la evaluación de las capacidades reales de la persona y en la detección temprana de señales que puedan afectar la seguridad vial.

Además, subrayan la importancia de abordar el tema con sensibilidad, respeto y planificación, ya que para muchas personas dejar de manejar implica una pérdida significativa de autonomía e independencia.

Señales que pueden indicar dificultades al volante

Antes de plantear la posibilidad de abandonar la conducción, los expertos recomiendan observar de manera objetiva cómo se desempeña la persona al volante. En ese sentido, consideran fundamental que familiares o personas cercanas puedan acompañarla en algunos trayectos para evaluar su comportamiento en situaciones cotidianas de tránsito.

Entre las señales que merecen atención se encuentran las dificultades para respetar semáforos o cartelería vial, los problemas para mantener una velocidad adecuada, la tendencia a salirse del carril o la desorientación en recorridos que anteriormente resultaban familiares.

Estos cambios pueden reflejar una disminución de habilidades necesarias para conducir de forma segura y deberían ser tomados en cuenta antes de que ocurra un incidente.

Los especialistas también advierten sobre un error frecuente: asumir que una persona ya no puede manejar simplemente por su edad. Según indican, la conversación debe centrarse en las capacidades concretas de cada individuo y no en los años que figuran en su documento.

Tráfico
Tráfico en la rambla de Montevideo.
Foto: EFE

El valor de una evaluación profesional

Cuando existen dudas sobre la aptitud para conducir, los expertos aconsejan recurrir a profesionales de la salud que puedan aportar una mirada objetiva. Médicos, neurólogos, oftalmólogos o especialistas en rehabilitación de conductores pueden realizar evaluaciones que ayuden a determinar si la persona conserva las condiciones necesarias para seguir manejando.

Estas valoraciones suelen incluir aspectos como la visión, los tiempos de reacción, la memoria y la velocidad de procesamiento de la información. En algunos casos, los resultados permiten identificar limitaciones que podrían incrementar el riesgo de accidentes.

Los especialistas señalan que la intervención de un profesional también puede facilitar la aceptación de la situación, ya que muchas familias encuentran menos conflictivo que la recomendación provenga de una evaluación técnica y no exclusivamente de los seres queridos.

Mantener la autonomía con alternativas

La posibilidad de dejar de conducir no necesariamente implica perder independencia. Por eso, los expertos sugieren que la conversación incluya alternativas concretas de movilidad que permitan a la persona continuar con sus actividades habituales.

Entre las opciones mencionan el transporte público, los servicios de traslado, las entregas a domicilio y el apoyo de familiares o amigos para determinados desplazamientos.

También plantean la posibilidad de adoptar medidas graduales cuando las condiciones lo permitan, como limitar los viajes a trayectos cortos o conducir únicamente durante el día antes de abandonar definitivamente el volante.

Evento de Volvo Uruguay
Evento de presentacion y prueba de manejo del nuevo automovil electrico de Volvo EX30, en el estacionamiento de Via Disegno, en ruta 101, Ciudad de la Costa, ND 20240625, foto Francisco Flores - Archivo El Pais
Francisco Flores/Archivo El Pais

Una conversación que conviene anticipar

Los especialistas coinciden en que este tema no debería abordarse únicamente cuando surge un problema grave. Por el contrario, recomiendan conversar con anticipación sobre cómo le gustaría actuar a la persona si en algún momento sintiera que ya no se encuentra cómoda o segura para conducir.

Asimismo, destacan la importancia de escuchar sus preocupaciones y reconocer el impacto emocional que puede generar esta transición. Una conversación basada en la empatía y el diálogo suele favorecer una mejor aceptación de los cambios y contribuir a preservar la calidad de vida de la persona mayor.

En base a El Tiempo/GDA

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