Contaminantes en la comida para gatos: qué dice el estudio sobre metales pesados y plásticos

¿Qué comen nuestros felinos? Hallan rastros de metales pesados y plásticos en un centenar de alimentos para gatos; conocé cómo cuidar a las mascotas.

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Gato comiendo.
Foto: Commons.

La presencia de metales pesados, herbicidas y compuestos derivados del plástico en alimentos para gatos encendió la preocupación entre quienes conviven con estos animales. Un estudio reciente de Clean Label Project, una organización sin fines de lucro que analiza productos de consumo mediante pruebas de laboratorio independientes, detectó distintos contaminantes en las 100 muestras de alimento para felinos que examinó.

Sin embargo, los resultados deben interpretarse con cautela. Detectar una sustancia en un producto no significa necesariamente que esté presente en una concentración peligrosa ni que su consumo vaya a provocar daños en la salud. Para evaluar el riesgo también importan la cantidad detectada, la frecuencia de exposición y los niveles de seguridad establecidos para cada sustancia.

Clean Label Project compró 100 productos de 62 marcas diferentes. La muestra incluyó 31 alimentos secos, 40 húmedos y 29 liofilizados, que fueron analizados en un laboratorio acreditado para detectar más de 122 posibles contaminantes, entre ellos metales pesados, pesticidas, herbicidas y derivados del plástico.

Según los resultados difundidos, se detectó plomo en el 99% de los productos, cadmio en el 96% y arsénico en el 94%. El análisis también identificó diferencias entre los tipos de alimento y las fuentes de proteína utilizadas.

Los alimentos secos presentaron, en promedio, tres veces más plomo que los demás formatos analizados. Además, dentro de esa categoría, los productos elaborados con pescado u otros ingredientes de origen marino registraron 18 veces más mercurio y 2,5 veces más cadmio que los preparados con otras proteínas animales.

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Foto: Pexels.

En los alimentos húmedos también se observó una diferencia vinculada con el pescado: los productos que lo incluían presentaron 28 veces más mercurio que los demás de esa categoría.

El estudio detectó, además, glifosato —un herbicida utilizado en la agricultura— en 37 de las 100 muestras y ftalatos, un grupo de compuestos empleados en la fabricación de plásticos, en 48. En cambio, el bisfenol A (BPA), una sustancia utilizada en determinados materiales, apareció en solo dos productos.

Estas cifras describen la frecuencia con la que se encontraron las sustancias en las muestras analizadas. Por sí solas, no permiten determinar si los alimentos representan un riesgo para los gatos: para eso sería necesario conocer las concentraciones específicas y compararlas con referencias toxicológicas pertinentes.

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Foto: Pxhere.

Por qué los resultados no significan que haya que dejar de dar alimento comercial

Los gatos son carnívoros estrictos y tienen necesidades nutricionales específicas. Requieren proteínas y nutrientes como la taurina, determinados ácidos grasos, vitaminas y minerales, que deben recibir en cantidades adecuadas para mantener su salud.

Por eso, modificar su alimentación sin asesoramiento veterinario puede tener consecuencias. Preparar comida en casa tampoco garantiza evitar los contaminantes ambientales: las materias primas pueden contenerlos y, además, una dieta casera improvisada puede no cubrir los requerimientos nutricionales del animal. En cambio, hay algunas medidas que pueden ayudar a tomar decisiones informadas.

  • Consultar con el veterinario. El profesional puede evaluar las necesidades del gato, revisar el alimento que consume y orientar sobre alternativas adecuadas. Si se decide cambiar de producto, conviene hacerlo de manera gradual, salvo que el veterinario indique otra cosa, para reducir la posibilidad de trastornos digestivos.
  • No guiarse únicamente por el precio o las etiquetas comerciales. Palabras como “natural” u “holístico” no garantizan por sí mismas una mayor seguridad. Es conveniente informarse sobre los controles de calidad del fabricante y las medidas que adopta para evaluar sus materias primas.
  • Evitar las dietas caseras improvisadas. Para que una preparación doméstica sea nutricionalmente completa y equilibrada, debe estar formulada por un profesional con formación en nutrición veterinaria. Cambiar el alimento comercial por recetas sin supervisión puede provocar deficiencias importantes.
  • Conservar el alimento correctamente. Se recomienda mantenerlo en su bolsa original, bien cerrada y en un lugar fresco y seco. Si se utiliza un recipiente adicional, puede colocarse la bolsa completa dentro de él. El envase original permite conservar información fundamental, como el fabricante, el número de lote y la fecha de vencimiento, necesaria si surge algún problema con el producto.

Con base en El Tiempo/GDA

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