Cómo evaluar el desarrollo infantil según el nuevo paradigma que va más allá del peso y la estatura

¿Tu hijo crece sano? Por qué medir solo los centímetros es un error según los expertos internacionales y los nuevos datos que los pediatras están mirando para saber si un niño es saludable.

Niños comiendo su almuerzo en la escuela.
Niños comiendo su almuerzo en la escuela.
Foto: Freepik

Durante la 13ª Conferencia Internacional sobre Nutrición y Crecimiento (N&G), especialistas en pediatría, nutrición y desarrollo infantil plantearon un cambio de paradigma: dejar atrás la idea de que crecer bien se mide solo en centímetros y kilos. La propuesta, presentada ante la comunidad científica internacional, introduce el concepto de “crecimiento de calidad”, un enfoque que busca evaluar el desarrollo infantil de manera integral.

Tradicionalmente, el seguimiento del crecimiento infantil se ha centrado en indicadores como la estatura y el peso. Sin embargo, los expertos advierten que estas variables, por sí solas, no reflejan con precisión el estado de salud de un niño. El nuevo enfoque propone considerar aspectos como el desarrollo de la masa muscular, la fortaleza ósea y la proporción corporal. No se trata únicamente de crecer más, sino de hacerlo de manera equilibrada.

Además, se destaca la importancia de analizar la evolución en el tiempo. Las tendencias sostenidas de crecimiento resultan más relevantes que las mediciones aisladas, ya que permiten detectar de forma temprana posibles alteraciones.

La nutrición, un factor clave

Dentro de este modelo, la alimentación ocupa un lugar central. Los especialistas subrayan que una nutrición adecuada es determinante para un desarrollo saludable, aunque muchas veces este aspecto no recibe la atención suficiente en los controles habituales.

Niño comida saludable
Niño come una banana.
Foto: Freepik.

En algunos casos, el acompañamiento puede incluir soluciones nutricionales específicas, especialmente en niños con riesgo de malnutrición. Según los datos presentados en la conferencia, este tipo de intervenciones puede mejorar la recuperación del retraso en el crecimiento, reducir enfermedades y disminuir el ausentismo escolar.

El impacto no se limita al niño. También se observan beneficios en el entorno familiar, como una menor carga económica y una reducción en la pérdida de productividad de los cuidadores.

Si bien la primera infancia sigue siendo fundamental, los expertos remarcan que la adolescencia representa una segunda ventana de oportunidad para intervenir en el crecimiento. Durante esta etapa, las demandas del organismo aumentan y el acompañamiento nutricional puede marcar una diferencia significativa. Estudios en jóvenes muestran mejoras en peso, masa muscular y estatura cuando se implementan estrategias adecuadas.

Niños comida juego
Niños jugando a cocinar comida saludable.
Foto: Freepik.

El cambio de enfoque se da en un contexto en el que la malnutrición continúa siendo un problema global. En América Latina, conviven tanto la desnutrición como el sobrepeso y la obesidad, una combinación que complejiza el abordaje. Los especialistas advierten que una nutrición inadecuada no solo afecta el crecimiento físico, sino también el desarrollo cognitivo, el sistema inmunológico y la salud a largo plazo.

La noción de “crecimiento de calidad” busca ofrecer herramientas más precisas tanto a profesionales de la salud como a las familias. El objetivo es detectar a tiempo posibles dificultades y acompañar el desarrollo infantil desde una perspectiva más completa. Al fin y al cabo, crecer bien no es solo una cuestión de tamaño, sino de equilibrio, salud y continuidad en el desarrollo.

Con base en El Tiempo/GDA

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