Color del pelaje y comportamiento en gatos: qué dicen estudios sobre agresividad y vida en el hogar

Investigaciones recientes analizan si el color y los patrones del pelaje felino se asocian a conductas agresivas en el hogar, aunque especialistas coinciden en que la socialización temprana sigue siendo el factor más influyente.

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Foto: Unsplash.

En el cruce entre creencias populares y evidencia científica, el vínculo entre el aspecto físico de los animales domésticos y su conducta despierta cada vez más interés. En el caso de los gatos, durante años circularon ideas que asocian ciertos colores de pelaje con rasgos de personalidad. Hoy, algunas investigaciones comienzan a explorar si esas percepciones tienen algún correlato medible.

Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de California en Davis identificó correlaciones estadísticas entre el color del pelaje y la frecuencia de comportamientos agresivos en el entorno doméstico. Aunque los resultados no establecen relaciones causales, sí abren interrogantes sobre el posible peso de la genética en el temperamento felino.

Patrones de color y niveles de agresividad

Elizabeth A. Stelow, Melissa J. Bain y Felipe H. Kass analizaron más de 1.200 encuestas realizadas a dueños de gatos. El trabajo, publicado en Journal of Applied Animal Welfare Science, evaluó conductas en tres situaciones: la interacción cotidiana en el hogar, los viajes en vehículo y las visitas al veterinario.

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Gato anaranjado y blanco.
Foto: Unsplash.

Entre los principales hallazgos, observaron que los gatos de color naranja y aquellos con patrones bicolores —como combinaciones de blanco con negro o gris— registraron mayores niveles de agresividad hacia las personas dentro del hogar. En contraste, los felinos de pelaje sólido, como negro, blanco o gris, mostraron comportamientos más estables y tranquilos en sus interacciones diarias.

Sin embargo, en contextos de manejo, como el traslado o la atención veterinaria, las diferencias según el color del pelaje fueron poco significativas, según señalaron los propios autores.

Percepción humana y socialización

Más allá de los datos, la forma en que las personas perciben a los gatos también influye en la relación con ellos. Mikel Delgado, investigadora de la Universidad de California en Berkeley, advierte que muchos adoptantes tienden a asociar el color del pelaje con determinados rasgos de personalidad. En un artículo publicado en la revista Anthrozoos, señala que, aunque quienes adoptan dicen priorizar el carácter, existe cierta creencia en que este está ligado a la apariencia.

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Foto: Wikimedia.

A su vez, estudios sobre cognición animal indican que los gatos, a diferencia de los perros, no desarrollaron estructuras sociales complejas durante su evolución, lo que puede explicar comportamientos más reservados o incluso hostiles frente a desconocidos.

En este contexto, los especialistas coinciden en que el factor más determinante en la conducta de un gato no es el color de su pelaje, sino su proceso de socialización temprana. La interacción con humanos desde etapas iniciales resulta clave para favorecer comportamientos equilibrados, más allá de cualquier característica física.

En base a El Tiempo/GDA

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