La caléndula es una flor que se utiliza con frecuencia como base en productos para el cuidado de la piel. Sus propiedades hidratantes, antioxidantes y regeneradoras la han convertido en un ingrediente habitual en cosmética.
La planta, conocida científicamente como Calendula officinalis, contiene compuestos como terpenoides, carotenoides y flavonoides. Estos componentes se asocian con efectos antioxidantes y se complementan con aceites volátiles que, según aromaterapeutas, corresponden a esencias aromáticas orgánicas.
Gracias a su contenido de antioxidantes, la caléndula se relaciona con la regeneración celular y el aumento de la producción de colágeno. También se menciona su capacidad para ayudar a equilibrar la piel frente a los efectos del daño provocado por la contaminación ambiental.
Hidratación y cuidado de la piel
Entre los beneficios que se le atribuyen a este ingrediente se encuentran la hidratación profunda de la piel, su acción antioxidante y su posible efecto rejuvenecedor.
El aceite de caléndula, aplicado sobre la piel, puede ayudar a hidratarla y a prevenir la aparición de líneas de expresión. Por esta razón suele incluirse en cremas, tónicos, aceites y otros productos destinados al cuidado facial.
¿Es apta para todo tipo de piel?
Según expertos en cuidado de la piel citados por el sitio Skinkraft, la caléndula puede utilizarse en pieles sensibles, secas o que se irritan con facilidad.
De todas formas, recomiendan realizar una prueba previa para descartar posibles reacciones alérgicas. Para hacerlo, se puede aplicar una pequeña cantidad del producto en una zona de la piel y observar la reacción antes de utilizarlo de manera habitual.
En base a El Universal/GDA
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