Lo que comenzó como una escena cotidiana en una cafetería (una bolsa llena de café usado camino a la basura), terminó en el punto de partida de un proyecto que une ciencia aplicada, economía circular e innovación cosmética.
Loopi Cosmetics es una iniciativa impulsada por los uruguayos Joaquín Presa-Lombardi, Francesca Vallone y Patricio Bertola (ingeniero de alimentos, químico farmacéutico y contadora, respectivamente), que propone revalorizar el café que ya fue utilizado y convertirlo en extractos funcionales para el desarrollo de productos cosméticos.
“Soy ingeniero de alimentos y trabajo como consultor. Colaboro con empresas en las que trato de revalorizar cosas que suelen tirarse, y generalmente con un enfoque alimentario. Como lo hago de forma remota, muchas veces voy con mi computadora a cafés, y un día estando en una cafetería a la que voy seguido, vi que en plena tarde estaban tirando una bolsa grande. Les pregunté qué era y me dijeron que era el café que habían usado. Ahí me di cuenta del volumen que se estaba tirando”, cuenta Joaquín.
Ese hallazgo derivó en una búsqueda por darle un nuevo destino al subproducto desde una lógica científica. “Empecé a tratar de darle un giro desde lo alimentario y encontré la oportunidad de hacer un extracto funcional, en el que me quedo con la cafeína y los antioxidantes. Eso es lo que usamos como activo para los cosméticos, mezclándolo después con otros ingredientes”.
Un residuo con potencial.
El café es una de las materias primas más consumidas y estudiadas en el mundo. Rico en antioxidantes y cafeína, su consumo presenta beneficios ampliamente documentados. Sin embargo, solo entre el 1 y el 5% del café producido llega efectivamente a la taza. El resto del potencial permanece en subproductos que, en la mayoría de los casos, se descartan.
En Uruguay, el crecimiento sostenido de las cafeterías de especialidad volvió más visible esta realidad. Según datos del proyecto, solo cuatro sucursales de una empresa local como Culto generan alrededor de 210 kilos mensuales de café usado, que conserva compuestos bioactivos de interés.
Lejos de plantear esta situación como una falla del sistema, el equipo la tomó como una oportunidad para aplicar ciencia y economía circular de forma concreta.
Con respaldo científico.
Actualmente, el proyecto cuenta con tres desarrollos cosméticos formulados y testeados: un sérum antiarrugas, un contorno de ojos anti-ojeras y una crema hidratante. Todos están formulados con extracto de café proveniente de Culto.
“El producto estrella es el sérum antiarrugas, formulado con activos ampliamente respaldados por evidencia científica, como niacinamida y péptidos, orientados a mejorar la apariencia de líneas de expresión y la textura de la piel”, detalla Joaquín. El extracto de café acompaña la formulación aportando antioxidantes que contribuyen a la protección frente al estrés oxidativo.
Desde el inicio, el proyecto se posicionó con una definición clara: “Los productos son cruelty free, no son testeados en animales, y además son libres de fragancia y libres de parabenos”, subraya Joaquín.
Impacto ambiental.
El enfoque ambiental atraviesa toda la propuesta. “Además de reciclar el café, que es la parte fuerte del proyecto, buscamos validar que se pueden hacer cosméticos revalorizando subproductos y que pueden ser productos eficaces avalados por la ciencia”, explica Joaquín.
La investigación no se limita al café. El equipo ya trabaja en explorar otros subproductos con potencial cosmético. “Hoy en día investigamos, por ejemplo, qué se puede hacer con los residuos sólidos de los jugos cold press, o con las flores que se usan en eventos y después son arreglos que se terminan tirando a la basura”, agrega.
El desarrollo contó con apoyo e inversión de la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) y de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), lo que refuerza su perfil como iniciativa de innovación orientada al impacto ambiental y productivo, articulando investigación, emprendimiento y actores locales.
Comenzará a venderse a partir de marzo en cafeterías y a través de su sitio web, cerrando un círculo que conecta consumo cotidiano, valorización de residuos y nuevos productos.
“De alguna forma, buscamos impactar en el día a día de la gente”, resume Joaquín.