Redacción El País
Saber cuándo evaluar la audición es una de las consultas más frecuentes en el consultorio.
Según el otorrinolaringólogo Gonzalo Corvera Behar, especialista en salud auditiva y director del Instituto Mexicano de Otología y Neurotología (IMON), no existe un consenso único, pero sí etapas de la vida en las que realizar estudios auditivos resulta especialmente importante para prevenir consecuencias permanentes y facilitar un tratamiento oportuno.
Las recomendaciones pueden variar entre profesionales: algunos sugieren controles a partir de los 40 años, otros después de los 60, y también está el criterio de esperar a la aparición de síntomas. Sin embargo, existen momentos específicos que funcionan como señales de alerta.
1. Tamiz auditivo neonatal
Entre dos y tres de cada mil bebés nacen con una pérdida auditiva severa o profunda, incluso sin antecedentes familiares. La Organización Mundial de la Salud recomienda realizar una prueba auditiva a todos los recién nacidos antes del primer mes de vida, idealmente en las primeras horas. El tratamiento debería iniciarse antes de los tres meses para obtener mejores resultados.
2. Ingreso a la escuela primaria
Alrededor de los siete años aumenta la incidencia de otitis media serosa, una causa frecuente de disminución auditiva. Además, algunas alteraciones pueden no detectarse en el tamiz neonatal. Comenzar la escolaridad con dificultades auditivas puede impactar directamente en el aprendizaje.
3. Señales en el lenguaje y el rendimiento escolar
Cuando un niño presenta retraso en el desarrollo del lenguaje, problemas de atención o bajo rendimiento escolar, se recomienda evaluar la audición, incluso si no hay signos evidentes. Algunas pérdidas parciales solo pueden identificarse mediante estudios especializados.
4. Al finalizar el colegio
Aunque es poco común que los problemas auditivos aparezcan al cierre del bachillerato, cuando se detectan en esta etapa pueden influir en la elección de una carrera o en decisiones profesionales futuras.
5. A partir de los 45 años
La pérdida auditiva relacionada con la edad suele comenzar entre los 40 y 50 años. Un análisis de más de 6.000 estudios audiométricos realizados en el IMON mostró que muchas personas entre 45 y 50 años ya presentan resultados por debajo de lo normal en al menos una frecuencia, aun sin percibir síntomas.
6. Desde los 60 años
Entre los 60 y 64 años, el promedio de los pacientes presenta una pérdida auditiva media en al menos una frecuencia. En esta etapa, la detección e intervención cobran especial relevancia, ya que la pérdida auditiva se asocia con un mayor riesgo de demencia.
7. Ante cualquier disminución repentina
El Dr. Corvera subraya que actuar de inmediato es fundamental: “Las pérdidas súbitas tienen un pronóstico mucho mejor si se tratan en las primeras 48 horas”. En niños, una pérdida no detectada puede afectar el aprendizaje en pocos meses, mientras que en bebés y adultos mayores puede generar consecuencias permanentes si no se atiende a tiempo.
Realizar evaluaciones auditivas en momentos clave de la vida permite detectar alteraciones de forma temprana y proteger una función esencial para la comunicación, el aprendizaje y la calidad de vida.
En base a El Universal/GDA
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