Lo que no deberías meter en tu oído: el error más común que puede causar sordera

El médico Jorge Tartaglione advierte que usar hisopos para limpiar los oídos puede causar más daño que beneficio. Al empujar la cera hacia adentro, se alteran los mecanismos naturales del oído.

Mujer se limpia el oído con un cotonete.
Mujer se limpia el oído con un cotonete.
Foto: Freepik.

Redacción El País
El médico cardiólogo Jorge Tartaglione advirtió sobre los peligros de usar hisopos para limpiar los oídos: dijo que “utilizar hisopos para higienizarte los oídos es una mala costumbre” y remarcó que “el uso de cotonetes tiene tres grandes riesgos: puede provocar sordera, irritación e infección”.

Según el especialista, esta práctica común en muchos hogares puede causar más daño que beneficio.

“Lo más peligroso de este hábito es que, al emplear un hisopo, estás empujando la cera para adentro del oído. Eso puede ser el inicio de una serie de malestares, como por ejemplo la aparición de zumbidos”, señaló.

Para una higiene segura, Tartaglione recomendó limitarse a la limpieza superficial: “Podés utilizar un trapo o una toalla mojada”. Con este método se evitan inflamaciones o irritaciones en el canal auditivo.

Entre los riesgos del uso de hisopos, el especialista y otros médicos destacan varios tipos de daño físico. Las lesiones pueden afectar tanto la parte externa como interna del oído: la piel del canal auditivo y el tímpano pueden sufrir raspaduras, cortes o incluso perforaciones. En los casos más graves, el hisopo puede ser lo suficientemente largo como para lastimar el tímpano, provocando dolor agudo y pérdida de audición.

Mujer con un cotonete. Foto: DPA
Los cotonetes de algodón no deben introducirse en profundidad ni con fuerza en el canal auditivo.
Foto: Christin Klose/dpa.

Los expertos coinciden en que los hisopos no están diseñados para limpiar el canal auditivo, sino solo la parte externa del oído. En cambio, recomiendan medidas simples y seguras para mantener la higiene sin causar daño. La limpieza debe limitarse a la parte visible del oído y puede realizarse con una toalla suave antes o después de la ducha. Si hay dolor, zumbido o pérdida de audición, se debe consultar al médico, quien puede extraer el cerumen de forma segura mediante lavado o instrumental especializado.

En algunos casos, las gotas ablandadoras de cerumen de venta libre pueden ayudar, especialmente cuando la cera está muy seca. Aunque su efectividad varía, se consideran una alternativa más segura que los hisopos.

Contrario a lo que muchos creen, la cera de los oídos cumple una función esencial. La doctora Alexandra Quimby, del Upstate University Hospital de Nueva York, explicó al The New York Times que esta sustancia —compuesta por secreciones cutáneas, sudor y células muertas— actúa como una barrera natural contra irritantes, bacterias y hongos.

El otorrinolaringólogo Schwartz, del Virginia Mason Franciscan Health en Seattle, agregó que el movimiento natural de la mandíbula al hablar o masticar, junto con la ducha diaria, ayuda a que el cerumen transporte las células muertas desde el interior del canal auditivo hacia el exterior, donde se eliminan naturalmente.

Interferir con este proceso natural, especialmente mediante el uso de hisopos, puede alterar el equilibrio del oído y generar consecuencias más graves que la simple acumulación de cera.

En base a La Nación/GDA

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