En bares y cocinas, sumar canela al café dejó de ser solo una elección de sabor para convertirse en una práctica asociada al cuidado de la salud. Aunque la evidencia científica todavía está en construcción, estudios sugieren que ambos ingredientes podrían aportar beneficios, especialmente en el plano cardiovascular y metabólico.
En el caso del café, su imagen cambió con el tiempo. De estar cuestionado, pasó a ser considerado un posible aliado del corazón cuando se consume con moderación. El cardiólogo Giovanni de la Cruz, jefe de Medicina Cardiovascular en las clínicas Country y La Colina, señala que tomar entre tres y cinco tazas diarias se vincula con un menor riesgo de enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.
Este efecto se explica por su compleja composición. Más allá de la cafeína, el café contiene una gran cantidad de compuestos bioactivos, entre ellos antioxidantes y polifenoles como el ácido clorogénico, que contribuyen a reducir la inflamación y mejorar el funcionamiento de los vasos sanguíneos. Incluso el horario en que se consume podría influir: un estudio publicado en European Heart Journal indicó que quienes lo beben por la mañana presentan un riesgo menor de mortalidad cardiovascular en comparación con quienes lo distribuyen a lo largo del día, posiblemente por su interacción con los ritmos biológicos y la producción de melatonina.
Por su parte, la canela también ha sido objeto de investigaciones recientes. Un estudio difundido en PubMed Central analizó a personas con hipertensión leve que consumieron 1.500 mg diarios durante tres meses. Los resultados mostraron una reducción moderada de la presión arterial sistólica, pero efectos más claros en el perfil lipídico: disminución del colesterol LDL y aumento del HDL, cambios relevantes para la salud del corazón.
Estos beneficios se atribuyen a compuestos como el cinamaldehído y otros polifenoles presentes en la especia, conocidos por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
Al combinar café y canela, se integran dos perfiles con posibles efectos complementarios: el primero más orientado a la función vascular y la inflamación, y el segundo al metabolismo de las grasas y, en menor medida, a la presión arterial. Sin embargo, los especialistas advierten que no existen estudios concluyentes que evalúen esta mezcla de forma directa, por lo que sus beneficios deben interpretarse como potenciales y no como un efecto comprobado.
También remarcan que la forma de consumo es clave. Para obtener ventajas, se recomienda optar por café solo o con pocos agregados, evitando versiones con alto contenido de azúcar o grasas. En cuanto a la canela, las cantidades utilizadas en estudios clínicos no siempre coinciden con las que se añaden habitualmente a una taza.
En cualquier caso, ni el café ni la canela reemplazan tratamientos médicos ni compensan hábitos poco saludables. Personas con hipertensión no controlada, arritmias o sensibilidad a la cafeína deberían consultar antes de modificar su consumo, al igual que quienes consideren usar suplementos de esta especia.
Con base en El Tiempo/GDA