Dormir unos minutos más, moverse un poco cada día y sumar vegetales a la dieta: tres gestos cotidianos que, según la evidencia, pueden marcar una diferencia real en la salud cardiovascular y reducir el riesgo de enfermedades cardíacas. Un estudio reciente, publicado en el European Journal of Preventive Cardiology y basado en datos de más de 53.000 adultos del Biobanco del Reino Unido, pone el foco en cómo estos pequeños ajustes pueden generar un impacto significativo.
El trabajo, liderado por el investigador Nicholas Koemel, de la Universidad de Sydney, analizó durante ocho años la relación entre hábitos diarios y eventos como infarto o accidente cerebrovascular. Los resultados muestran que introducir tres cambios modestos en la rutina se asocia con una reducción del 10 % en el riesgo de eventos cardiovasculares mayores.
Tres hábitos simples con impacto real
Los investigadores identificaron tres acciones concretas, fáciles de incorporar en la vida diaria, que pueden mejorar la salud del corazón y prevenir enfermedades cardiovasculares:
- Dormir 11 minutos más por noche.
- Sumar 4,5 minutos de actividad física moderada a vigorosa, como caminar rápido o subir escaleras.
- Agregar un cuarto de taza adicional de vegetales por día.
Aunque parecen cambios mínimos —en total, menos de 15 minutos diarios—, el estudio destaca que su efecto es acumulativo cuando se sostienen en el tiempo, impactando positivamente en la prevención cardiovascular y el bienestar general.
Dormir mejor, un aliado del corazón
Uno de los hallazgos más relevantes es el rol del descanso en la salud cardiovascular. Incluso extender el sueño unos minutos, como cuando se pospone el despertador, puede contribuir a alcanzar un descanso más adecuado y mejorar indicadores vinculados al riesgo cardíaco.
Además, el estudio señala que dormir entre 8 y 9 horas por noche forma parte de un perfil óptimo de salud del corazón. Este hábito no solo favorece la recuperación del organismo, sino que también influye en procesos hormonales relacionados con el apetito y el metabolismo.
Movimiento diario, aunque sea poco
En cuanto a la actividad física, los resultados refuerzan que no es necesario hacer grandes esfuerzos para obtener beneficios. Incorporar breves momentos de ejercicio —como caminar a buen ritmo o elegir las escaleras— ya suma en la salud cardiovascular y ayuda a reducir el riesgo de infarto.
Para quienes buscan un impacto mayor, el estudio indica que alcanzar al menos 42 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa se asocia con mejores resultados en términos de prevención de enfermedades cardíacas y calidad de vida.
Más vegetales, mejor alimentación
El tercer pilar es la alimentación. Aumentar, aunque sea levemente, el consumo de vegetales mejora la calidad de la dieta y contribuye a la salud del corazón. Según el análisis, una porción adicional diaria puede marcar la diferencia en el largo plazo.
El patrón alimentario más beneficioso incluye frutas, verduras, pescado, granos enteros y aceites vegetales, junto con una reducción en el consumo de ultraprocesados, favoreciendo así la prevención cardiovascular y el control de factores de riesgo.
El efecto combinado potencia los resultados
Más allá de cada hábito por separado, el estudio subraya que la combinación de estos cambios genera un efecto sinérgico en la salud cardiovascular. Dormir mejor ayuda a regular el apetito, lo que favorece elecciones alimentarias más saludables, mientras que la actividad física contribuye a mejorar la calidad del sueño.
Koemel destacó que la evidencia muestra que pequeños ajustes en distintas áreas de la vida pueden traducirse en beneficios relevantes para la salud del corazón. En la misma línea, el profesor Emmanuel Stamatakis señaló que estos hallazgos podrían aplicarse en herramientas digitales que ayuden a sostener hábitos saludables.
Finalmente, el estudio concluye que quienes adoptan un conjunto más amplio de conductas saludables —incluyendo buen descanso, mayor actividad física y alimentación equilibrada— pueden reducir hasta en un 57 % el riesgo de eventos cardiovasculares graves, consolidando así un perfil más favorable de bienestar y salud.
En base a El Universal/GDA
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